Es noticia
Menú
Paramés, el hijo putativo de Warren Buffett
  1. Empresas
SU SALIDA DE BESTINVER HA SACUDIDO EL SECTOR

Paramés, el hijo putativo de Warren Buffett

El 'gurú' Francisco García Paramés ha protagonizado uno de los episodios más sonados en el sector de fondos de inversión al concluir su relación con Bestinver

Foto: Francisco Paramés.
Francisco Paramés.

Admirado y envidiado a partes iguales, Francisco García Paramés ha protagonizado esta semana uno de los episodios más sonados en la breve historia del sector español de los fondos de inversión. El gestor gallego ha concluido de manera abrupta su relación con Bestinver, la firma propiedad de Acciona a la que ha estado vinculado durante toda su carrera profesional, es decir, los últimos 25 años. Esta dilatada relación de éxito terminó convirtiendo a su gestor estrella en una especie de gurú bursátil que con el tiempo quiso disputar el éxito del negocio financiero a la familia Entrecanales.

Antes de llegar a este controvertido desenlace, Paramés disfrutó de las mieles del triunfo como nadie antes entre sus colegas patrios. Su carrera dentro de Bestinver, a donde llegó recién licenciado y con un máster del IESE bajo del brazo, alcanzó fama internacional gracias a los réditos alcanzados por los fondos paridos bajo la filosofía del value investing, su leitmotiv profesional. Sin hacer mucho ruido, las rentabilidades de doble dígito alcanzadas año tras año, por encima de los índices de referencia, le colaron en las páginas del Financial Times, donde se atrevieron a compararle con Warren Buffett.

Como otros jóvenes de provincia, Paramés llegó a Madrid para cursar sus estudios universitarios con la maleta cargada de ilusión y responsabilidad a partes iguales. Estudiante aplicado, la agitada capital ochentera no distrajo los pasos del veinteañero, un discreto joven gallego (Ferrol - 1963) que culminó su formación en Económicas sin saber que un par de décadas después se convertiría en un inversor de fama internacional. Tampoco podía suponer que su primer lugar de trabajo, la firma creada por los Entrecanales para invertir su fortuna y la de sus allegados, sería el trampolín a la gloria.

Sólo el azar fue responsable de que José Ignacio Benjumea, el responsable de montar Bestinver para los propietarios de Acciona, fichara para su equipo a un joven prometedor, con cualidades y buen expediente, pero sin experiencia en el mundo de la gestión. Paramés estaba por hacer. Durante esos primeros años, el gallego descubrió cómo Benjamin Graham (El inversor inteligente), Peter Lynch (Fidelity Magellan) y Warren Buffett (Berkshire Hathaway) serían los referentes para su trabajo como gestor. Su apuesta por los principios del value investing, pocos pero muy claros, sirvieron para marcar el camino.

Los retornos logrados por Paramés a partir de 1993 fueron reorientando la propia idiosincrasia de Bestinver, hasta entonces una gestora multidisciplinar que servía incluso para resolver cuestiones financieras del clan Entrecanales. A golpe de rentabilidad de dos dígitos anuales, desde la cocina financiera de Acciona, supervisada por Valentín Montoya, permitieron que la estructura de la organización se articulara en torno a las necesidades de su estrella. De esa manera, la firma pasó a modelarse en torno a las particularidades de su gurú. Tenía barra libre para multiplicar la fortuna de sus jefes.

Retraído y algo tímido, la fijación por desarrollar la filosofía value hizo de Paramés una persona obsesionada por el conocimiento y monotemática en sus planteamientos. Conjugar todos estos factores mientras el éxito llegaba a la puerta de Bestinver implicaba resolver una compleja ecuación. A medida que el patrimonio bajo gestión crecía, su director de inversión se encontraba más incómodo. La continua llegada de dinero de nuevos clientes, desde ricos del Ibex hasta ahorradores populares, ponía en riesgo la validez de un modelo cuyo talón de Aquiles era la iliquidez de su reducido campo de inversión.

