Empresas y agricultores ven la luz

El sector de la oliva espera que Biden levante los aranceles en la primera mitad de 2021

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca ha desatado el optimismo en un sector que lleva bajo mínimos en EEUU, su principal mercado fuera de la UE, desde noviembre de 2019

Foto: Joe Biden, presidente electo de EEUU. (Reuters)
Joe Biden, presidente electo de EEUU. (Reuters)
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El aceite de oliva español tiene las puertas del mayor mercado del mundo (fuera de la UE) cerradas. Trump puso un muro a las exportaciones en Estados Unidos en noviembre de 2019 con una tasa del 25%. Tras una larga travesía llena de desafíos para mantener su presencia en el país, las empresas y los agricultores ven la luz al final del túnel. Su gran esperanza tiene nombre propio: Joe Biden.

El nuevo Gobierno supone un “talante distinto” y una perspectiva “que no es proteccionista” y que "lo cambia todo". Además, la UE ya tiene munición gracias a que la sentencia de la OMC sobre las ayudas de EEUU a Boeing le ha permitido poner a su ‘adversario’ en esta guerra comercial unos gravámenes de 4.000 millones de euros. Los representantes de la Unión Europea ya pueden sentarse a la mesa de negociaciones en condiciones de igualdad después de que el árbitro internacional hiciera lo propio con Airbus, iniciando el conflicto. Gracias a estas dos cosas, el optimismo se ha disparado en el sector y ya hablan abiertamente de que ven probable que el primer semestre de 2021 haya un acuerdo para retirar la barrera al aceite de oliva.

“Biden llegará a la Casa Blanca el 20 de enero y contamos con que hasta marzo es imposible que se sienten a negociar", pero "creemos que a partir de entonces lo harán y, en consecuencia, vemos como la opción más probable que en los primeros seis meses de 2021 haya acuerdo”, afirma Rafael Pico, presidente de la patronal de exportadores del sector. Sin embargo, se muestra cauto porque siempre “pueden surgir problemas y Estados Unidos no va a ceder, va a buscar sus intereses”.

Es posible que Trump suba al 100% las tasas el tiempo que le queda para hacer el máximo daño posible a sus 'rivales'

Sin embargo, ve a Biden como una esperanza porque “todos conocemos a Trump, es un proteccionista, y la nueva Administración tiene otras ideas”, por lo que “se puede llegar a un acuerdo”. A pesar de ello, teme que el líder republicano aproveche sus últimos meses en el poder para subir más los aranceles, con el objetivo de hacer más daño a las exportaciones de países a los que considera rivales en el ámbito comercial. “Que suba al 100% las tasas estos meses es un miedo muy real para muchos empresarios. Puede pasar, pero es complicado”.

Pero, volviendo a las esperanzas depositadas en el acuerdo, desde Asaja van más allá y piden que se empiecen negociaciones informales con Biden antes de que sea nombrado presidente de manera oficial porque “el tiempo que se tarde en resolver este asunto es clave, tiene que pasar cuanto antes”.

El responsable de comercio internacional de la asociación, Ignacio López, remarca que “ahora que la UE tiene los aranceles para obligarles a negociar, toca sentarse y resolverlo”, porque “entendemos que la nueva Administración tiene un talante distinto, creen más en el mercado y son menos proteccionistas”. Además, defiende que la idea de Trump con esta decisión no era proteger su industria, sino "hacer daño a países como España, Francia o Alemania", por lo que cree que un nuevo interlocutor, que no tenga este punto de vista, será determinante.

Sin embargo, mantienen la cautela y tienen miedo de que el tema se enquiste. Esta es una amenaza con la que coincide la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), que afirma que “sería un escenario muy negativo, evidentemente”. Alegan que ya han sufrido “pérdidas muy importantes en un sector muy exportador y puntero a nivel mundial”. Los aranceles “traen pérdidas económicas, ruptura de nexos comerciales que son muy difíciles de recomponer, pero esperamos, aun así, poder solventarlo”.

Un mercado clave

Hay que destacar la importancia que tiene Estados Unidos para los intereses españoles. Según datos de Eurostat, a mediados de 2019, cerca de un tercio (35%) de las exportaciones de la UE fue para este mercado. En el caso de España, supone aproximadamente un 15%.

Se trata del mayor mercado del mundo fuera de la UE, con un consumo de 400.000 toneladas al año, de las cuales 150.000 suelen provenir de los campos del país ibérico. Y no solo es que sea uno de los lugares más apetecibles actualmente para vender, sino que, según la patronal de exportadores, “se trata del lugar que más va a crecer en consumo en los próximos años, por lo que mantener una posición ahora es clave para cualquier empresa”.

El primer semestre de 2020 se saldó con 41.727 millones de toneladas exportadas a este país, según datos de la Oficina de Comercio Internacional del país norteamericano, lo que supuso un 40% menos de golpe. Un sector que pierde de un año a otro una cifra cercana a la mitad de todo un mercado clave. En ese sentido, la cuota de mercado del aceite español en todo este territorio ha pasado de situarse en el 41% al 20,4%. Pero hay que matizar que las empresas españolas han seguido exportando aceite de formas 'alternativas'.

Para evitar perder su posición, han recurrido durante todo 2020 a comprar este producto a países norteafricanos como Marruecos o Túnez para embotellarlo en España, venderlo en EEUU y esquivar así la tasa de Donald Trump (perdiendo, por el camino, buena parte de los beneficios por el sobrecoste logístico y los precios de estos países). El motivo fundamental es evitar a toda costa perder cuota de mercado porque “se trata de oportunidades y relaciones comerciales que luego nunca se vuelven a recuperar”, argumentan fuentes del sector agrario.

Esto ha provocado que las importaciones de aceite de oliva en España, siendo el principal productor por mucho, se hayan disparado un 60%, convirtiéndose en el tercer importador a nivel mundial, solo por detrás de Estados Unidos e Italia. Gracias a esto, incluyendo los productos extranjeros embotellados en la Península, han conseguido mantener la cifra de exportación debido a un aumento en la demanda.

Esto es lo que las asociaciones creen que debe romperse, un largo invierno para la aceituna que ha obligado a las empresas a enrocarse, sacrificando beneficios para mantener sus posiciones en un futuro próximo. Si ese acuerdo se retrasa, la situación se complicaría para un sector que, de momento, se muestra optimista ante la llegada de Joe Biden.

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