LA CRISIS DE LOS SOCIALISTAS TRAS EL 20-D

Un sector del PSOE da ya por hecho que Susana Díaz dará el salto a Ferraz en mayo

Dirigentes socialistas subrayan la dureza de la baronesa en el comité federal del sábado, con un ataque directo por primera vez a Pedro Sánchez. El andaluz Mario Jiménez indignó a parte del partido

Foto: Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, el pasado 30 de enero en el comité federal del PSOE, junto al asturiano Javier Fernández. (EFE)
Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, el pasado 30 de enero en el comité federal del PSOE, junto al asturiano Javier Fernández. (EFE)

Un sector del PSOE asume ya sin rodeos que Susana Díaz dará el salto a Ferraz si se celebra el próximo congreso de mayo y Pedro Sánchez fracasa en su intento de formar Gobierno. Hasta hoy, esa sensación no se había palpado con tanta claridad. Líderes socialistas de distintos segmentos del PSOE ponen el acento en lo que ocurrió el pasado sábado en el comité federal de los socialistas. Por primera vez, insisten, Díaz tomó la palabra para enfrentarse directamente con Sánchez en una dura intervención en que le reprochó el resultado electoral del 20-D, dejó claro que ella no admitiría el voto de los independentistas para gobernar, exigió “autocrítica”, lamentó que no se defendiera a los militantes socialistas y se preservara la figura de Felipe González de los “insultos” de “Pablo Manuel Iglesias” y negó cualquier posibilidad de formar Gobierno con Podemos. “No lo veo”, dejó claro ante los dirigentes del partido. “El 20-D, el PSOE no hizo historia, sacó el peor resultado de la historia”, “no estábamos en el camino correcto”, sostuvo en abierto.

La Ser desveló este lunes audios de aquella cita interna en que puede apreciarse la tensión máxima que se vivió de puertas adentro. El Confidencial ya avanzó el pasado domingo algunas de estas frases literales, que para muchos significan que la andaluza prepara ya su desembarco en Madrid. “Esa es la idea pero no lo va a tener fácil”, admite un dirigente socialista andaluz con asiento en la dirección federal. “El plan está ya en marcha, pero hay muchas variables abiertas”, apunta otro dirigente del PSOE andaluz.

Pedro Sánchez y el secretario de Organización, César Luena, el pasado 30 de enero en el comité federal del PSOE. (EFE)
Pedro Sánchez y el secretario de Organización, César Luena, el pasado 30 de enero en el comité federal del PSOE. (EFE)

 

Son muchos los socialistas que se mostraron sorprendidos por la claridad y la dureza de la intervención cara a cara con el secretario general. Hasta ahora, sus mensajes habían sido mucho menos directos, más sutiles, sin cuestionar de forma expresa a Sánchez, como sí hizo este pasado sábado. Un salto cualitativo, avisan, que evidencia que Susana Díaz da pasos adelante para optar a la secretaría general del PSOE si llega a celebrarse el próximo congreso. En esta línea, el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, admitió en una entrevista en la Ser que no sabe si Susana Díaz dará el paso, aunque añadió que “siempre es de agradecer que haya gente dispuesta a arriegar”. De nuevo llegan las invitaciones directas a la andaluza.

Como nunca antes este domingo, en plena resaca del comité federal, muchos socialistas en la primera fila o con responsabilidades en el pasado reciente daban por hecho que la presidenta de la Junta sí aceptará en esta ocasión. Aseguran además que así lo expresó el viernes y el sábado “en privado” a dirigentes que le preguntaron al respecto. “Ella ya admite que no le va a quedar otro remedio”, asegura un miembro de la vieja guardia del partido. Otro dato subrayado por muchos fue el pulso abierto por la celebración del congreso, que perdió Ferraz, cediendo a poner la fecha para los próximos 20, 21 y 22 de mayo, y no en junio, como quería Sánchez. Con Andalucía al frente y varias federaciones críticas detrás, como Aragón, Asturias, Valencia, Canarias, Castilla-La Mancha y Extremadura, no recularon esta vez y amenazaron hasta el último momento con forzar una votación en el comité federal, que estaban convencidos iban a ganar, y que hubiera terminado por destrozar la legimitidad del secretario general a días de empezar a negociar un pacto de gobierno.

