principal estructura para la independencia

La Hacienda propia de Mas carece hasta de informática y se confía al Gobierno español

Una de la mayores ficciones que quieren desplegar el presidente catalán, Artur Mas, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, es su proyecto de una Hacienda propia

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el de ERC, Oriol Junqueras. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el de ERC, Oriol Junqueras. (EFE)

Una de la mayores ficciones que quieren desplegar el presidente catalán, Artur Mas, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, es su proyecto de una Hacienda propia que pueda sustituir a la Agencia Tributaria en una Cataluña independiente, todo ello antes de las elecciones del 27 de septiembre. Sin embargo, la realidad es que el proyecto carece de un concurso informático específico y la actuación tributaria propia de la Generalitat sigue, en buena parte, subcontratada al Gobierno español.

Así, por ejemplo, ERC ha pactado incluir en los Presupuestos de la Generalitat para 2015, que se aprobarán este mes de febrero, una partida adicional de 10 millones de euros para convertir la Agencia Tributaria de Cataluña (ATC) en una verdadera Hacienda propia. Pero incluso fuentes de CDC reconocen que esta cuantía es del todo insuficiente y que, al menos, haría falta un concurso informático de unos 100 millones para arrancar un proyecto en condiciones. Lo mismo que le pasa a la Seguridad Social catalana, por mucho que en ambos casos los Presupuesto vayan a aprobar disposiciones sin fondos concretos que los respalden.

En teoría, se trataría de un mecanismo para que la Generalitat pudiese empezar a cobrar el IRPF, el IVA y Sociedades que se genera en Cataluña. Sin embargo, en la práctica, resulta muy complicado hablar de independencia tributaria cuando para la gestión de su día a día la ATC depende en buena parte de su homóloga de ámbito estatal y del alto funcionariado español.

Insumisos fiscales, entregando en 2012 sus declaraciones del IRPF en la ATC. (Efe)
Insumisos fiscales, entregando en 2012 sus declaraciones del IRPF en la ATC. (Efe)

Por ejemplo, toda la ejecución tributaria de la ATC depende de un convenio de ésta con la Agencia Tributaria estatal. Esto supone, por ejemplo, que en la vida diaria en Cataluña te multa un mosso d’esquadra pero, si luego no pagas la multa, quien te embarga es la Hacienda de toda la vida, que hace este trabajo por cuenta de la administración catalana.

Este año la Generalitat va a convocar 168 nuevas plazas de funcionarios para la ATC, lo que supone doblar su personal. Y como principal novedad habrá 18 nuevos inspectores. Pero difícilmente esta maquinaria estará lista y engrasada para que Junqueras haga una declaración unilateral de independencia tras las autonómicas en caso de que ERC y CiU consigan una mayoría suficiente, tal y como pretenden los republicanos.

El chollo de los registradores

La actividad diaria de la ATC depende en gran medida del funcionariado español. Así, tiene subcontratada la liquidación de impuestos como el de transmisiones patrimoniales, que grava la venta de viviendas de segunda mano, a los registradores de la propiedad, tal y como regula otro convenio.

En muchas grandes ciudades de Cataluña es el registrador de la propiedad quien liquida el tributo catalán de transmisiones patrimoniales con pingües beneficios

Esto quiere decir que en muchas grandes ciudades de Cataluña es el registrador de la propiedad quien liquida el tributo catalán con pingües beneficios. Fuentes del sector de la asesoría fiscal ponen de ejemplo al registrador de la propiedad de L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad de Cataluña, que ingresa por sus servicios a la administración catalana más de un millón de euros al año.

Aunque estos acuerdos han intentado ser compensados por la administración de Artur Mas con tres convenios con las diputaciones, lo cierto es que el alcance de los mismos es mucho menor en términos de operativa y que las diputaciones provinciales también dependen de la administración central.

Responsables divididos

El responsable de poner en marcha la Agencia Tributaria fue un fichaje personal de Mas, Joan Iglesias, que depende de Presidencia. Iglesias trabaja desde esa instancia en colaboración estrecha con el conseller de este departamento, Francesc Homs, lo que ha despertado los recelos de la actual presidenta de la ATC, Georgina Arderiu.

Arderiu es una persona de confianza de Artur Mas y cercana también al conseller de Justicia, Germà Gordó. Mientras Arderiu gestiona las miserias del día a día, Iglesias, más en la órbita de Homs, ha desarrollado el modelo teórico de lo que ha de ser la nueva ATC de una hipotética Cataluña independiente.

Una de las incógnitas que no se despeja es cómo se llevará a cabo. ¿Se incorporará nuevo personal? ¿Se sumarán los varios centenares de personas de la Agencia Tributaria española que trabajan en Cataluña? ¿Se limitará este aumento del personal al de las diputaciones que ya asume la fiscalidad de los municipios?

Es la ventaja de la ficción. Que no tiene que responder a cuestiones concretas.

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