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No es la carne, son los coches: la campaña en Castilla y León ignora su puntal económico
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Lidera la exportación y el PIB

No es la carne, son los coches: la campaña en Castilla y León ignora su puntal económico

Los candidatos a presidir la Junta han sacado del foco de la campaña los agravios al sector que más aporta a la economía regional, lastrado por el covid y la incertidumbre normativa

Foto: Fabricación del Renault Captur en Valladolid.
Fabricación del Renault Captur en Valladolid.
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Los partidos han centrado gran parte de sus esfuerzos en la precampaña de Castilla y León en competir por la defensa del sector primario, agitado por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre la calidad de la carne que se exporta. Unos y otros tratan de sacar rédito político por su defensa del campo. Pero pese a que el sector primario de Castilla y León tiene un peso específico en la economía regional, el verdadero puntal y donde se juega su futuro la comunidad es el sector industrial y, particularmente, el segmento de la automoción.

Sin embargo, la campaña de los candidatos de la oposición al Gobierno central de PSOE y Unidas Podemos por ahora no está explotando factores como el impulso del impuesto al diésel, la idea de implantar peajes en la comunidad más extensa y con más kilómetros de autovía, la subida del impuesto de matriculaciones, la prohibición en 2040 de vender vehículos de combustión, el favoritismo hacia Cataluña con el Perte de los fondos europeos al vehículo eléctrico o la reforma laboral. Precisamente, la patronal del automóvil Anfac, presidida hasta este mes de enero por el presidente de Renault en España y Portugal, José Vicente de los Mozos, ha sido una de las pocas asociaciones que ha rechazado la propuesta del Ejecutivo, pactada también con los sindicatos, en el seno de la CEOE.

Según concluye un reciente estudio de CaixaBank Research que analiza la situación de Castilla y León, "la industria automovilística es el principal motor económico de la región, con un protagonismo claro en los flujos comerciales".

placeholder Polígono industrial de Villalonquéjar, en Burgos.
Polígono industrial de Villalonquéjar, en Burgos.

A lo anterior añade que es "la que más proyección económica proporciona" y detalla que "Castilla y León colidera junto con Cataluña la producción de vehículos del país, con una cuota en los últimos años en torno al 20%. La región también destaca con el 16,1% de las exportaciones españolas del sector de automoción (en el último quinquenio considerado, 2015-2019). La pujanza del sector se cimentó en las plantas de producción de Renault en Valladolid y Palencia, en torno a las cuales se fraguó una potente industria de componentes (con empresas tractoras que han alcanzado dimensión multinacional, como es el caso del Grupo Antolín) y territorialmente se manifiesta en el principal eje industrial regional, entre Valladolid y Burgos, vertebrado por la autovía A-62".

A lo anterior hay que añadir factorías destacadas como la de Nissan en Ávila o Iveco en Valladolid. También el sector suma plantas auxiliares como las citadas de Antolín o las de Gestamp en Palencia, o de fabricantes de neumáticos como Michelín en Valladolid y Aranda de Duero o Bridgestone en Burgos, entre otras.

Mientras la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca generan el 5,8% del empleo, la industria proporciona un sueldo al 14% del total de trabajadores de la comunidad, según los datos del INE. El Valor Añadido Bruto en 2019, año completo antes de la distorsión que generó la pandemia, era de 32.250 euros por empleado, mientras que en la industria dicho indicador ascendía a 77.832 euros. Pese a la gran cantidad de poblaciones rurales, casi la mitad de la población vive en núcleos urbanos, precisamente donde se concentra el sector automovilístico.

Mientras agricultura, ganadería, silvicultura y pesca generan el 5,8% del empleo, la industria da trabajo al 14% del total de trabajadores en CyL

Otro dato a tener en cuenta es la exportación. La industria del automóvil genera el 45,6% del total, frente al 14,7% de la venta de alimentos. La automoción cuenta con un índice de especialización muy elevado, del 2,99 frente al 0,88 de la exportación de alimentos. El clúster de automoción de Castilla y León, FACYL, aglutina toda la cadena de valor del sector, es decir: la fabricación de vehículos, componentes y sistemas de automoción, las empresas de servicios industriales integrales de producción, proveedores de servicios auxiliares, ingenierías, junto con las universidades y centros tecnológicos especializados (entre los que resaltan CARTIF y CIDAUT). Este clúster confirma el peso de la automoción en la región: 10.907 millones de euros en facturación, 30.316 trabajadores directos y el 46,5% de las exportaciones regionales en el periodo 2015-2019.

