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El INE confirma que el IPC subió un 10,8% en julio, la mayor alza de precios desde 1984
  1. Economía
A pesar de la tregua del carburante

El INE confirma que el IPC subió un 10,8% en julio, la mayor alza de precios desde 1984

Julio marcó el pico de inflación en casi cuatro décadas. La inflación subyacente escala hasta el 6,1%, máximo desde la crisis del petróleo de 1993 por el encarecimiento de los alimentos

Foto: El precio de los alimentos no frena. (EFE)
El precio de los alimentos no frena. (EFE)

La inflación escaló en julio hasta un nuevo máximo no visto en casi cuatro décadas. La tregua que dieron los combustibles no fue suficiente para contrarrestar la escalada del precio de los alimentos y el efecto base de 2021, ya que en julio del año pasado entró en vigor la gran rebaja del IVA de la electricidad. La suma de ambos factores llevó al IPC de julio hasta el 10,8% según ha revelado el INE este viernes, cifra que coincide con el dato adelantado hace dos semanas. Se trata de la mayor inflación que ha vivido España desde el año 1984. Sin las bajadas de impuestos aprobadas en los últimos 12 meses, la inflación habría sido del 11,5%, casi un punto superior. En tasa mensual, los precios bajaron un 0,3% respecto a junio, pero es el peor dato desde 2012, ya que la inflación siempre se toma un respiro en julio coincidiendo con las rebajas de verano.

Además del señalado 'efecto escalón' de la electricidad, los precios de la energía dieron un respiro en el mes de julio. En concreto, la electricidad volvió a acelerar registrando una subida del 50% en el último año. Sin embargo, los carburantes dieron una tregua inicial, que se está prolongando en agosto. En el caso del gasóleo, la subida se moderó del 43% de junio al 35%, mientras que la gasolina pasó del 34% al 24%.

El resto de bienes y servicios de la cesta de la compra subieron rápidamente. La alimentación volvió a dar un buen golpe al bolsillo de los hogares con una subida del 13,5%. El sector agrícola y de la distribución está trasladando al precio final el encarecimiento de sus costes de producción, pero esta subida también es consecuencia de la sequía que afecta a una buena parte de Europa y que está reduciendo la oferta de frutas y verduras, así como de la guerra en Ucrania y la imposibilidad del país para exportar su trigo.

El precio de la pasta escaló un 32% respecto al mismo mes del año anterior; el de la carne de cerdo, un 14%; el del pollo y la carne de ave, un 16%; el del pescado fresco, un 12%; el de la leche, un 23%; el de los huevos, un 22%; el de la fruta, un 15%, y así un largo etcétera. La alimentación está suponiendo el último trastorno de la inflación para las familias, en especial para las de las clases más bajas, que gastan una parte muy importante de su salario mensual en comida y que ahora ven cómo su presupuesto no les llega para pasar el mes.

Foto: La vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz. (EFE/Juanjo Martín)

La subida de los precios se ha generalizado a la mayor parte de bienes y servicios que adquieren los consumidores. Esto es, no solo los componentes más volátiles de la cesta de la compra (alimentos frescos y energía) están subiendo, sino que el alza es generalizada. Esto es lo que mide el IPC subyacente (que excluye alimentos frescos y energía) y que en julio registró una subida del 6,1% respecto al mismo mes del año anterior, lo que supone el pico más alto desde 1993 en otra crisis del petróleo provocada por la invasión de Kuwait.

La inflación de sitúa en julio en el 10,8%

Uno de los datos más sorprendentes de las cifras de inflación de julio es la rápida subida del precio de los servicios turísticos. El sector está aprovechando la elevada demanda que existe tras el final de las restricciones para elevar sus precios y compensar las pérdidas de los años anteriores. El precio de los alojamientos se ha disparado un 34% respecto a julio del año pasado, mientras que los restaurantes han subido sus tarifas un 6% y las agencias de viajes, un 20%.

Un repaso detallado por toda la cesta de la compra permite observar hasta qué punto los precios están disparados. Sin embargo, la subida es especialmente intensa en el caso de bienes y materiales de consumo duradero. Por ejemplo, los neumáticos se han encarecido un 11% en el último año; las vajillas y cristalerías, un 12%; los muebles, un 10%, y los materiales de bricolaje, un 12%. Las empresas están trasladando a los clientes la subida del coste de las materias primas y de la energía necesaria para la producción de estos bienes.

La inflación escaló en julio hasta un nuevo máximo no visto en casi cuatro décadas. La tregua que dieron los combustibles no fue suficiente para contrarrestar la escalada del precio de los alimentos y el efecto base de 2021, ya que en julio del año pasado entró en vigor la gran rebaja del IVA de la electricidad. La suma de ambos factores llevó al IPC de julio hasta el 10,8% según ha revelado el INE este viernes, cifra que coincide con el dato adelantado hace dos semanas. Se trata de la mayor inflación que ha vivido España desde el año 1984. Sin las bajadas de impuestos aprobadas en los últimos 12 meses, la inflación habría sido del 11,5%, casi un punto superior. En tasa mensual, los precios bajaron un 0,3% respecto a junio, pero es el peor dato desde 2012, ya que la inflación siempre se toma un respiro en julio coincidiendo con las rebajas de verano.

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