ESTÁ SOLO EN 1.000 DE LOS 8.000 MUNICIPIOS

El suflé de Vox se desinfla: nadie recuerda haberle votado y un tercio retorna al PP

Los sociólogos observan poco recuerdo de voto y escasa lealtad del electorado de Vox, un tercio del cual podría retornar al PP, de donde proviene la mayoría de sus votantes

Foto: Los 24 diputados de Vox acudieron el viernes al Congreso a presentar sus credenciales. (EFE)
Los 24 diputados de Vox acudieron el viernes al Congreso a presentar sus credenciales. (EFE)

Las encuestas no predijeron la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz el pasado diciembre. Ninguna vaticinaba que el partido de Santiago Abascal iba a alcanzar los 12 escaños que posteriormente obtuvo. La mayoría pronosticaba que la formación lograría a lo sumo uno o dos diputados en la cámara regional (tan solo GAD3 apuntó que superaría el 6% de escrutinios, aún lejos del 11% que finalmente logró). La docena de asientos representó una sorpresa para los sociólogos, pero también para los propios candidatos, que sí notaban un creciente interés social por la figura de Abascal —la única mediática por aquel entonces—, pero que ni siquiera podían imaginar que este se tradujera en el respaldo en las urnas que luego reflejaron los resultados.

La carrera a las Elecciones Generales para los dirigentes de Vox fue diferente. El impulso de los 12 escaños en Andalucía, que además sirvieron para provocar un cambio histórico y relevar al PSOE en la comunidad más socialista de España, animó a la cúpula del partido y a su electorado a sacar músculo. Los mítines masivos se fueron sucediendo por todo el país y los líderes de Vox se crecían por momentos. Vistalegre, Sevilla, Colón. No había plaza que no llenaran los adeptos a Abascal, a Javier Ortega Smith, a Iván Espinosa de los Monteros o a Rocío Monasterio, cuyo poder de atracción se asemejaba más al de un cantante de rock que al de un político.

Las encuestas, sin embargo, no acompañaban a tanta euforia. Prácticamente ninguna daba más del 13% de los respaldos populares a Vox, lo que representaba en torno a una treintena de escaños en el Congreso de los Diputados, una cifra que no parecía ser suficiente para los dirigentes del partido, que criticaban en público los sondeos por sistema. Entendían que estos se equivocarían, como ocurrió en Andalucía, y que la formación lograría un resultado muy por encima del medio centenar de asientos en la cámara baja. Ninguno de los líderes de Vox ofreció cifras exactas, pero sí dedicaban parte de sus intervenciones a censurar los datos que arrojaban las encuestas. La prensa, de hecho, reforzaba esos reproches llamando la atención sobre la paradoja de que el partido que más auditorios llenaba apenas superara el mencionado 13%.

Sin embargo, en esta ocasión los profesionales de la previsión política sí acertaron en sus pronósticos. Vox obtuvo 24 escaños en el Parlamento. Los dirigentes mostraron cara adentro una contenida alegría durante la noche electoral tras conocer los resultados. De puertas afuera, por supuesto, mostraron su satisfacción. "Es un éxito brutal", insistió la propia Monasterio la semana pasada durante una entrevista con El Confidencial. "Pasar de cero a 24 diputados en el Congreso es algo que ningún partido ha hecho en tan poco tiempo, en siete meses; es para estudiarlo", insistió la candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Santiago Abascal, en uno de los habituales baños de masas que se dio en la campaña de las generales. (EFE)
Santiago Abascal, en uno de los habituales baños de masas que se dio en la campaña de las generales. (EFE)

El presidente de la consultora GAD3, Narciso Michavila, valora hoy ante El Confidencial la actitud que tuvieron los líderes de Vox durante la campaña de las elecciones. "Hicieron creer al electorado que iban a alcanzar los 70 escaños", subraya el sociólogo, que fue el que más se acercó a la realidad que los de Abascal consiguieron en Andalucía. Como justifica en el capítulo que escribe en el libro 'La sorpresa Vox', el votante de esta formación decidió apostar por ella en los últimos días de la campaña autonómica, justo cuando "la absurda y obsoleta ley electoral española prohíbe publicar sondeos". Michavila tan solo pudo señalar ante los medios la jornada previa al 28A que "lo único claro mañana es que Vox entra con más fuerza de la prevista y que eso cambia todo el tablero".

