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Varapalo para los conservadores de Merkel: ganan Los Verdes y los socialdemócratas
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Varapalo para los conservadores de Merkel: ganan Los Verdes y los socialdemócratas

Los conservadores inician con mal paso el "superaño electoral" alemán, con seis comicios regionales y las generales del 26 de septiembre

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)
La canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)

Las elecciones regionales en Baden-Württemberg y Renania-Palatinado han supuesto un varapalo mayor de lo esperado para los conservadores de la canciller Angela Merkel. Son los grandes perdedores de la jornada. Han perdido cuota de voto en ambos 'Länder' y mantendrán sus posiciones secundarias en los dos. En el primero como socios minoritarios de Los Verdes (porque no hay otra combinación viable); en el segundo, en la oposición. Los conservadores inician con mal paso el "superaño electoral" alemán, con seis comicios regionales y las generales del 26 de septiembre, mientras los ecologistas siguen acaparando aspiraciones, el Partido Socialdemócrata (SPD) salva los muebles y la ultraderecha cae de forma significativa.

En Baden-Württemberg, el rico estado sureño donde nacieron Porsche y Mercedes, Los Verdes se mantienen como el partido más votado, con el 32,4% de los votos, según el recuento de las 20:53 horas, seguidos por la Unión Cristianodemócrata (CDU), con el 23,6%, el SPD, con el 11,6%, el Partido Liberal (FDP), con el 10,4%, y el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), 10,1%. Todo apunta a que el líder verde, Winfried Kretschmann, opte por reeditar la coalición vigente junto a los conservadores.

En Renania-Palatinado, el SPD repite como formación más votada, con el 36,1% de los votos, según el recuento de las 21:05 horas. Le siguen la CDU (26,5%), AfD (8,9%), Los Verdes (8,8%) y el FDP (5,6%). Aquí también parece más que probable que, por afinidad y aritmética, la líder socialdemócrata Malu Dreyer, tratara de repetir la actual "coalición semáforo", denominada así por los colores que identifican a los tres partidos que la conforman (SPD, rojo; FDP, amarillo; Los Verdes, verde).

Foto: Christian Baldauf, el candidato de la CDU en Renania-Palatinado. (Reuters)

Los resultados son relevantes para el conjunto de Alemania por dos motivos: porque marcan el estado de ánimo del país germano al comienzo de un año determinante a nivel político para la década que arranca y porque las dos coaliciones que se han revalidado en Baden-Württemberg y Renania-Palatinado son, precisamente, las dos que más se están barajando de cara a las generales. La primera con los conservadores a la cabeza y Los Verdes de socio minoritario en una alianza inédita a nivel federal y que levanta tantas expectativas como incertidumbres. La segunda, la "coalición semáforo", aparece —aunque la aritmética aporte interrogantes— como la única vía con opciones de desalojar a los conservadores de la Cancillería tras el reinado de 16 años de Merkel.

El descenso de los conservadores ya era visible desde hace semanas tanto en Baden-Württemberg como en Renania-Palatinado. Los sondeos desde este enero les otorgaban una caída de siete y cuatro puntos en intención de voto, respectivamente. Es además significativo, especialmente a la luz de los resultados electorales de este domingo, comprobar que en ese mismo periodo el SPD y La Izquierda se mantuvieron relativamente estables, Los Verdes cedieron (solo en Renania-Palatinado) y el FDP absorbió a gran parte de los desafectos con los conservadores, mientras AfD cedía con fuerza.

Vacunas y mascarillas

Las causas detrás de estos malos resultados para la CDU son múltiples. Empezando por las regionales, el partido sigue mostrándose incapaz de lanzar candidatos y proyectos con tirón en estos dos Länder, antiguos feudos tradicionales de la CDU (en Baden-Württemberg gobernaron ininterrumpidamente entre 1953 y 2011), para plantar cara a los dos actuales jefes de Gobierno. Tanto el verde Kretschmann en Baden-Württemberg como la socialdemócrata Dreyer en Renania-Palatinado son populares, cercanos y tienen un perfil moderado que conecta bien con el votante de centro no especialmente ideologizado que para los comicios regionales prefiere un rostro conocido que unas siglas.

A nivel nacional, hay dos grandes lastres para los conservadores. El primero es la pandemia, pues son el partido mayoritario en la coalición gobernante. Si Alemania acabó la primera ola del coronavirus como el alumno aventajado de la escuela europea, la dura segunda ola —que comenzó en septiembre y aún no ha concluido— ha minado la confianza de los alemanes en su Gobierno y la popularidad de sus dirigentes. El país acumula cerca de 2,6 millones de infectados y más de 73.000 muertos por el covid.