La firmeza de la ofensiva por la fecha del congreso, que perdió Ferraz, ha sido el pulso más duro que se ha librado en la crisis socialista desde el 20-D

La firmeza de esta ofensiva, con la fecha del congreso como motivo principal, ha sido el pulso más duro que se ha librado en la crisis socialista desde las pasadas elecciones generales, admiten casi al unísono desde dentro del partido. A diferencia de lo que ocurrió el pasado diciembre, esta vez los críticos no plegaron velas. Todo lo contrario.

Aunque el paso adelante de Susana Díaz se ha convertido ya en una especia de cuento de Pedro y el lobo, porque son muchas ya las veces que se ha amagado con dar y al final no se ha llegado a nada, nunca antes hubo en el partido tantas señales encendidas, lo que indica que esta vez no tendrá más remedio que asumir dar el paso en un congreso federal. Sin embargo, desde su equipo insisten en que “todo está abierto”, “pueden pasar muchas cosas en las próximas semanas”, “no es tan fácil como parece” o “hay que esperar para ver qué pasa”, señalan tanto líderes provinciales del PSOE andaluz como dirigentes de la actual ejecutiva. Nadie lo descarta de forma rotunda. Otro problema añadido es el malestar que la federación andaluza levanta en parte del PSOE, que la señala como responsable de la guerra interna contra Pedro Sánchez.

Murmullos de indignación

En esta línea circulan también citas literales de la intervención que hizo el portavoz socialista en el Parlamento andaluz, Mario Jiménez, uno de los hombres de estricta confianza de Susana Díaz. Muchos asistentes a la reunión aseguran que sus palabras levantaron “murmullos de incomodidad” y otros señalan directamente que fue “abucheado”.

Mario Jiménez, a la izda., junto con Juan Cornejo, secretario de Organización del PSOE-A, el pasado julio. (EFE)
Mario Jiménez, a la izda., junto con Juan Cornejo, secretario de Organización del PSOE-A, el pasado julio. (EFE)

Fuentes del PSOE andaluz rebajan la tensión del incidente y aseguran que “solo dos al fondo de la sala se molestaron” cuando Jiménez sostuvo que “Podemos llevaba semanas y especialmente el viernes negro (en alusión al día de la entrevista con el Rey) ofendiendo al PSOE y a la memoria de la gente que sufrió persecución, cárceles y dieron la vida para traer la democracia”. La queja de que nadie saliera ese día a defender al partido acabó por desatar un murmullo de desaprobación. Los socialistas andaluces aseguran que también hubo aplausos a esta intervención.

Otro problema añadido es el malestar que la federación andaluza levanta en parte del PSOE, que la señala como responsable de la guerra contra Sánchez

Varios asistentes a la reunión aseguran que la arremetida del dirigente andaluz fue “brutal” y que aunque “no le abucheó nadie, hubo murmullos de incomodidad”. “Se equivocó, parecía que estaba en la tribuna del Parlamento andaluz replicando a Podemos, no era el sitio, es verdad que nos tienen manía a los andaluces y eso con estas actitudes aumenta más”, señala un exdirigente del partido. Desde la actual ejecutiva federal, señalan que a Mario Jiménez le habían dicho que interviniera “si la cosa iba de enfrentamiento y de votación” por la fecha del congreso, y que mantuvo el ataque aunque al final se había llegado a un acuerdo. “Ya no tenía sentido, no sé por qué lo hizo, se pasó mucho”, aseguran desde el equipo de Sánchez.

En mitad de este lío y después de ceder a que el congreso federal se celebre en mayo, antes de unas hipotéticas nuevas elecciones que permitirían desalojar a Pedro Sánchez de la dirección y buscar otro candidato, Ferraz también maneja sus cartas. Fuentes de la dirección federal insisten en aclarar que la fecha del congreso se quedará en agua de borrajas en el momento en el que se convoquen nuevas elecciones. Entonces, admiten, harían saltar de forma automática las primarias para elegir candidato. Esa fórmula mucho más abierta y que deja la decisión en manos de la militancia sería un problema para Díaz, que como presidenta de Andalucía, admiten en su entorno, tendría difícil arriesgarse a dar ese paso. “En un congreso federal todo está más amarrado”, admiten desde el PSOE. Es la jugada de Ferraz en un intento más de blindar a Sánchez de los ataques de su partido.

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