Ahora, cuando los españoles se encaminan a las terceras elecciones en menos de seis meses, el experto apunta otra tendencia sobre Vox. En las encuestas que viene realizando su consultora, el sociólogo nota que gran parte de los que votaron al partido en las generales no lo confiesan en las preguntas de los sondeos. Al contrario de lo que GAD3 percibió tras las andaluzas, cuando el votante de Vox no tenía reparo alguno en admitir por quién había apostado —"nunca un elector ha estado tan predispuesto a manifestar sus opiniones"—, los ciudadanos que metieron la papeleta del partido verde en las pasadas generales sienten ahora más vergüenza a 'desnudarse' ideológicamente.

"Cuando tu equipo pierde, no te apetece decir que es tu equipo", argumenta Michavila, que revela que en sus encuestas hay muy poca gente que se atreve a reconocer que en los últimos comicios votó a Vox, mucha menos de lo que correspondería en función del resultado que obtuvo la formación, un fenómeno que destaca que también ocurre con Ciudadanos, aunque en menor medida. "El recuerdo de voto está por debajo de lo que debería ser", afirma el sociólogo, que vaticina una bajada del partido en las próximas municipales y autonómicas, aunque no un hundimiento. "Esta vez las encuestas le darán por debajo; sus líderes también han aprendido y ya no minusvaloran tanto las encuestas", añade.

En la misma línea se expresa el también sociólogo Ignacio Varela, que observa igualmente un bajo recuerdo de voto del electorado de Vox, aunque no tan llamativo como el que percibe Michavila. "Lo que sí veo es que Vox tiene una lealtad muy baja", asegura el experto, cuya empresa Imop ha realizado una encuesta centrada en el Ayuntamiento de Valencia en la que advierte que "mucha gente que votó a Vox en las generales ahora no repite". "Es un voto de retorno al PP", apunta Varela, que explica que se trata de personas que tradicionalmente han votado al partido de Pablo Casado y que en los pasados comicios prestaron su papeleta a Vox.

Monasterio y Espinosa de los Monteros en el segundo festejo de la Feria de San Isidro en Las Ventas. (EFE)
Monasterio y Espinosa de los Monteros en el segundo festejo de la Feria de San Isidro en Las Ventas. (EFE)

El propio Michavila destaca en el citado libro la "gran carga ideológica" del voto a la formación de Abascal. "Muchos le definen como el Podemos de derechas", agrega el presidente de GAD3, que considera que aproximadamente la mitad de los votantes de Vox lo era antes del PP, un porcentaje que Varela eleva hasta el 65% en el caso de la ciudad de Valencia, donde centra su actual sondeo. "Un tercio de los que votaron a Vox en las generales porque estaban cabreados con el PP volverían ahora a este último partido", calcula Varela.

El histórico sociólogo de cabecera del PSOE apunta asimismo que las elecciones del 26 de mayo también son desfavorables para Vox en términos globales. De los 8.131 municipios que hay en España, más de 7.000 tienen candidaturas de PP y de PSOE, una cantidad muy alejada de los 2.000 que ofrecen la posibilidad de votar a Ciudadanos y aún más lejana a las apenas mil poblaciones en las que los habitantes pueden apostar por Vox. "Es verdad que son los más pequeños, pero hay más de 6.000 municipios en los que sencillamente no se puede votar a Vox porque no hay papeleta", resume Varela, que califica como absurdo hacer una transposición de resultados de las generales debido a esto, a que las 12 comunidades que ahora renuevan sus parlamentos representan menos de la mitad de la población española y a que las europeas se verán muy lastradas por las otras dos.

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