el gobierno "reserva" el congreso hasta octubre

Rajoy alarga al máximo la legislatura para celebrar las elecciones el 13 de diciembre

El PP pide tiempo para para consolidar la percepción de la mejoría económica entre el electorado y afianzar su leve ascenso en intención de voto a costa de Ciudadanos y la abstención

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (Reuters)

Altos cargos del Gobierno, de la Administración y del Grupo Parlamentario Popular trabajan ya con la fecha del 13 de diciembre como la más probable para que se celebren las elecciones generales. El Ejecutivo ha "reservado" plenos en el Congreso hasta la semana del 19 de octubre para cerrar la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. En el PP se apuntan a exprimir hasta el final la legislatura para consolidar la recuperación económica, tener más margen para encajar los resultados de las elecciones autonómicas en Cataluña (el 27-S) y ganar tiempo para afianzar la leve mejoría en intención de voto que señalan las encuestas para el partido en el poder junto con el retroceso de Podemos y el frenazo de Ciudadanos.

A la espera de la decisión final de Mariano Rajoy, la clave del calendario definitivo del final de la legislatura está en el Senado. Si el proyecto de Presupuestos que tramita el Congreso pasa por la Cámara Alta sin admitir enmienda alguna, todo el ciclo parlamentario se abreviaría y a principios de octubre el jefe del Ejecutivo podría disolver las Cámaras con las cuentas del Estado aprobadas. Los comicios podrían celebrarse desde el último domingo de noviembre. Pero si en el Senado hay que introducir algún cambio en el proyecto, que es lo que siempre ha ocurrido, el pleno del Congreso tendría que volver a reunirse para el visto bueno definitivo.

Sesión de control en el Senado. (EFE)
Sesión de control en el Senado. (EFE)

Ese paso de la mayoría en el Gobierno está tan previsto que en el calendario de plenos de la Cámara que la semana del 19 de octubre figura como "reservada" para la aprobación definitiva de los Presupuestos. Y con los 54 días preceptivos entre disolución de las Cortes y las elecciones el primer domingo posible para que los ciudadanos vayan a las urnas es el día 13. Casi en el ecuador de la campaña sería el aniversario de la Constitución, el día 6. Rajoy podría incluso prolongar aún más la legislatura y llevar los comicios al 20 de diciembre, que es la fecha tope que marca la ley electoral, pero en medios gubernamentales y del Grupo Popular están convencidos de que el jefe del Ejecutivo no llegará tan lejos una vez que esté cerrada la aprobación de los Presupuestos.

El plan original del Ejecutivo, hasta el descalabro en los comicios autonómicos de mayo, era convocar los comicios el 22 o el 29 de noviembre, lo que suponía disolver las Cortes el 29 de septiembre o el 2 de octubre. Presidencia ajustó los plazos para tener despachado entre el verano y septiembre los 36 proyectos de ley y proposiciones de ley pendientes. Incluso contaba con encajar la mera presentación formar del proyecto de Presupuestos, pero no su tramitación porque no daba tiempo a aprobarlos si llegaban al Congreso en septiembre.

El plan original del Ejecutivo, hasta el descalabro en los comicios autonómicos de mayo, era convocar los comicios el 22 o el 29 de noviembre

Dentro de su respuesta al fiasco del 24-M y ante los comicios generales del otoño, Rajoy decidió reactivar todos los planes de final de la legislatura y lanzar a la opinión pública, a los mercados y a las instituciones europeas un mensaje y un proyecto claro de la estabilidad económica y política con la aprobación de los primeros Presupuestos expansivos y de recuperación de la legislatura.

Además de necesitar más semanas de legislatura para completar el trámite de las cuentas del Estado en el Congreso  y el Senado, en el PP están convencidos de que el factor tiempo juega a favor de sus intereses electorales. Hay más margen para que cale la percepción de que la mejora de la economía es un hecho en la medida de que crece el número de empleados y sube el consumo. Al mismo tiempo se hace patente el desgaste de los partidos emergentes, como Podemos y Ciudadanos, después de los pactos que siguieron a los comicios de mayo.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

Los resultados del sondeo del CIS correspondiente a julio ha fomentado en medios del Partido Popular la idea de que empiezan a recuperar antiguos votantes que ya les "castigaron" en las europeas y en las municipales con su abstención o con el voto a Ciudadanos. Entre abril y julio han subido 2,6 puntos, lo mismo que ha perdido el partido de Albert Rivera. Podemos baja un punto sin que el PSOE llegue a recoger esa cifra en su escasa recuperación de 0,6.

El PP sigue muy lejos de sus objetivos para optar a una nueva victoria electoral que le garantice seguir en el poder. Pese a la leve mejora en intención de voto experimentada en julio, el 28,2 por ciento que le atribuía el CIS está muy lejos del 35 por ciento necesario para imponerse en las urnas y formar Gobierno con mayorías relativas de más de 155-160 escaños.

El PSOE no se recupera ni con Podemos a la baja y Ciudadanos se desgasta hasta quedarse en un 11 por ciento (cifra para una docena de diputados), con lo que las cuentas no le salen ni al Gobierno ni a los socialistas para formar coaliciones claras o lógicas. Y vuelven a los cenáculos político-económicos las especulaciones sobre la "inevitable gran coalición", porque sólo la suma de populares y PP y PSOE puede formar una mayoría sólida que sirva para mantener las estructuras del Estado y una política económica "razonable" que continúe la recuperación. Lo contrario de lo que ocurrió con las comunidades autónomas y los ayuntamientos después de las elecciones de mayo con los pactos anti-PP.

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