LA FORMACIÓN ESTIRARÁ AL MÁXIMO LOS TIEMPOS

Podemos se queda solo en su intento de escenificar una negociación sin el PSOE

La formación emergente desconvocó anoche la mesa de negociación que propuso a Compromís e IU tras el rechazo de Alberto Garzón a sentarse por la ausencia del PSOE

Foto: PSOE, Podemos, IU y Compromís se reunieron para formar un pacto de izquierdas el 22 de febrero. (EFE)
PSOE, Podemos, IU y Compromís se reunieron para formar un pacto de izquierdas el 22 de febrero. (EFE)

Podemos se ha quedado solo en su intento de marcar los tiempos y mantener la iniciativa entre la izquierda en las negociaciones para la formación de Gobierno. La propuesta lanzada por la formación emergente para retomar la mesa a cuatro, junto a PSOE, Izquierda Unida-Unidad Popular y Compromís ha caído en saco roto. Ni PSOE, que defiende el acuerdo firmado con Ciudadanos como base para recabar apoyos de otros grupos y la presencia de estos en todas las reuniones, ni Unidad Popular han aceptado la invitación. Ante esta tesitura, la reunión prevista para las 10:00 de hoy se desconvocó ayer por la noche. 

La coalición de izquierdas no está dispuesta a caer en instrumentalizaciones, ya sea por parte de los socialistas o de Podemos. Solo se sentará a negociar si se retoma la mesa a cuatro con el PSOE, que promovió el propio Alberto Garzón y que se rompió dos días después coincidiendo con la firma del acuerdo entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. El equipo negociador de Compromís estaba dispuesto a acudir al encuentro, aunque acabase convirtiéndose en una reunión bilateral, pero desde Podemos optaron por anularlo al no contar con la presencia de todas las formaciones que se presuponen sus socios naturales. 

El portavoz de IU en el Congreso, Alberto Garzón. (EFE)
El portavoz de IU en el Congreso, Alberto Garzón. (EFE)

Al margen de esta decisión, IU-UP mantendrá contactos con el resto de fuerzas para tratar de que la reunión se pueda celebrar en los próximos días. La estrategia de Podemos para imponer su hoja de ruta en las negociaciones, en cambio, está enfocada a estirar al máximo los tiempos. 

La cuenta atrás de 60 días que marca la Constitución hasta la convocatoria de nuevas elecciones, de no haber acuerdos, se inició el pasado miércoles tras la primera votación de investidura, y la formación emergente no tiene prisas. Al propio secretario general, Pablo Iglesias, se le escapaba ayer durante una entrevista en Los Desayunos de TVE: “Muchas veces, los gobiernos se negocian en los últimos días”.

Pablo Iglesias: “Muchas veces, los gobiernos se negocian en los últimos días”

Podemos quiere dejar el balón en el tejado de Sánchez y mantenerse a la espera de sus siguientes movimientos, que anticipan fallidos. El portavoz parlamentario, Íñigo Errejón, explicaba que la vía defendida en estos momentos por Pedro Sánchez “ya fracasó” durante la sesión de investidura. La reiteración de su bloqueo a Ciudadanos contribuye a forzar este nuevo fracaso del líder socialista. Como añadía el número dos del partido, “son decisivos o el PP o Podemos. Dos caminos muy diferentes, pero hay que elegir uno”.

La formación emergente confía en que Sánchez acabe reculando “si quiere ser presidente” con el apoyo de las fuerzas progresistas. Un escenario que no se abriría hasta que, tras ir de la mano de Ciudadanos, “se vea atrapado en la gran coalición”, según anticipa el portavoz parlamentario de Podemos. La convocatoria de la mesa negociadora a cuatro se enmarcaba precisamente con el objetivo de mantener un “segundo carril abierto”. Una escenificación a la que solo accedió Compromís. “Cuando suceda”, explica Errejón en referencia al hipotético giro a la izquierda de Sánchez, “es importante que se siga presentando la otra oportunidad” para construir un Gobierno progresista.

Una dilatada carrera de dos meses

La propuesta lanzada por el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, y que tenía previsto defender en la reunión a cuatro, pasa por sentar a las fuerzas a la izquierda del PSOE y elaborar un documento programático conjunto para presentárselo al PSOE. Una iniciativa con la que se mostró de acuerdo Errejón, que también ejerce como portavoz del equipo negociador de Podemos. "Lo discutiremos, pero 'a priori' lo vemos con buenos ojos", explicó, al mismo tiempo que insistía en la defensa de un "Gobierno a la valenciana" encabezado por el PSOE y con la presencia de Podemos, IU y Compromís.

Pedro Sánchez (i) y Albert Rivera, durante la firma del acuerdo de investidura y legislatura. (EFE)
Pedro Sánchez (i) y Albert Rivera, durante la firma del acuerdo de investidura y legislatura. (EFE)

Mientras Sánchez se topa con el rechazo frontal de Podemos a su acuerdo con Ciudadanos, así como a la presencia de la formación de Albert Rivera en cualquier tipo de negociación, desde las filas de la formación morada se afanan por fijar dos mensajes. Por un lado, que la presencia de la formación naranja en cualquier tipo de acuerdo "solo aboca a la gran coalición" con los populares. Por otro, que "161 suma más que 131", en referencia a los votos que obtendría Sánchez junto a Podemos y sus confluencias frente a los que obtuvo en la investidura yendo de la mano de Ciudadanos.

Podemos cuenta con casi dos meses para hacer ir al líder socialista hacia su terreno, y los movimientos producidos tras la investidura hacen presagiar que se dilatarán los plazos. La formación emergente acostumbra a cerrar sus acuerdos siempre a última hora, y no parece que en esta ocasión vaya a cambiar de estrategia. Entre los últimos precedentes, se encuentran las negociaciones con sus confluencias, que apuraron al máximo el plazo marcado por la junta electoral para registrarse, y las negociaciones para la formación del grupo confederal, que se prolongaron hasta 10 minutos antes de que se cerrase el plazo máximo establecido por el Congreso.

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