TRAS EL DESASTRE ELECTORAL DEL 10-N

Las vacas flacas de Cs: recortará en las CCAA para salvar la sede central de Madrid

El secretario de Finanzas traslada su intención de mantener la joya de la corona, convertida en el gran símbolo del partido, en la que centralizarán la actividad de las sedes locales y autonómicas

Foto: La sede de Ciudadanos en la calle Alcalá de Madrid. (EFE)
La sede de Ciudadanos en la calle Alcalá de Madrid. (EFE)

Tras el desastre electoral del pasado domingo, Ciudadanos inicia ahora un proceso de reconstrucción orgánica y estructural que durará los próximos meses. Mientras los principales dirigentes asumen lo ocurrido el 10-N y la marcha de Albert Rivera —líder del partido desde su nacimiento y principal referente político de todos ellos—, el partido afronta ahora otras cuestiones importantes para la supervivencia del proyecto: los números. La pérdida de diputados hace un roto importante en la formación en lo que respecta a las subvenciones por resultados (de 57 escaños pasan a 10) y a otros recursos del Congreso —como el número de asesores y empleados—que le corresponderá a partir de ahora.

Las vacas flacas de Cs: recortará en las CCAA para salvar la sede central de Madrid

Pero más allá del grupo parlamentario, la Secretaría de Finanzas que dirige Carlos Cuadrado —otro de los pesos pesados del núcleo duro de Rivera— está ahora enfocada en el saneamiento de las cuentas y en atar lo antes posible el futuro financiero del partido. El responsable de la contabilidad naranja mantuvo en la mañana del martes una reunión con los trabajadores de la sede para trasladar un mensaje de tranquilidad, asumiendo el compromiso de garantizar su permanencia y, sobre todo, salvar la joya de la corona: la sede nacional de la calle Alcalá.

Un edificio completo de cinco plantas que hace esquina al otro lado de la plaza de toros de Las Ventas, convertido ya en el gran símbolo naranja. Fuentes de la formación reconocen que la sede madrileña es la prueba física del crecimiento que han ido experimentado en los últimos años y que, internamente, representa mucho. En 2015 Ciudadanos escenificó su desembarco final en la capital a solo 15 días del asalto nacional de Rivera en el Congreso alquilando dos plantas de Alcalá 253 por un periodo de tres meses. El objetivo, como publicó este diario, era esperar a los resultados de las elecciones del 21 de diciembre para decidir si ampliaban el cuartel general a pisos superiores. Las cosas salieron bien.

Con 40 escaños (en la repetición de junio de 2016 se quedarían en 32), el partido tomó la determinación de ocupar el edificio entero de unos 2.600 metros cuadrados. Ya se habían hecho grandes. En esa decisión estuvo Cuadrado, avalado por Rivera. Era el inicio de algo importante. Tras acometer distintas fases de obras, la sede se convirtió en lo que es hoy. Este martes el secretario de Finanzas trasladó a los empleados con nómina en el partido que lucharía hasta el último momento por mantenerla. A cambio, la formación se enfrenta a recortes en las estructuras que mantiene en las comunidades autónomas.

El partido todavía no ha decidido en cuáles de ellas acometerá la poda, pero la pretensión pasa por centralizar al máximo los servicios de las bases autonómicas en la de la capital, atendiendo a criterios de eficiencia y ahorro, y siendo conscientes de que sin citas electorales a la vista (a excepción de Galicia y el País Vasco que serán el próximo año) tienen margen para reducir gastos físicos en autonomías y provincias.

El secretario de Finanzas de Ciudadanos, Carlos Cuadrado. (EFE)
El secretario de Finanzas de Ciudadanos, Carlos Cuadrado. (EFE)

Los presupuestos de este 2019 publicados en la página web del partido preveían un gasto de 2,2 millones de euros en el total de las sedes, incluyendo el alquiler y el mantenimiento de las mismas (no así los empleados, que se incluyen en la partida de personal). La formación mantiene sedes en distintas ciudades de comunidades como Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid o incluso en otras como Galicia, donde ni siquiera tienen representación parlamentaria.

En el caso de las comunidades en las que Ciudadanos gobierna, como es el caso andaluz, en el partido entienden que podría ser más sencillo reubicar a los trabajadores. En otros como el madrileño —además de la de la calle Alcalá, el partido tiene bases en otros municipios— y lo lógico, explican, sería centralizar todos esos recursos en Ventas. El partido busca hacer encaje de bolillos para no prescindir de empleados y, al mismo tiempo, recortar en estructuras locales ineficientes.

Además, la propia sede central sufrirá una reorganización interna. La primera planta, por ejemplo, estaba hasta ahora destinada a los líderes madrileños, Begoña Villacís e Ignacio Aguado, y sus equipos. Sin embargo, desde que en junio y agosto —respectivamente— se constituyeron los gobiernos municipales y autonómicos, los dirigentes de la comunidad y la alcaldía apenas trabajan en el cuartel general naranja.

En estos momentos, de hecho, es Manuel García Bofill, presidente del Consejo General —máximo órgano entre congresos— el que se encuentra ubicado en su despacho de esa planta. Otra de las zonas que entrará en la posible reestructuración sería la cuarta planta —denominada hasta ahora como "la noble" por estar los despachos de muchos pesos pesados como la jefa de gabinete de Rivera o el exdiputado Juan Carlos Girauta, y que en estos momentos están prácticamente inutilizados dada la situación interna del partido—.

El temor sobre la situación económica y el futuro de los trabajadores llevaba días en el aire hasta la reunión capitaneada por Cuadrado este martes. El secretario de Finanzas —que ha ido cosechando una fama de excesiva prudencia ante los gastos— quiso sacar pecho ante los empleados, reconociendo que el ahorro de los pasados años ha permitido tener un colchón con el que capear la crisis que viene, aunque podría haber momentos de asfixia económica cuando coincidan varios pagos importantes relativos a las elecciones generales que acabaron en debacle.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su despedida. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, durante su despedida. (EFE)


Subvenciones y propaganda electoral

Las subvenciones por resultados electorales son caso aparte. La ley orgánica del Régimen Electoral General prevé en su artículo 175 las cuantías por las que el Estado sufraga los gastos que originen las actividades electorales de los partidos. En concreto, por cada escaño obtenido en el Congreso la subvención es de 21.167,64 euros; a la que se suman 0,81 euros por cada uno de los votos conseguidos por cada candidatura a la Cámara Baja, siempre y cuando, al menos una de las personas de la lista obtengan escaño.

Sobre las subvenciones por envíos de propaganda electoral (una de las apuestas fuertes de Ciudadanos, a la que dedicó en torno a seis millones de euros del presupuesto de su campaña), la ley es clara: financia los gastos electorales que origine el envío directo y personal de sobres y papeletas con 0,22 euros por elector en cada circunscripción en la que el partido haya presentado lista si finalmente obtiene el número de diputados precisos para constituir un grupo parlamentario. Un balón de oxígeno, este sí, para el partido naranja.

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