Hace una oferta en firme

Gilinski, primer accionista de Banco Sabadell, negocia la compra del Hotel Villa Magna

La segunda fortuna de Colombia, y una de las mayores del mundo, está en avanzadas conversaciones para hacerse con el establecimiento, cuya gestión podría terminar cediendo a Marriot o Kempinski

Foto: Entrada principal del hotel Villa Magna. (Villamagna.es)
Entrada principal del hotel Villa Magna. (Villamagna.es)

La segunda mayor fortuna de Colombia ha puesto sus ojos en el Hotel Villa Magna de Madrid. Jaime Gilinski, primer accionista de Banco Sabadell tras hacerse con el 7,5% de la entidad, ha decidido diversificar sus inversiones en España y ampliar el foco hacia la perfecta combinación que parecen conformar la suma del negocio turístico y el inmobiliario.

El empresario, cuya fortuna Forbes estima en 3.000 millones de dólares (2.700 millones de euros), ha presentado una oferta en firme para hacerse con el establecimiento de lujo propiedad de la familia portuguesa Queiroz Pereira. Ésta, después de muchos meses recibiendo diferentes muestras de interés por parte de diversas entidades, ha decidido organizar el proceso dando un mandato oficial a JLL, consultora que ha declinado hacer comentarios.

No obstante, fuentes conocedoras han confirmado a El Confidencial que Gilinski lleva tiempo analizando el proyecto, hasta el punto de que su oferta es firme, cercana a los 180 millones, y que se encuentra en una fase muy avanzada y de exclusividad, con claros visos de poder llegar a buen fin, aunque también puntualizan que todavía no hay nada cerrado.

El empresario colombiano Jaime Gilinski. (Reuters)
El empresario colombiano Jaime Gilinski. (Reuters)

El desembarco de Gilinski en el codiciado mercado hotelero de lujo de la capital lleva ligada una alianza con un gran operador internacional. En concreto, según las mismas fuentes, el empresario colombiano ha mantenido avanzadas negociaciones con dos grandes marcas, Kempinski y Marriot, para que se hagan cargo de la gestión del establecimiento.

Todo un cambio de tercio, ya que, en los últimos tiempos, los Queiroz Pereira han considerado innecesario tener que ligar su hotel a una gran marca internacional, dados los buenos resultados que logra cosechar el Villa Magna por sí solo, con una facturación de 19,5 millones de euros al cierre de 2013, último ejercicio con cuentas publicadas, y un beneficio de 3,6 millones.

De hecho, la saga lusa lleva tiempo recibiendo muestras de interés por parte de Marriot, que también intentó hacerse con el Ritz, establecimiento que ha terminado comprando Mandarín con el grupo saudí Olayan por 130 millones de euros más otros 90 millones que destinará a reformarlo, tiene ahora la oportunidad de unirse a Gilinski, cuyo interés por Villa Magna es puramente inversor.

El empresario colombiano quiere ligar el establecimiento a una gran marca de lujo, con Kempinski y Marriot como principales candidatos

Además, como adelantó El Confidencial, la cadena estadounidense negocia adquirir el emblema Ritz Carlton para así poder recuperar en Madrid el uso de esta marca, que hasta hace poco poseían Omega y Belmond, pero que tras la operación con Mandarín está en manos de la cadena asiática y con carta de libertad, ya que a medio plazo ésta quiere rebautizar su primer hotel en la capital con su propia insignia.

El lujo quiere desembarcar en Madrid

Si, finalmente, este triángulo termina encajando en todos sus ángulos y Gilinski compra Villa Magna aliado con una gran marca como Kempinski o Marriot, sería la segunda que luce en su fachada en apenas una década. Hasta hace seis años, Hyatt gestionaba este elitista establecimiento, que abandonó dentro del movimiento que protagonizó en los peores años de la reciente crisis económica, cuando optó por dejar de tener presencia en nuestro país.

Ahora, en cambio, está buscando nuevas ubicaciones, según fuentes del sector, dentro del elenco de grandes firmas de lujo extranjeras que han decidido poner a Madrid en el centro de su diana, como los citados Mandarín, Kempinski y Marriot, junto a Fairmont, Rosewood o Shangri-La, que también buscan oportunidades, Four Seasons, que prepara su desembarco en el Complejo Canalejas, o los portugueses de Pestana, que el pasado abril adquirieron la Casa de Carnicería, en plena Plaza Mayor, para abrir un hotel de cinco estrellas.

La familia Queiroz Pereira se hizo con el Hotel Villa Magna en 2001, cuando compró el establecimiento a la japonesa Shirayama por 80 millones de euros. Seis años después, y tras la espantada de Hyatt, los lusos decidieron hacer de la necesidad virtud y se embarcaron en una ambiociosa obra de rehabilitación que concluyó en 2009 y que ha permitido al establecimiento volver a ser uno de los mejores del país y el destino perfecto para los inversores interesados en contar con su propio buque insignia ante el nuevo despertar del turismo en Madrid. Y Gilinski quiere ser el capitán de este barco.

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