SU ÉXITO ES CLAVE PARA LA VENTA DE LA ENTIDAD

El aluvión de ofertas por las hipotecas de Catalunya Banc obliga a prorrogar la subasta

No todo son malas noticias para el FROB en el proceso de venta de Catalunya Banc. La subasta de 'hipotecas basura' ha sido bien recibida

Foto: Activistas de la PAH de Valencia protestan ante una oficina de Catalunya Caixa. (Reuters)
Activistas de la PAH de Valencia protestan ante una oficina de Catalunya Caixa. (Reuters)

No todo son malas noticias para el FROB en el proceso de venta de Catalunya Banc. La subasta de los 6.500 millones de 'hipotecas basura' de la entidad ha despertado un enorme interés, que contrasta con la indiferencia por las oficinas situadas fuera de Cataluña. Más de 40 fondos de inversión pretenden participar en la puja por esta cartera, y eso ha obligado a aplazar una semana la fecha tope para las ofertas vinculantes para que el FROB solicite a todos unas ofertas homogéneas y comparables. Respecto a la entidad principal, los grandes bancos no están dispuestos a pagar un precio positivo y están dispuestos a tensar la cuerda para conseguirlo.

Según el calendario inicial, las ofertas no vinculantes por estas hipotecas debían presentarse el lunes pasado, pero esta avalancha de candidatos ha hecho aconsejable alargar el plazo una semana más, según fuentes conocedoras del proceso. Es más, con tantos candidatos, cada uno pretendía presentar su oferta de una forma distinta, e incluso pujar por partes de la cartera o con condiciones especiales. De forma que el fondo de rescate que preside Fernando Restoy les ha obligado a todos a pujar por la cartera entera y con unas condiciones similares.

Con tanto interés, no es necesario trocear la cartera ni plegarse a exigencias particulares, como sí va a tener que hacer en la venta de la red de fuera de Cataluña. De hecho, el escaso atractivo de estas oficinas ha hecho que los dos únicos candidatos a comprarlas, EVO y Popular, se hayan enfrentado al FROB con una solicitud de nuevas ayudas públicas –bien en forma de EPA, bien de créditos fiscal– cuando el fondo pretendía resolver el proceso sin más dinero público, como adelantó El Confidencial la semana pasada.

Como ha explicado este medio, la subasta de Catalunya Banc consiste en tres procesos que se superponen en el tiempo, tras la venta previa de la plataforma inmobiliaria y una cartera de fallidos. El primero es la subasta de las 196 oficinas que tiene la entidad fuera de Cataluña, para la que no hay más que dos pujas parciales y con solicitud de ayudas, como se ha dicho. Las oficinas que no se puedan colocar se venderán con el grueso de la entidad y será el comprador el encargado de venderlas o cerrarlas, como exige Bruselas.

El presidente del FROB, Fernando Restoy. (Reuters)
El presidente del FROB, Fernando Restoy. (Reuters)

La garantía de las hipotecas atrae a los fondos

El segundo proceso es la subasta de las 'hipotecas basura', la mayor cartera de estos activos puesta a la venta en Europa (6.500 millones brutos) y la "peor de España", según las fuentes consultadas, ya que la mitad son morosas y la otra mitad son refinanciadas o subestándar. Dado el alto riesgo de pérdida de estos préstamos, los compradores –todos ellos fondos que han invertido en plataformas de recuperación de créditos o en carteras de préstamos en España– no están dispuestos a pagar ese importe neto, sino una cantidad muy inferior. La diferencia implica una pérdida, lógicamente, que podría asumir la entidad, pero hundiría sus resultados y complicaría su venta, justo lo contrario de lo que pretende esta segregación. Por tanto, será el FROB el que asuma esta pérdida mediante una garantía que se materializará a través de un bono emitido por el fondo de rescate. Y esa garantía es la que ha atraído a tantos candidatos.

Las estimaciones del FROB son que esta ayuda no superará los 1.500 millones. Ahora bien, si los precios ofrecidos son muy bajos, la garantía tendrá que ser superior. ¿Por qué conceder este aval en vez de un EPA a toda la entidad y mantener las hipotecas dentro? Con esta fórmula, la pérdida máxima para el FROB está limitada a esa cantidad, mientras que un EPA para esa cartera puede implicar que acabe perdiendo su importe total; de hecho, en los EPA concedidos en la venta de anteriores entidades, la pérdida esperada inicialmente se ha quedado siempre corta frente a la realidad. Además, este aval tendrá un plazo de 10 años, a lo largo de los cuales se espera que la economía española se recupere de la crisis. Eso puede hacer que la pérdida real de la cartera sea inferior al aval concedido por el FROB o incluso que ésta valga más del importe inicial.

La entidad principal: la quimera de un precio positivo

Finalmente, tendremos la venta del grueso de la entidad, con su red dentro de Cataluña y el resto de sus activos una vez desgajadas estas hipotecas. El examen de sus tripas por parte de los interesados (virtual data room) comenzó la semana pasada, y su situación ha mejorado bastante con las distintas operaciones: así, tiene más depósitos que préstamos y alcanza una cobertura de la morosidad del 80%. Eso es lo que hace concebir al FROB esperanzas de obtener un precio positivo que reduzca la factura de 12.052 millones de dinero público inyectados a la entidad catalana.

No obstante, la entidad todavía mantiene en su balance una cartera de pymes muy problemática, con una mora muy elevada e insuficiencia de provisiones, y hay que contar con los costes de reestructuración –aparte de las duplicidades, el comprador debe cerrar todas las oficinas de fuera de Cataluña que no se queden EVO ni Popular– y el impacto en capital de la adquisición. Pero lo más grave es la escasísima rentabilidad de su negocio, ya que el grueso de sus activos son hipotecas minoristas sin suelo y con diferenciales bajísimos sobre el Euribor.

En esta situación, se plantea una batalla entre el FROB y los candidatos a la compra, que no están dispuestos a pagar ese precio positivo salvo que se amplíe el crédito fiscal monetizable de la entidad. Catalunya Banc tiene un total de 5.500 millones en activos fiscales, pero la norma que salva los DTA dentro del capital de las entidades sólo reconoce 3.500 (sólo serán recuperables los correspondientes a provisiones y planes de pensiones, pero no los generados por pérdidas de años anteriores). Y eso puede hacer que se queden cortos si no todos van para el comprador de la entidad, sino que debe repartirlos con los que adquieran las oficinas situadas fuera de Cataluña. El Santander es la entidad más interesada, aunque también participarán en el proceso La Caixa, BBVA, Popular y Kutxa.

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