Por todo lo anterior, CaixaBank Research considera que la dependencia de este sector supone una vulnerabilidad para la región. En este contexto, los dos últimos años están siendo especialmente difíciles. Primero por la crisis del covid, que obligó a parar de manera completa las fábricas y enviar a todos los empleados al ERTE. Y posteriormente, el sector, y Renault particularmente, se está viendo afectada por la crisis de semiconductores, que de nuevo ha obligado a frenar la producción.

La automoción genera 10.907 millones de euros en facturación, 30.316 trabajadores directos y el 46,5% de las exportaciones de CyL

Los últimos datos aportados por la Secretaría de Estado de Comercio señalan que los ingresos de exportación de la fábrica de Renault en Palencia han caído un 45% con respecto a las cifras alcanzadas en 2019, antes de la crisis. Esto supone un fuerte desajuste de la balanza comercial. Entran 1.100 millones de euros menos, lo que no compensa la subida de unos 600 millones de euros de la fábrica de Valladolid. Fuentes del sector apuntan a que el Renault Captur que se fabrica en la capital de la región ya tiene un modelo híbrido con motores electrificados, mientras que esto no ocurre en los Megane y Kadjar de Palencia.

La propia Renault anunció en 2021 que, por primera vez en su historia, la fábrica de Palencia comenzaba a funcionar a un turno, cuando hasta hace poco llegó a producir 24 horas al día en tres turnos de ocho horas. En ese contexto, 440 trabajadores tuvieron que trasladarse a Valladolid. La falta de microchips provocó un ERTE para los más de 9.000 empleados después de que se agotaran las horas de la bolsa que permite dar flexibilidad en el trabajo. Renault Consulting, la pata de consultoría y asesoría de la multinacional gala, cesó su actividad a finales de 2020, lo que afectó a sus 55 trabajadores en Madrid y Valladolid.

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Desde CaixaBank Research advierten de que "el retraso en la electrificación de la industria del automóvil eleva el riesgo de pérdida de competitividad en el mercado global. El futuro del sector está sensiblemente expuesto a las decisiones estratégicas que tomen las multinacionales presentes en la región, y no se pueden descartar procesos de desinversión y deslocalización productiva que arrastraría toda la cadena de valor de la industria de automoción regional".

Por ahora se desconoce si Renault podrá obtener fondos europeos del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado. Pese a que se aprobaron las bases para presentarse al mismo hace un mes, el presidente del Gobierno ya dio por hecho que el consorcio de la fábrica de Seat en Cataluña sería adjudicatario del mismo el pasado mes de abril. Esto soliviantó al resto de fabricantes del sector, por lo que en julio la ministra de Industria, Reyes Maroto, contemporizó y dijo que todos los proyectos serían estudiados.

Foto: Felipe VI, junto a Pedro Sánchez (3i), el presidente del Grupo Volkswagen, Herbert Diess (2i), el presidente de SEAT y Cupra, Wayne Griffiths (i), y Reyes Maroto (d).(EFE)

La gran noticia económica para la región, si acaba materializándose, viene de nuevo de la automoción. Se trata de la construcción de una macrofábrica de autobuses eléctricos por parte de la empresa india Switch Mobility, que asegura que creará 2.000 puestos de trabajo en Valladolid, lo que, según sus cálculos, generará otros 5.000 puestos indirectos. El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, y la ministra de Industria, Reyes Maroto, trataban de capitalizar esta noticia esta misma semana a las puertas de la campaña. Pese a la magnitud del anuncio, la firma empezaría a producir este mismo año y a sacar sus primeros vehículos en 2023, los mensajes de la contienda electoral no ponen el acento ahí.

El foco en el inicio de campaña sigue en otras cuestiones. Ni el impuesto al diésel, ni la prohibición para vender coches de combustión en 2040, ni la subida desde enero del impuesto de matriculaciones, ni la intención de implantar peajes, que castigaría especialmente a la comunidad más extensa de España, ni la reforma laboral criticada por el sector de la automoción, están siendo parte del juego electoral. Aunque sea en los coches, mucho más que en la carne, donde se juega el futuro la comunidad.

Los partidos han centrado gran parte de sus esfuerzos en la precampaña de Castilla y León en competir por la defensa del sector primario, agitado por las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, sobre la calidad de la carne que se exporta. Unos y otros tratan de sacar rédito político por su defensa del campo. Pero pese a que el sector primario de Castilla y León tiene un peso específico en la economía regional, el verdadero puntal y donde se juega su futuro la comunidad es el sector industrial y, particularmente, el segmento de la automoción.

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