poseía el 24% del capital

Isidoro Álvarez deja una herencia de 1.500 millones en acciones de El Corte Inglés

Una hipotética salida a bolsa del grupo podría valorarse en 6.400 millones, a tenor de cómo están cotizando sus comparables. Álvarez controlaba el 24% de la compañía

Foto: Isidoro Álvarez, bajo el paraguas de su marca (EFE)
Isidoro Álvarez, bajo el paraguas de su marca (EFE)

Isidoro Álvarez era mucho más que el alma mater de El Corte Inglés. El admirado empresario también era el principal accionista individual del grupo, un accionariado nunca desvelado oficialmente, en línea con la tradicional discreción de la compañía, que ahora se enfrenta al reparto de una multimillonaria herencia en títulos del gigante de la distribución.

Según datos de Informa, la participación de Isidoro Álvarez en el capital del holding asciende al 15%, cifra siempre se ha dado oficiosamente como oficial. Sin embargo, fuentes próximas a la familia aseguran a El Confidencial que el peso del empresario llegaba al 24%, debido a la compra de acciones que había ido realizando en los últimos tiempos al calor de las ventas que iban realizando otros pequeños accionistas, deseosos de hacer líquida su participación.

Las mismas fuentes afirman que a esta participación se suma un 37% de la Fundación Ramón Areces, lo que garantizaba al fallecido presidente el control sobre la mayoría del grupo (61%), un núcleo duro que terminaba de conformar la propia compañía, que en los últimos años también ha ido reforzando su autocartera, hasta situarla en el entorno del 12%, como puede comprobarse en las memorias anuales del grupo.

Pero toda esta estabilidad se enfrenta ahora al reto de la sucesión y de un millonario legado. El 24% del capital de El Corte Inglés convierte a sus herederos en receptores de una fortuna del entorno de los 1.500 millones de euros sólo en acciones de El Corte Inglés, ya que la valoración del grupo de distribución, a la luz de sus principales comparables cotizados, rondaría los 6.400 millones de euros

Esta cifra resulta de multiplicar los 728,2 millones de ebtida –beneficio bruto operativo– que tuvo el grupo en su último ejercicio por 8,7 veces, ratio medio al que cotizan sus principales comparables: la británica Marks & Spencer; las estadounidenses Macy's y JC Penney y la azteca Wal-Mart de México.

En este cálculo se ha dejado fuera a la estadounidense Wal-Mart, por tratarse de un grupo mucho mayor y que ya goza de la internacionalización a la que ahora se enfrenta El Corte Inglés; y a la británica Debenhams, por ser mucho más pequeña.

 

 

Esta valoración dista mucho de los 14.000 millones que otorgó una valoración independiente a la compañía hace nueve años, cuando César Areces Fuentes quiso vender su participación minoritaria. Ese análisis se basó en descuentos del flujo de caja y se realizó en un momento en el que las expectativas que había en torno al gigante de la distribución eran al alza, tanto para su negocio como para su patrimonio inmobiliario. En aquella disputa, El Corte Inglés aportó otra valoración, realizada por Leandro Cañibano, que rondaba los 5.500 millones.

En el mejor de estos escenarios, los herederos de Isidoro Álvarez, que tenía dos hijas, recibirán un legado de 3.360 millones; en el peor, alrededor de 1.320. En cualquier caso, se trata de una fortuna atrapada dentro del accionariado de El Corte Inglés, compañía que, a pesar de ser una de las mayores corporaciones de España, siempre ha rehuido su estreno en el parqué. De hecho, oficialmente, el gigante de la distribución sigue negando la mayor y rechaza cualquier posible salto al mercado de valores.

Esto no evita que los rumores en torno a la colocación de un 25% del capital del grupo lleven tiempo circulando por los mentideros del mercado y hayan ganado cuerpo a raíz del fallecimiento de Isidoro Álvarez. Algo, por otra parte, lógico, ya que con él se marcha no sólo una forma de hacer empresa, sino que también termina una época.

Complejo reparto del capital

Una hipotética salida a bolsa partiría de la base de que el accionariado actual del grupo se divide en dos tipos de participaciones, unas de 6 euros y otras de 60. Estas últimas se han mantenido estables y sólo hay 1,7 millones de títulos de esta clase. En cambio, se ha disparado el número del otro tipo de acciones, que desde el año 2005, fecha que se tomó como referencia en la citada valoración independiente, hasta hoy, ha pasado de sumar algo menos de 55 millones de títulos a superar los 80, lo que ha elevado hasta 486,86 millones de euros el capital desembolsado, frente a los 432,7 millones de hace nueve años. 

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