¿Vincular la jubilación a la esperanza de vida? Alemania reabre el debate de las pensiones
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A tres meses de las elecciones

¿Vincular la jubilación a la esperanza de vida? Alemania reabre el debate de las pensiones

El organismo, un equipo de expertos independientes, pronostica "crecientes problemas financieros de tipo 'shock' para el sistema de pensiones a partir de 2025"

placeholder Foto: Manifestación en defensa de las pensiones. (EFE)
Manifestación en defensa de las pensiones. (EFE)

Alemania ha vuelto a abrir el melón. A la preocupación por el envejecimiento de la población se ha sumado el 'shock' económico que ha provocado la pandemia. Y un grupo de expertos ha planteado, a tres meses para las elecciones generales más inciertas en una década, vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida, pensando ya en elevarla, para garantizar la viabilidad del sistema de pensiones. Partidos de todo el arco parlamentario y sindicatos se han revuelto ante la mera idea. Pero el debate sigue abierto en canal, tanto en Alemania como en otros países industrializados.

El informe del Consejo Científico Asesor del Ministerio de Economía arranca con una seria advertencia. El organismo, un equipo de expertos independientes, pronostica "crecientes problemas financieros de tipo 'shock' para el sistema de pensiones a partir de 2025" y advierte que si no se introducen cambios, para 2060 los Presupuestos Federales deberían dedicar un 55 por ciento del gasto a apoyar al sistema de pensiones. "Esto dinamitaría el presupuesto y no sería financiable ni con enormes subidas de impuestos", asegura Klaus Schmidt, presidente de este consejo. El documento concluye que "la vinculación de la edad de jubilación a la esperanza de vida" es "inevitable" y apunta que, con la tendencia actual, el abandono del mundo laboral debería posponerse hasta los 68 años para 2042. Además propone varias reformas para sanar el sistema de pensiones y deja la pelota en el tejado de la política: "Hay que actuar rápidamente porque en pocos años los problemas de financiación se agudizarán de forma dramática".

El informe censura el mecanismo introducido en 2018 que asegura que las pensiones no van a caer por debajo del 48% del salario medio del jubilado

El informe carga sin miramientos contra las principales medidas relacionadas con las pensiones aprobadas por la gran coalición de conservadores y socialdemócratas de los últimos años. Critica el cambio que permitió la jubilación con pensión completa a partir de los 63 años para aquellos que habían cotizado 45. También las recientes mejoras para mujeres que dejaron temporalmente el trabajo remunerado para ser madres y la aprobación de la renta mínima. Pero censura especialmente el mecanismo introducido en 2018 que asegura, al menos hasta 2024, que las pensiones no van a caer por debajo del 48% del salario medio del trabajador jubilado y que la tasa de cotización al sistema de pensiones no supere el 20 por ciento. Todas estas reformas, lamenta el informe, han llevado el sistema de pensiones "a un callejón sin salida".

En 2026, augura el documento, se producirá un "mal despertar" cuando caduque el mecanismo que establece topes a la renta mínima y la tasa de cotización y vuelva a aplicarse el llamado "factor de sostenibilidad", un sistema introducido en 2005 para equilibrar los ingresos y los gastos de la caja de las pensiones: "la tasa de cotización subiría con fuerza y el nivel de las pensiones caería notablemente, lo que supondría una decepción para las expectativas de mucha gente". La alternativa sería seguir alimentando la caja de las pensiones con los presupuestos generales, algo contraproducente a largo plazo. "Eso perjudicaría las inversiones de futuro, por ejemplo en educación, en infraestructuras y en protección del clima y socavaría la resistencia de nuestro sistema social", argumenta Schmidt.