Foto: Imagen: Pablo López Learte.

Tras dos meses con los colegios totalmente cerrados (la reapertura está siendo muy lenta y gradual) y tres meses con las persianas del comercio no esencial echadas, la incidencia acumulada en una semana se sitúa en torno los 79 casos por cada 100.000 habitantes. Los positivos diarios están volviendo a repuntar y la variante británica se está extendiendo tan rápidamente (ya supone el 50% de los casos, según el Instituto Robert Koch) que se espera que para después de Semana Santa se puedan disparar los casos de nuevo hasta los máximos de diciembre, por encima de los 30.000 diarios. Cualquier paso atrás en las restricciones que se están ahora aliviando tendría un importante coste político para el Ejecutivo.

Al Gobierno federal se le achacan además múltiples fallos en esta segunda ola. De la tardanza para decretar restricciones —algo en lo que son corresponsables los estados federados— a la ausencia de una estrategia para la educación a distancia, pasando por los retrasos en el pago de las ayudas a los sectores económicos afectados por los cierres y las promesas incumplidas sobre la llegada de los test rápidos. No obstante, la principal crítica desde hace semanas se centra en los fallos de la campaña de vacunación. La escasez de dosis, el caótico reparto de citas y el lento avance de la inmunización de los grupos vulnerables han pasado factura al Ejecutivo en Berlín.

Foto: Angela Merkel. (Reuters)

El segundo lastre es la corrupción, una bomba inesperada que les ha explotado en las manos a los conservadores en las últimas semanas (y aún no está claro que no puedan salir más casos en los próximos días). Entre finales de febrero y principios de marzo se han destapado los casos de dos parlamentarios nacionales, uno de la CDU y otro de su hermana bávara la Unión Socialcristiana (CSU), que habían cobrado jugosas comisiones —cerca de un millón de euros entre los dos— por recomendar ciertas mascarillas de empresas amigas a distintos niveles de la administración pública.

Georg Nüsslein y Nikolas Löbel han dejado todos los cargos en sus partidos y el Bundestag, en gran medida por la fuerte presión que se ha hecho desde el propio bloque conservador. Pero el daño ya está hecho. Además, el semanario 'Der Spiegel' avanzó que hasta 20 parlamentarios podrían haberse manchado en operaciones similares. La sensación de emergencia es tal que la CDU/CSU ha exigido a todos su parlamentarios nacionales una declaración de que no se han lucrado con negocios relacionados con la pandemia.

El candidato incierto

Luego está la incertidumbre. Porque los conservadores no tienen aún candidato a la cancillería para las elecciones generales de septiembre. Merkel abandonará entonces la política tras 16 años, pero no está claro que su sucesor al frente del partido, Armin Laschet, vaya a ser el elegido. Porque la CDU debe acordar con sus socios bávaros el candidato único de ambos partidos a la cancillería y la CSU cuenta con un candidato —aún no oficial— con un perfil más mediático, mayor popularidad y mucha ambición: su presidente y jefe de Gobierno de Baviera, Markus Söder. Está por ver cómo afectan a Laschet estos malos resultados de su partido en Baden-Württemberg y Renania-Palatinado de cara a su carrera por alcanzar la cancillería. Algunos, como el Süddeutsche Zeitung, ven a Laschet en cabeza en esta carrera, mientras Der Spiegel, sugiere que Söder está cogiendo fuerza.

Estas elecciones reflejan, entre otras cosas, el desencanto con los conservadores y marcan el estado de ánimo nacional del momento de cara a este "superaño electoral". No obstante, está por ver el efecto que para las urnas de septiembre pueden tener la lucha contra la pandemia y la corrupción. Si los casos de enriquecimiento ilícito por comisiones se limitan a los dos ya conocidos o se amplían mínimamente, el partido siempre puede hablar de manzanas podridas, porque no se ha beneficiado, y alegar que no se trata de una lacra estructural. En seis meses podrían recuperar su intención de voto, pues cuentan con un electorado fiel.

Foto: Armin Laschet. (Reuters)

El coronavirus es diferente. La pandemia va a seguir muy presente en septiembre, según la mayoría de expertos, y va a ser el principal tema de la campaña. No parece probable que los conservadores pierdan su liderazgo en los sondeos nacionales (donde actualmente sacan unos 12 puntos porcentuales a los segundos, Los Verdes). Pero podría complicárseles la formación de su próximo Gobierno o, incluso, abrir alternativas que hasta los excluyan. La "coalición semáforo" de Renania- Palatinado de este domingo es un toque de advertencia.

Alternativa para Alemania Angela Merkel
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