elecciones generales 28-A

Iglesias regresa autocrítico y avisa de que sin Podemos Sánchez mirará a la derecha

Podemos se lo juega a todo o nada, con la mano tendida al PSOE pero insistiendo en la necesidad de que para que haya un ejecutivo de progreso el verdadero voto útil es "el voto morado"

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (i), junto al cofundador del partido, Juan Carlos Monedero (2i), durante el acto con el que Podemos inicia su campaña electoral. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (i), junto al cofundador del partido, Juan Carlos Monedero (2i), durante el acto con el que Podemos inicia su campaña electoral. (EFE)

Pablo Iglesias ha regresado a la primera línea política, en la plaza fetiche de Podemos, para arrancar un maratón electoral de 35 días con el objetivo de reconectar con sus bases y movilizar el voto, anclándose en la izquierda rupturista y con pocas concesiones a la socialdemocracia. Lo ha hecho al grito de "sí se puede", rodeado de los principales dirigentes del partido y candidatos en las elecciones, además de representantes de las formaciones aliadas -Izquierda Unida, En Comú y Equo-, para fijar el mensaje de que estas elecciones son trascendentales y que la participación será crucial. La organización se lo juega a todo o nada, con la mano tendida al PSOE para cogobernar tras el 28-A pero insistiendo en la necesidad de que para que haya un ejecutivo de progreso el verdadero voto útil es "el voto morado", sin descartar las tentaciones de Pedro Sánchez de repetir el fallido pacto del abrazo con Albert Rivera.

Como un torbellino y tras una retahíla de teloneros, Pablo Iglesias se subió al escenario de la plaza del Museo Reina Sofía, para saldar cuentas con propios y extraños, como una máquina de dar titulares y sin rehuir de la autocrítica ni de ninguna de las cuestiones que han atravesado tanto la política interna del partido como el escenario estatal. "Sé que he decepcionado a mucha gente. Sé que Podemos ha decepcionado a mucha gente", reconoció para no esquivar tampoco la cuestión de las guerras internas: "Hemos dado vergüenza ajena".

Demostró estar en forma tras tres meses fuera de los focos para cumplir su permiso de parternidad. Hizo soltar más de una lágrima cuando realizó autocrítica por las guerras internas, "peleas por sillones, por poder, por visibilidad, actuando como un partido más". Mencionó también a Manuela Carmena, para felicitarse de que hace cuatro años consiguiesen convertirla en alcaldesa de Madrid, pero también para retarla. "Me permito preguntarle a quién va a votar. Los madrileños deben saberlo" porque se trataría de unas elecciones históricas y "la gente no va a tolerar que nos pongamos de perfil". Podemos competirá contra el Más Madrid de Errejón en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de Madrid no pide el voto para la alcaldesa.

Volvió a subir el tono y fruncir el ceño, aunque sin mencionarlo directamente, para arremeter contra Pedro Sánchez por reunirse con fondos de inversión, olvidando que a quien tenía que "representar era a la gente", en clara referencia a la supuesta intervención de Blackstone para que no se regulasen los precios de los alquileres. También por su incapacidad para solucionar el conflicto catalán, que "no se puede solucionar a palos". "No se puede decir un día que España es plurinacional y después apoyar el 155", añadió. Menos todavía, dijo, "si te tiemblan las piernas. A nosotros nos han puesto a parir de un lado y de otro porque no queremos ni presos políticos ni que Cataluña se vaya de España". Vino a fijar la idea de que sin Podemos, Sánchez dejará de mirar a la izquierda para hacerlo las élites económicas "que tienen más poder que cualquier diputado".

