El valor de la libertad
  1. El valor de la información
el reto del nuevo periodismo

El valor de la libertad

No hay libertad sin independencia, y no hay independencia sin capacidad para sostenerse económicamente sin depender de nadie. Coincidiendo con su 20 aniversario, El Confidencial lanza un servicio de suscripción. Únete a los lectores influyentes

Foto: Ilustración: EC Diseño.
Ilustración: EC Diseño.

Desde hace años, la prensa vive tres graves crisis: la tecnológica, la económica y la profesional. Las tres han coincidido en el tiempo y ahora se ven agravadas por la pandemia mundial. No afectan solo a los periodistas y a los medios de comunicación, sino también a los ciudadanos, a la información que reciben y al control democrático que la prensa debe ejercer sobre los poderes.

De esas crisis, que han dificultado la forma en que los periodistas debemos ejercer nuestra labor esencial, ha salido también una evolución hacia una forma nueva de contar los hechos. Con nuevos contenidos y narrativas, y con una posibilidad de interacción con los lectores que nunca jamás se había producido. El periodismo se reinventa, pero sin abandonar los principios básicos de las tres fuentes, el contraste y el contexto, entre otros. Los nuevos formatos ya están entre nosotros, pero solo serán viables si mantienen esos principios que se resumen en el rigor para ganarse credibilidad, algo que se gana día a día con mucho esfuerzo y se pierde en un solo día, como el carné de conducir por puntos.

De los efectos negativos de esas crisis, el más pernicioso es el que afecta a la libertad. La de los ciudadanos para recibir esa información y la de los periodistas individualmente para ejercer esa labor.

De los efectos negativos de esas crisis, el más pernicioso es el que afecta a la libertad. La de los ciudadanos para recibir esa información y la de los periodistas para ejercer esa labor.

El Confidencial hace una enorme contribución a la libertad desde las dos perspectivas: la de los ciudadanos para recibir información y también la de los periodistas para que podamos escribir y contar los hechos solo influidos por nuestra mirada. Esa libertad solo se consigue desde la pluralidad en la opinión y en la honestidad y valentía en las informaciones, evitando vetos o áreas de oscuridad donde no entre la luz de la información.

El Confidencial fue una experiencia rompedora. Ha crecido en 20 años convirtiendo la marca en sinónimo de medio digital abierto y plural, con información puntera y también con análisis y opiniones influyentes y tratadas desde diferentes visiones políticas y sociales. Sin línea editorial estricta, nos permite cada día escribir desde esa libertad.

La crisis económica que ya vivíamos se ha complicado especialmente con la catástrofe del coronavirus pero, al tiempo, ha hecho que crezca el interés por la información y el análisis, en busca de respuestas a una situación insólita en la que no hay salida clara. En tiempos de catástrofe, la información, la buena información que disipe los bulos, es más necesaria que nunca. También la que cuestiona las decisiones del poder en tiempos de estado de alarma, como mecanismo de control democrático que solo será eficaz desde la libertad.

En tiempos de catástrofe, la información, la buena información que disipe los bulos, es más necesaria que nunca.

La crisis tecnológica deriva hacia modelos de pago en los que la información se convierte en objeto de consumo con un valor añadido que requiere de fórmulas nuevas. Y la profesional nos lleva hacia la exigencia de calidad y la obligación de desentrañar esos bulos. Diferenciar la información y la opinión de calidad de la que circula libremente sin intervención profesional, ni contraste ni verificación. Ahí está ahora el reto del periodismo. Complicado en tiempos de confinamiento, pero necesario porque en momentos de inundación justo lo que más se necesita es agua potable. Es decir, información y opinión libres y fiables.

El Confidencial tiene la gran ventaja de acceder a esta etapa tan incierta y complicada con el bagaje de su trayectoria innovadora, sus lectores y, para los que ejercemos el periodismo, de la libertad que nos permite cada día. No hay libertad sin independencia y no hay independencia sin viabilidad económica y capacidad para sostenerse sin depender de nadie.

Desde mi experiencia personal y mi trayectoria profesional, y como recién llegado, lo que caracteriza en el día a día, como lector y como periodista, a El Confidencial es, precisamente, el ejercicio de esa libertad imprescindible.

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