EFECTO DOMINÓ PARA TODO EL GRUPO MONDRAGÓN

Fagor lanza un SOS a Caja Laboral y Orona para evitar la suspensión de pagos

El fabricante de electrodomésticos de Arrasate confía en encontrar nuevos mecanismos de financiación que aseguren un plan estratégico de crecimiento

Foto: Un robot trabaja con un interacumulador en la cadena de producción de Fagor Electrodomésticos. (EFE)
Un robot trabaja con un interacumulador en la cadena de producción de Fagor Electrodomésticos. (EFE)

Fagor Electrodomésticos, una de las marcas emblemáticas del Grupo Mondragón, ha tocado fondo y amenaza con presentar en los próximos días una suspensión de pagos que trastocaría a la más importante corporación de cooperativas de España. La crisis ha devastado la entidad desde el punto de vista financiero, y la única solución viable parte de una inyección de fondos frescos, para lo que se necesita el visto bueno de la Caja Laboral y, sobre todo, del fabricante guipuzcoano de ascensores Orona.

La Corporación Mondragón tuvo que salir al rescate de Fagor el pasado mes de mayo cuando los 650 socios compromisarios aprobaron la dotación de un Fondo de Reestructuración y Empleo Societario (FRES) por valor de 70 millones de euros como margen de maniobra para sostener la compañía ante sus problemas de tesorería. La aportación se concedió con las limitaciones de un préstamo bancario, lo que exigía un plazo de amortización a cinco años y una serie de condicionalidades orientadas a la reestructuración de la entidad y el ajuste salarial de sus cooperativistas.

El grupo cooperativo exhibía de esta manera los principios de solidaridad e intercooperación que han demostrado ser de gran ayuda y eficiencia en momentos de atonía del mercado. La diversificación industrial de los proyectos que se cobijan bajo la marca de Mondragón ha permitido el trasvase de garantías como reclamo de solvencia frente a los distintos proveedores y entidades financieras de la corporación.

La magnitud y duración de la crisis ha roto con especial brusquedad unos esquemas que hasta ahora permanecían inamovibles en el funcionamiento de la institución cooperativa guipuzcoana. Fagor lleva años padeciendo las inclemencias de una crisis que no tiene horizonte definido para la entidad. El pasado ejercicio de 2012 se cerró con unas pérdidas de 89 millones de euros tras un quinquenio caracterizado por la acumulación de ‘números rojos’ y la destrucción de más de 4.000 puestos de trabajo.

El fabricante de electrodomésticos de Arrasate se ha visto castigado durante este periodo por el desplome del consumo y la competencia de rivales low cost procedentes de China, Turquía y Corea, así como por la caída de los márgenes derivada de la reducción de los precios. Desde el ejercicio de 2007, las ventas han acumulado una caída de un 40%, lo que ha llevado también a un reajuste salarial de casi el 7% para los trabajadores cooperativistas.

La viabilidad de Fagor tropieza con la acumulación de una deuda total de cerca de 400 millones de euros que ha de ser urgentemente renegociada para evitar males mayores. La banca acreedora, encabezada por el BBVA, ha tratado hasta ahora con guante de seda a la entidad cooperativa gracias al apoyo que Mondragón otorgaba tácitamente al plan estratégico para el periodo de 2013 a 2016.

Preocupación en el Gobierno vasco

El globo se ha desinflado de manera dramática cuando se han conocido los resultados del primer semestre de 2013, en que Fagor ha cerrado con unas pérdidas en números redondos de otros 67 millones de euros, según la información remitida a la CNMV a finales de agosto. Desde principios de septiembre el equipo que preside Txema Guisasola al frente del Grupo Mondragón tiene encendidas todas las alarmas y ha dado cumplido detalle de la angustiosa situación tanto al Gobierno de Mariano Rajoy como al Ejecutivo regional que preside Iñigo Urkullu.

La solución exige esfuerzos renovados dentro del grupo cooperativo, donde se resisten a determinar un importe concreto de ayudas. Dentro de Fagor existe la convicción de reforzar la solvencia y liquidez con mecanismos de financiación que, si concluyen satisfactoriamente, "permitirán a la sociedad disponer de un marco sólido para afrontar un plan estratégico enfocado al crecimiento". Fuentes financieras aseguran que los recursos necesarios no podrán ser inferiores a los 120 millones de euros. Una cifra que, después de las ayudas habilitadas anteriormente, requiere el aval de las principales enseñas que más beneficios aportan a la cuenta de resultados consolidada de Mondragón.

La alternativa de futuro de Fagor pasa necesariamente por la participación de la Caja Laboral en su calidad de brazo financiero del grupo. Además, será necesario apalancar la nueva financiación con las aportaciones del buque insignia industrial que en estos momentos representa el Grupo Orona, especializado en la producción de ascensores y escaleras mecánicas.

Esta última firma, fundada en 1964, es una de las marcas más saneadas de la corporación. El director general de la compañía, ubicada en Hernani, es Xabier Mutuberria, artífice del éxito y actual vicepresidente de Mondragón. Su decisión y la de Txomin García, en calidad de titular de la Caja Laboral, van a ser decisivas para desvelar el desenlace de una de las marcas con más solera del panorama empresarial y cooperativo de todos los tiempos en España. 

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