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Contrapuso un Gobierno de progreso a un gobierno reaccionario, de "patriotas de pandereta que no van a defender a la familia a los trabajadores", pero también a un ejecutivo en el que forme parte Podemos frente a uno en solitario del PSOE o de estos con Ciudadanos. "No va a defender a la gente quien ficha como número dos al directivo de Coca-Cola que tenía su domicilio fiscal en Lisboa". En esta línea remarcó que "aspiramos a gobernar y vamos a gobernar" para lo que pidió valentía a un Pedro Sánchez cuyo objetivo es formar un ejecutivo en solitario.,

Verbalizó, asimismo, lo que sus teloneros habían descrito con la metáfora de que a Iglesias no le iban a temblar las piernas si alcanzaba el Gobierno: "Ortega, Pérez, Fainé o Botín, apellidos que mandan más que cualquier diputado". De la casta a la trama, endureciendo el mensaje contra los gobernantes invisibles. "Si eso es así es que algo está fallando en nuestra democracia". Se propuso como la llave para cambiar el país y hacerlo "diciendo no" a las grandes multinacionales o principales familias del Ibex 35, "venciendo, pero también convenciendo", y dejando paso al protagonismo popular porque, como concluyó con la que será una de las frases más repetidas durante esta campaña, "la historia la escribes tú".

Todos los parlamentos insistieron en fijar la idea de que la historia no está escrita y de que cada voto contará. "Tenemos todo el futuro por delante. Estos meses serán decisivos. La indiferencia es un privilegio que no nos podemos permitir", resumió la candidata a la Comunidad de Madrid, Isabel Serra. "Que tengan cuidado que cuialquier día (Pablo Iglesias) será presidente de la República", cerraba su parlamento Rafa Mayoral. El líder de IU, Alberto Garzón, apostaba por convencer al mayor número posible de votantes para "iluminar un nuevo país, un nuevo país que, creedme, será republicano".

Iglesias, durante el acto. (EFE))
Iglesias, durante el acto. (EFE))

"El reto es vencer a la abstención, que campaba a sus anchas en los barrios obreros y donde vive la juventud sin futuro", reconocía Enrique Santiago, que será el número tres de la lista de Unidas Podemos por Madrid. Garzón le pedía a la militancia que no le paralizase el miedo y animaba a "organizarnos y luchar conjuntamente" para frenar lo que denominó "derecha reaccionaria".

Irene Montero aprovechó su turno de palabra para defender que Iglesias es el "unico candidato" que defiende a las clases populares y el único "que puede sentar a los poderosos y decirles que se acabaron los privilegios". "No le tiemblan las piernas", añadió rechazando que el voto útil de la izquierda en estos comicios sea para el PSOE, puesto que entiende que sin Podemos Pedro Sánchez no miraría a la izquierda."Nunca estuvimos tan cerca de meter a Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros", concluyó asegurando que "sí se puede" y que "los números dan", poniendo como ejemplo la moción de censura.

Rafa Mayoral interviene durante el acto. (EFE)
Rafa Mayoral interviene durante el acto. (EFE)

La coportavoz parlamentaria Ione Belarra se encargó defender el papel de Unidos Podemos a la hora de arrancar la firma del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en los que consideran los presupuestos más sociales desde la llegada de la democracia, y que finalmente tumbó el Congreso precipitando el fin de la legislatura. Una reivindicación por la que también vinculó el voto útil a Podemos, asegurando que "nunca estuvimos tan cerca de ganar como ahora". Señalando que "el único límite es el cielo", la cabeza de lista de Unidas Podemos al Parlamento Europeo, María Eugenia Rodríguez Palop, en sustitución de Pablo Bustinduy que esta semana dio un paso a un lado retirándose de las listas, centró su intervención en "acabar con los muros del miedo" y remarcar la necesidad de frenar a la extrema derecha en las instituciones europeas. "Patriarcado y capital, alianza criminal", resumió.

La plaza comenzó a teñirse de morado casi una hora antes de que diese incio el acto, animada con la presencia de Juan Carlos Monedero, cofundador del partido que hizo de telonero no oficial, aunque la plaza no se llenó. Al clásico "sí se puede" se añadieron otros cánticos nuevos, que dan cuenta del actual contexto que vive la formación y de lo relevante de esta cita electoral, como "esta batalla la vamos a ganar".

El grito de "no pasarán" también sonó en varias ocasiones, interrumpiendo los parlamentos de quienes se subieron al escenario. Con todo, lo hiceron con especial intensidad durante el turno del cabeza de lista de En Comú Podem, Jaume Asens, quien arrancó versionando a Companys -"madrileños, Cataluña os ama, os admira" y concluyó que "defender Madrid es defender Cataluña" para volver a incidir en el lema republicano antifascista del "no pasarán" que, dijo, "llevamos tatutado en el corazón".

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