Bruselas amortigua el 'shock' y da más tiempo a la banca europea ante Basilea III
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PAQUETE DE MEDIDAS

Bruselas amortigua el 'shock' y da más tiempo a la banca europea ante Basilea III

La Comisión ha presentado la propuesta legislativa que obligará a la banca europea a ampliar su "colchón" ante crisis, pero amortigua el impacto sobre los balances de las entidades

Foto: Las banderas delante de la sede de la Comisión Europea. (Reuters)
Las banderas delante de la sede de la Comisión Europea. (Reuters)

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su propuesta legislativa para que la banca europea cumpla con los estándares acordados en Basilea III, un paquete de medidas para hacer el sector bancario más resistente y sostenible y que se acordó tras la resaca de la crisis de 2008. Estas nuevas normas obligarán a las entidades a tener un mayor “colchón” para hacer frente a nuevos riesgos y 'shocks', que tendrá que ir engordando desde el próximo año y hasta el 2027.

La propuesta del Ejecutivo comunitario, cuyas líneas maestras ya adelantó El Confidencial este lunes, ha llegado tras un mes de fuertes presiones por parte de la banca francesa y alemana, que ha intentado descafeinar el paquete de la Comisión con el objetivo de que las grandes entidades financieras pudieran seguir calculando sus riesgos a través de “modelos internos”. Algo que no han logrado del todo. “La propuesta de hoy tiene como objetivo garantizar que los “modelos internos” utilizados por los bancos para calcular sus requerimientos de capital no subestimen los riesgos, asegurando así que el capital requerido para cubrir esos riesgos sea suficiente”, señala Bruselas en un comunicado.

Foto: Ana Botín, presidenta de Banco Santander. (EFE)

¿Cómo se hace eso? A través del 'output floor' (que se podría traducir algo así como 'suelo de rendimiento'), que, literalmente, establece un 'suelo' para que los bancos no puedan calcular que su riesgo está por debajo de unos estándares que se consideran mínimos. “La principal preocupación es que los modelos internos podrían subestimar la cantidad de capital que necesitan los bancos”, justifica la Comisión Europea.

Sin embargo, las entidades sí que tendrán que ajustarse menos el cinturón de lo que estaba previsto. En diciembre de 2020, la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), calculaba que los grandes bancos europeos tendrían que añadir 52.000 millones de euros a sus “colchones” para cumplir con los nuevos estándares. El estudio de impacto final de la Comisión Europea calcula que solamente se verán afectadas unas 10 entidades europeas y que el esfuerzo se reducirá casi hasta la mitad: tendrán que separar solamente 27.000 millones de euros.

Además, la Comisión Europea ha tenido en cuenta una serie de “especificidades” de la banca europea que benefician a las entidades que aligeran más los requisitos para las entidades, como es el peso de las pequeñas y medianas empresas en la actividad de las entidades, además de toda una serie de soluciones transitorias que escalonan mucho el impacto. Por ejemplo, el Ejecutivo señala que el aumento capital será de menos del 3% en 2025, y que en 2030, cuando finalizará ese periodo de transición, el aumento de requisito de capital será solamente del 9% frente al 18,5% que tendría que afrontar la banca europea si sus especificidades “no se hubieran tenido en cuenta”, señala la Comisión en un documento.

El Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que aprobar sus propias posiciones

Además, la Comisión quiere dar también más tiempo a la banca. El Comité de Basilea decidió, a raíz de la crisis del coronavirus, dar tiempo adicional para la aplicación de lo acordado en su seno, y extendió la fecha límite para su implementación hasta el 1 de enero de 2023, con cinco años de transición en algunos elementos. Pero Bruselas quiere ir más allá, y propone que las nuevas reglas se apliquen a partir del 1 de enero de 2025, con el periodo transitorio finalizando por tanto en 2030.

Se trata de una propuesta legislativa, por lo que ahora el Parlamento Europeo y el Consejo, que es el que representa a los Estados miembros, tendrán que aprobar sus propias posiciones respecto a este paquete y comenzar una negociación compleja y delicada entre las tres partes. Eso significa que el texto presentado este miércoles por la Comisión sufrirá modificaciones antes de ser finalmente aprobado.

Presiones de la gran banca

La ofensiva de la banca francesa y alemana ha sido tan agresiva a lo largo del verano que en septiembre el Banco de España y otros 24 supervisores tuvieron que escribir una carta a la Comisión Europea solicitando que las reglas acordadas en Basilea III fueran implementadas de manera "plena, consistente y en plazo", algo en lo que han insistido en las últimas semanas. El propio presidente francés, Emmanuel Macron, se implicó para influir al Ejecutivo comunitario y que la propuesta fuera menos dañina para las grandes entidades galas.

El paquete de Bruselas va más allá, amplía las competencias del Banco Central Europeo (BCE) y también intentará poner coto a las filiales de terceros países, que con la salida del Reino Unido de la Unión Europea han aumentado en número y en capacidad. Así, la Comisión quiere que las filiales más poderosas que acumulan más de 30.000 millones de euros en activos tengan que pasar a ser subsidiarias, y así cumplir con una serie de normativas de las que hoy por hoy escapan.

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