SÉPTIMA OLA DEL 'TRACKING' DE EL CONFIDENCIAL

Los votantes del PP se desmovilizan y Pablo Casado no frena la sangría

La estimación de IMOP sitúa al PP en un 18,6% del voto estimado, su punto más bajo desde que se inició el 'tracking'. Este dato supone un descenso adicional de 0,8 puntos desde la anterior ola

Foto: El candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno, Pablo Casado. (EFE)
El candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno, Pablo Casado. (EFE)

El Partido Popular ha entrado en línea descendente, mientras sus votantes tienden cada vez más a la indecisión o a la abstención. La séptima entrega del 'tracking' de IMOP Insights para El Confidencial confirma esta tendencia negativa para el partido de Pablo Casado.

La estimación de IMOP sitúa al PP en un 18,6% del voto estimado, su punto más bajo desde que se inició el 'tracking'. Este dato supone un descenso adicional de 0,8 puntos desde la anterior oleada y una pérdida de 14,5 puntos respecto a su resultado de las elecciones de 2016. Ello lo conduciría a obtener 68 escaños, dos menos que en la oleada anterior. De acuerdo a esta estimación, el Partido Popular estaría perdiendo el 44% de los votos y la mitad de los escaños que obtuvo hace tres años.

La evolución de la estimación de votos y escaños permite comprobar la caída del PP en las últimas oleadas, que contrasta con la estabilidad que muestran sus adversarios:

Estimación de voto de los partidos (%)
Ola 1Ola 2Ola 3Ola 4Ola 5Ola 6Ola 7
PSOE30,531303031,53131
PP19,52021,620,82019,418,6
Cs14,414,91414,815,51615,8
UP12,411,913,713,912,913,213,4
Vox1110,19,59,69,39,89,5

El PP desciende de forma paulatina pero sostenida desde la tercera oleada, en la que tuvo un voto estimado del 21,6%, al 18,6% actual. Ello significa que en las dos últimas semanas habría perdido cerca de 700.000 de sus votantes potenciales. Ello se traduce en una importante pérdida de escaños, pasando de los 89 que llegó a tener en la tercera oleada a los 68 que recibe en esta. Su distancia respecto al PSOE ha pasado de 8,4 a 12,4 puntos, mientras la ventaja sobre su más cercano seguidor, que es Ciudadanos, se ha reducido de 7,6 a solo 2,8.

Como consecuencia del descenso del PP, no acompañado por una subida equivalente de Ciudadanos y Vox, en esta oleada el voto de la izquierda supera por primera vez al de la derecha: 44,4% para PSOE y UP frente a 43,9% de PP, Ciudadanos y Vox.

Todos los indicadores de la encuesta muestran la línea depresiva en que ha entrado el electorado del PP en el último tramo de la precampaña. Para empezar, el recuerdo de voto. Es habitual que el recuerdo de voto al PP aparezca infravalorado respecto a lo que realmente obtuvo en las elecciones anteriores, pero su acusado descenso se convierte en una señal climática: suele suceder que el descenso del recuerdo de voto sea el preludio de un abandono. El PP obtuvo un 33% en 2016. El porcentaje de quienes recuerdan haberlo votado ha pasado del 28% en la tercera oleada al 23,5% en la séptima, casi 10 puntos por debajo de su resultado en aquellas elecciones. Lo contrario sucede con el PSOE, cuyo recuerdo de voto está muy por encima de lo que realmente obtuvo y crece en cada oleada.

En esta oleada, el voto de la izquierda supera por primera vez al de la derecha: 44,4% para PSOE y UP frente a 43,9% de PP, Ciudadanos y Vox

Lo más notable de la caída del PP es que los votantes que pierde en este último tramo ya no pasan mayoritariamente a Ciudadanos o a Vox, sino que se repliegan hacia la zona de la indecisión o de una posible abstención. Los datos muestran claramente que el electorado popular ha entrado en duda o, quizás, en un cierto desánimo.

Tomando como referencia a los votantes reconocidos del PP en 2016, estos pueden dividirse en tres categorías: los que permaneces fieles a este partido, los que se inclinan a votar a otras fuerzas y los que no declaran inclinación de voto a ningún partido. Esta es la evolución que muestra el 'tracking':

Datos de 'tracking' de los votantes populares (%)
Ola 1Ola 2Ola 3Ola 4Ola 5Ola 6Ola 7
Fidelidad al PP51,753,157,652,948,747,847,4
Transferencias34,729,826,634,93733,834,4
Indecisión/abstención13,317,115,812,214,318,418,2

La fidelidad de los votantes del PP alcanzó su punto máximo en la tercera oleada (57,6%) y desde entonces ha descendido al 47,4% actual: la pérdida de fidelidad en los últimos 15 días alcanza a 800.000 votantes populares. La fidelidad de voto del PP es la más baja de los cuatro partidos principales (76,7% para el PSOE, 56,1% para Ciudadanos y 49,7% para UP).

También es el que tiene más votantes indecisos. De hecho, llama la atención el importante ascenso de los que recientemente se han refugiado en la indecisión o en la abstención: del 12,2% de la cuarta oleada al 18,2% de la última. Casi medio millón de votantes que hace dos semanas permanecían fieles a Casado ahora están en duda.

Correlativamente, desciende también el porcentaje de los votantes del PP que declaran tener su voto ya decidido. Incluso entre los que declaran intención de voto o simpatía por el PP, solo el 59% dice que ese voto está ya decidido. En la tercera oleada, fue el 65%. Así pues, mientras en el conjunto de la población tiende a aumentar el voto decidido a medida que se aproxima el 28-A, en el electorado del PP se da la tendencia inversa.

Es muy probable que este evidente enfriamiento en el espacio electoral del PP tenga relación con la progresiva reducción de su expectativa de victoria. Poco a poco, los votantes del PP van contagiándose de la convicción generalizada de que el PSOE será el partido ganador de estas elecciones. Al comenzar el 'tracking', el 40,6% de los votantes del PP esperaba que su partido fuera el vencedor, frente a un 23,5% que atribuía el triunfo al PSOE. En esta última oleada, se registra un empate: solo un tercio de los votantes del PP mantiene la esperanza de ganar, mientras otro tercio asume ya la probable victoria socialista y el tercio restante prefiere no pronunciarse.

Esto plantea un serio problema a Pablo Casado, cuya estrategia de campaña pivota enteramente sobre el llamamiento al voto útil. Si la perspectiva de ganar pierde verosimilitud para sus propios votantes, el discurso del voto útil no funciona y emerge el peligro de la desmovilización.

El líder del PP tiene dos semanas por delante para invertir esta tendencia desfavorable. En la primera, más de media España estará de vacaciones. La segunda estará marcada por el debate del día 23 en Atresmedia. Puede que esa sea su última bala.

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