Eran todavía los tiempos en que un día cualquiera, al otro lado del teléfono, a última hora de la jornada, contestaba el propio Paco. A pesar del reconocimiento atesorado, Paramés desarrolló costumbres artesanales en Bestinver. Para fichar a su primer discípulo recurrió a otro joven gestor fascinado por la filosofía value, Alvaro Guzmán, con el que mantenía endencididos debates profesionales por correspondencia. Su círculo de actuación era muy pequeño, aunque su repercusión era cada vez más grande, sobre todo tras conseguir hitos como escapar de la burbuja puntocom. Era el principio del mito.

El éxito propio y de terceros con el sello value investing afianzó a Paramés en sus convicciones de manera inamovible. Parecía como si el mismísimo oráculo de Omaha se hubiera trasladado a la madrileña calle de Juan de Mena. El mercado convirtió su palabra en ley. Nada de eso iba, sin embargo, con la estrella de Bestinver. Abrazado a los pilares de pensamiento económico de la Escuela Austriaca, cuyo máximo exponente en España es el profesor Jesús Huerta de Soto, su deriva encaja más con un anarcocapitalista de nuevo cuño, descreído del sistema y desencantado con la mediocridad imperante.

Casado y con cinco hijos, la vida del Buffett español tuvo un antes y un después del accidente de avioneta que sufrió en 2006, en la localidad navarra de Tajonar, cuando regresaba en un vuelo de trabajo con parte de su equipo. Salvó la vida de milagro. A partir de entonces, Paramés comenzó a dar más visibilidad a su mano derecha y un año después amplió la cúpula con el joven Fernando Bernad. De la divinidad, al triunvirato. Tocaba repartir protagonismo y diluir el riesgo personalista. Aun así, el camino a seguir era el mismo, más allá del ciclo económico o del rumbo de los mercados.

Aunque vaticinó como pocos la crisis que se abría paso en 2007, ni siquiera Bestinver se libró del colapso bursátil del año siguiente. El pánico se desató entre los inversores y los reembolsos de urgencia (trampa de crecimiento) castigaron aún más al modelo de sus fondos. Eso sí, fue sólo cuestión de tiempo que la remontada en años posteriores fuera igual de vertiginosa. Los números colocaron de nuevo a Paramés en magnitudes récord, momento que aprovechó a mediados de 2013 para hacer la maleta destino a Londres. Tocaba ampliar horizontes vitales y trascender de la estrecheces locales.

A partir de este punto, la historia está todavía por contar. El traslado a la City con su familia sirvió para escenificar la ruptura del vinculo profesional que tenía con José Manuel Entrecanales. Ser uno de los mejores asalariados del país, al nivel de algunas estrellas de fútbol, era insuficiente. La estrella de Bestinver quería trabajar para sí mismo, dentro o fuera de la firma que catapultó a la fama. Era el momento del salto de gestor a propietario. El tira y afloja ha durado casi un año, siempre a espaldas de los inversores. Estaba en juego uno de los negocios financieros más rentables de la industria de fondos.

El pulso entre propiedad y gestor ha terminado con un portazo y malas formas. Quizás era la única posibilidad. La altanería que se atribuye a Entrecanales y la insolencia intelectual que se supone a Paramés eran ya difíciles de combinar. Como si de un divorcio se tratara, ambas partes están condenadas a tratarse para mantener a salvo los intereses en común que mantienen. Es decir, dinero, mucho dinero. Por lo demás, la flamante historia de éxito de Bestinver ha descubierto que, en el fondo, todo eran apariencias. Ya nada será lo mismo. Lo que es único es irrepetible.

Admirado y envidiado a partes iguales, Francisco García Paramés ha protagonizado esta semana uno de los episodios más sonados en la breve historia del sector español de los fondos de inversión. El gestor gallego ha concluido de manera abrupta su relación con Bestinver, la firma propiedad de Acciona a la que ha estado vinculado durante toda su carrera profesional, es decir, los últimos 25 años. Esta dilatada relación de éxito terminó convirtiendo a su gestor estrella en una especie de gurú bursátil que con el tiempo quiso disputar el éxito del negocio financiero a la familia Entrecanales.

Francisco García Paramés Bestinver
El redactor recomienda