Críticas desde la política

La propuesta ha sido recibida con críticas de forma casi unánime. Los primeros en reaccionar han sido los partidos de la gran coalición. Socialdemócratas y conservadores han rechazado el informe del consejo asesor. El ministro de Economía, el cristianodemócrata Peter Altmaier, no tardó en señalar a través de Twitter que la edad de jubilación "debería quedarse" en los 67 años actuales y recordó que el organismo del que partió la propuesta aconseja a su departamento, pero es "independiente" y sus informes no vinculan ni a Economía ni, por supuesto, al ministro. El Partido Socialdemócrata (SPD) ha descartado asimismo cualquier movimiento en esa dirección. El ministro de Trabajo, el socialdemócrata Hubertus Heil, advirtió de que sería el "camino equivocado" y se justificó hablando de reconocimiento a una trayectoria laboral y de seguridad económica en la última etapa de la vida. Por su parte, el vicecanciller alemán y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, que encabeza la lista socialdemócrata en las elecciones de septiembre, tachó la propuesta de "antisocial" y la descalificó apuntando que se basaba en "escenarios terroríficos" y cálculos erróneos para aprobar "recortes en las pensiones para los que no hay motivo en estos momentos".

Foto: Nadia Calviño (EFE)

Entre los representantes sociales hay diferencias de opinión. Anja Piel, de la dirección de la Federación de Sindicatos Alemanes (DGB), aseguró al Neue Osnabrücker Zeitung que el consejo no ofrecía "asesoramiento basado en ciencia" sino "propaganda política", dando al Estado por arruinado para justificar drásticas reformas del sistema de pensiones. El presidente de la patronal, Rainer Dulger, pidió sin embargo un debate "sincero" sobre el sistema de pensiones y se mostró abierto a la propuesta de los expertos. No se puede llegar a una situación en el que haya más personas recibiendo prestaciones que cotizantes, argumentó.

El acuerdo intergeneracional

El problema principal, como apuntó Dulder siguiendo el informe del consejo asesor, es la evolución demográfica de Alemania, que pone en peligro el llamado "acuerdo intergeneracional" en el que se basa el sistema de pensiones. La baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida llevan a que cada vez haya una mayor proporción de personas jubiladas en el motor económico de Europa. Según la Oficina Federal de Estadística (Destatis), Alemania es uno de los países más envejecidos del mundo. Su esperanza de vida media en los nacidos en 2020 es de 78,9 años para los hombres y 83,6 para las mujeres. Esto significa un incremento de 14,3 y 15,1 años, respectivamente, con respecto a 1950. La tasa de fecundidad, por su parte, ronda los 1,6 hijos por mujer (cuando en 1950 se situaba en torno al 2,1, la denominada tasa de reemplazo). Los expertos del consejo asesor pronosticaron que la proporción de jubilados con respecto a la población en edad de trabajar (20-64 años) pasará del actual 36 por ciento al 58 por ciento para 2060. Dos tercios de este cambio, además, se producirán entre 2025 y 2035, conforme la generación del 'baby boom' del milagro económico alemán se jubile en masa.

Los sistemas de pensiones alemán y español son similares, aunque con sus peculiaridades, como la tasa de reemplazo de las pensiones

El debate podría tener su eco en países con semejanzas demográficas. España es uno de ellos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la esperanza de vida media en los nacidos en 2020 es aún mayor que la alemana, de 82,4 años (85,1 para las mujeres y 79,70 para los hombres). Además, la tasa de fecundidad es mucho menor. El año pasado se situó en los 1,18 hijos por mujer. El 'baby boom' español, sin embargo, se produjo una década más tarde que el alemán.

Los sistemas de pensiones alemán y español son a grandes rasgos similares, aunque con sus peculiaridades. La más significativa es la llamada tasa de reemplazo de las pensiones, esto es, el porcentaje que supone la pensión pública con respecto al último salario del jubilado. La española es una de las más elevadas de la Unión Europea (UE) y se situó en 2018 en el 83,4 por ciento (en la UE tan solo por detrás de Italia, Luxemburgo, Austria, Portugal, Bulgaria y Hungría), según datos de la OCDE. La pensión alemana, por su parte, apenas alcanzaba el 51,9 por ciento del último sueldo, por delante tan solo de Grecia, Malta, Rumanía, Irlanda, Polonia y Lituania. Esto ha provocado en la primera economía europea dos grandes fenómenos. El primero, la extensión, desde hace décadas, de los planes privados de pensiones. El segundo, más reciente, el creciente número de jubilados que trabajan en uno de los denominados 'minijobs', empleos de hasta 40 horas mensuales y sueldo de no más de 450 euros. Las restricciones de la pandemia, sin embargo, han acabado con un gran número de estos trabajos, propios de comercios, la restauración y la hostelería.

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