demandan un epa o parte del crédito fiscal

Popular y EVO piden ayudas públicas para comprar las oficinas de Catalunya Banc

El FROB se enfrenta a un problema inesperado que, aunque de escasa dimensión, tiene una lectura muy preocupante para la subasta de Catalunya Banc que comenzó

Foto: El presidente del Banco Popular, Ángel Ron. (EFE)
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron. (EFE)

El FROB se enfrenta a un problema inesperado que, aunque de escasa dimensión, tiene una lectura muy preocupante para la subasta de Catalunya Banc que comenzó el lunes. Los dos únicos candidatos -Popular y EVO Banco- para la compra por la red de Catalunya Banc fuera de su comunidad, aparte de pujar sólo por una parte de la misma, solicitan ayudas públicas para quedarse con ella, según fuentes conocedoras de la situación. Su demanda es un EPA (esquema de protección de activos) o una parte de los créditos fiscales de la entidad. Una postura que indica que va a ser difícil que el FROB se salga con su objetivo de conseguir un precio positivo por la entidad.

Según las fuentes consultadas, Popular ha pujado por 80 oficinas de la entidad, situadas principalmente en la Comunidad Valenciana y Aragón, las dos regiones donde tiene menos cuota en España. EVO ha pujado por una cantidad parecida de oficinas dispersas por distintas regiones para complementar la antigua red de NCG Banco fuera de Galicia. Y ambos, aparte de ofrecer un precio muy bajo por el paquete, han solicitado ayudas públicas adicionales para quedarse con ellas.

Según otra de las fuentes consultadas, "el problema es que esta red tiene muy poco valor, porque las oficinas tienen muy poco pasivo [depósitos] y mucho activo [créditos] pero malo, porque tiene mucha mora y mucha refinanciación, sobre todo hipotecaria". "Es una consecuencia de la política de expansión de muchas cajas fuera de su territorio natural: para hacerse un hueco en el mercado tenían que hacer barbaridades, y eso lo pagan ahora con hipotecas de mala calidad, que en el mejor de los casos tienen un diferencial ridículo y sin suelo, y en el peor estám en mora o refinanciadas", añade otra.

Como ha informado El Confidencial, el desinterés generalizado de los bancos ha obligado al FROB a vender sólo las oficinas por las que están interesados los candidatos y no el paquete entero de 196 sucursales fuera de Cataluña. Pero con lo que no contaba era con tener que conceder ayudas públicas adicionales para conseguirlo. Unas ayudas, que según las fuentes, deben consistir en un EPA que cubra las pérdidas potenciales de estos préstamos -al menos parcialmente- o una parte de los 3.500 millones de activos fiscales diferidos (DTA) que tiene reconocidos la entidad.

Incrementar las ayudas o renunciar a la venta

Ahora, el fondo de rescate que preside el subgobernador Fernando Restoy debe elegir entre ceder a estas pretensiones y elevar las ayudas públicas -que también se van a incrementar por las garantías que deberá conceder para colocar la cartera de 6.500 millones de 'hipotecas basura' que ha segregado de la entidad principal, cifradas en unos 1.500 millones- o dejarlas sin vender e incluirlas en el paquete principal, con lo que será el comprador del conjunto de la entidad el responsable de su cierre o su venta (lo que reduce el valor del total).

La cuestión de los créditos fiscales es especialmente enjundiosa. Catalunya Banc tiene un total de 5.500 millones en activos fiscales pero la norma que salva los DTA dentro del capital de las entidades sólo reconoce 3.500 (sólo serán recuperables los correspondientes a provisiones y planes de pensiones, pero no los generados por pérdidas de años anteriores). Y eso puede hacer que se queden cortos si no todos van para el comprador de la entidad, sino que hay que repartirlos con los que adquieran las oficinas situadas fuera de Cataluña.

Cada vez más difícil obtener un precio positivo

Pero lo más importante de esta historia es el precedente que sienta para la venta de la entidad principal: "O el FROB da más ayudas, o no la quiere nadie", asegura la primera fuente citada. "Todo el mundo va a pedir un EPA o unos créditos fiscales que posiblemente van a superar los 3.500 millones, así que tendrán que dar algo si no quieren que la subasta vuelva a quedar desierta como la del año pasado", añade. Unas pretensiones que chocan frontalmente con la intención del Gobierno de conseguir un precio positivo que reduzca o incluso supere las ayudas para las 'hipotecas basura', y así repetir la jugada de NCG Banco con Banesco.

El presidente del FROB, Fernando rRestoy. (EFE)
El presidente del FROB, Fernando rRestoy. (EFE)

Como informó ayer este medio, la entidad con mayor interés en la subasta es Santander porque tiene una cuota en Cataluña inferior a la media nacional, y el Banco de España quiere que asuma su parte en la reestructuración bancaria. Ahora bien, Emilio Botín tampoco está dispuesto a pagar un precio positivo si puede evitarlo, pese a la segregación de las peores hipotecas, el traspaso a Sareb de la exposición inmobiliaria y los citados créditos fiscales. A favor de pedir ayudas, una cartera de pymes problemática e insuficientemente provisionada, los costes de reestructuración, el impacto en capital de la compra y un negocio con una rentabilidad muy baja. Y, sobre todo, la falta de competidores dispuestos a hacer ofertas agresivas como la de Banesco.

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