INFORME DE ESTABILIDAD DEL BANCO DE ESPAÑA

La banca reduce el crédito a las familias pero dispara el de las administraciones

El crédito a familias y empresas sigue reduciéndose, si bien a un ritmo menor que el año pasado. Pero donde no hay problema es para los organismos públicos, donde la liquidez se dispara un 23%

Foto: La banca reduce el crédito a las familias pero dispara el de las administraciones

La banca española sigue sin incrementar el crédito a empresas y a familias, aunque el ritmo de descenso se ha ralentizado en 2014: bajó el 6,4% en 2014, tasa que se ha reducido aún más hasta febrero de este año (5,9%), según el Informe de Estabilidad Financiera de mayo que ha publicado el Banco de España este miércoles. En 2013, la caída del crédito fue del 8,3%. El concedido a familias registra una reducción del 4,8% (un 4,1% las hipotecas y un 9,1% el resto) y el de empresas baja el 7% (16% el de constructoras e inmobiliarias y 1,5% las demás).

Estas cifras contrastan con las de financiación a las administraciones públicas, que se disparó el 25,2% el año pasado e incrementó su peso en el balance de la banca en 2,7 puntos hasta el 15,3%; en total, casi 550.000 millones. Este fuerte aumento responde al crecimiento tanto del crédito directo (+23%) como de las compras de deuda pública (+25,2%). Aunque el citado informe no abarca 2015, es de esperar que esta tendencia se mantenga o incluso se incremente en año electoral.

Por otro lado, el descenso de crédito pone en evidencia las afirmaciones de las principales entidades en sus presentaciones de resultados, ya que todas ellas aseguran que están creciendo en crédito y que están ganando cuota de mercado. El Banco de España ni siquiera comparte este optimismo en lo que se refiere al nuevo flujo de crédito, ya que su única conclusión es que "parece evidenciarse una cierta estacionalidad en el flujo de crédito nuevo. En efecto éste creció con fuerza en junio y julio del año pasado, así como en diciembre, con reducciones notables en los demás meses que han vuelto a repetirse en enero de este año (último dato incluido).

Además, el Banco de España considera que estamos todavía lejos de ver crecimientos del crédito: "Cabe esperar que en los próximos meses continúe el proceso de reducción del endeudamiento de familias y empresas en términos relativos (sobre el PIB), aunque a diferente velocidad (de forma selectiva por ramas de actividad).

El gobernador del Banco de España, Luis Ma´ria Linde. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Luis Ma´ria Linde. (EFE)

El Informe de Estabilidad, que se publica dos veces al año, confirma la mejoría en otras variables del crédito, como la tasa de aceptación, que mejora notablemente desde los tiempos en que el grifo estaba totalmente cerrado en 2012, o los tipos de interés de los nuevos préstamos, que bajan de forma generalizada. Ahora bien, aquí se aprecia una clara diferencia entre los concedidos a los hogares, que se reducen muy ligeramente (incluso han repuntado en las hipotecas) y los créditos a empresas, donde el descenso de tipos es mucho mayor. Esto es lo que hace temer a algunas entidades -especialmente el BBVA- que estemos al inicio de una guerra de crédito similar a la guerra de depósitos de hace unos años.

También es destacable que 2014 ha sido el primer año desde el comienzo de la crisis en que han bajado los activos morosos: 24.000 millones en términos absolutos, un 12,6% interanual. Esta caída ha compensado la del crédito total (el denominador de la tasa de morosidad) y ha permitido que la mora del sistema se reduzca en casi un punto porcentual, hasta el 12,8% en febrero de este año. Este descenso empieza a notarse incluso en el crédito promotor, donde la tasa de mora desciende desdel el 37,3% hasta el 35,6%.

Más concentración y reducción de plantilla

Más allá de los datos de actividad, el Banco de España se mete en el espinoso tema de la concentración de entidades y de la reducción de oficinas y empleados. Aunque no lo dice claramente -se limita a pedir a las entidades "una reflexión estratégica" sobre el modelo de negocio que es sostenible a medio plazo y la "combinación óptima" de empleados y oficinas que necesitan para alcanzar dicha sostenibilidad- sus conclusiones apuntan claramente hacia una continuidad de este proceso.

El informe señala que, a pesar de la recuperación de la rentabilidad, el actual contexto, con tipos de interés muy bajos, junto con la existencia todavía de un volumen significativo de activos improductivos (dudosos y adjudicados), "van a seguir presionando sustancialmente la cuenta de resultados en los próximos años". El organismo que dirige Luis María Linde explica que el sector bancario español ha experimentado cambios en los últimos años como consecuencia de la crisis y de la corrección de los desequilibrios acumulados en ejercicios previos.

La reducción del balance y del exceso de endeudamiento se ha reflejado en el ajuste de capacidad del sector a través del número de empleados y oficinas, de modo que se ha producido un descenso del 30% en el número de sucursales respecto a los máximos de 2008 y una disminución del 25% en el número de trabajadores de banca respecto a los mismos máximos. El supervisor también apunta que el descenso en el número de entidades como resultado de la reestructuración del sector a través de fusiones y absorciones ha incrementado el nivel de concentración; de hecho, todo el mundo espera una nueva oleada de fusiones, pero de momento no arranca por las valoraciones y la incertidumbre electoral. En consecuencia, esta reestructuración "ha acercado al sector bancario español a los parámetros mayoritariamente vigentes" en los países de su entorno.

Margen para incrementar la eficiencia

No obstante, el Banco de España advierte de que aunque la brecha con otros países europeos se ha reducido notablemente en términos de oficinas por habitante, con datos hasta diciembre de 2013, "el sistema bancario español es el que todavía tiene más oficinas por habitantes". En el contexto actual, el sector bancario español, en términos relativos, presenta una estructura intensiva, con un número elevado de oficinas de pequeño tamaño.

Sin embargo, el nivel de concentración en España se sitúa en una posición intermedia respecto a los países europeos, algo por encima de Francia y Reino Unido y superior al de Italia y, sobre todo, Alemania, dos países donde existe un elevado número de entidades de pequeño tamaño. "Pese a la reestructuración y la consiguiente disminución de empleados y, en mayor medida de oficinas, el sector bancario español mantiene su tradicional modelo de negocio minorista, aún con una relativamente extensa red de oficinas de pequeño tamaño", apunta en el informe el Banco de España.

En este sentido, insiste en que el entorno de tipos de interés muy bajos y el nivel de actividad bancaria todavía contrayéndose "va a obligar a los bancos españoles a seguir reflexionando sobre el papel que juegan las oficinas en su estrategia de negocio", ya que la distancia entre las ratios de oficinas del sector bancario español y del resto de Europa "todavía ofrece margen para seguir aumentando la eficiencia operativa de los bancos españoles". Por otro lado, el supervisor destaca que desde el punto de vista de la estabilidad financiera "parece razonable valorar como positiva esta evolución de la capacidad productiva en España, en la medida que contribuye a aumentar la eficiencia de las entidades y, por tanto, su capacidad de reforzar su cuenta de resultados y su solvencia a medio plazo".

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