Por el hundimiento del consumo y el turismo

La recaudación del IVA se hundió un 33% en julio y deja un agujero de 7.200 millones

La crisis económica, el confinamiento y la congelación del turismo afectan gravemente la recaudación de la Agencia Tributaria. El déficit del Estado se ha disparado por encima del 5%

Foto: Terrazas vacías en Andorra (Teruel), municipio que está confinado. (EFE)
Terrazas vacías en Andorra (Teruel), municipio que está confinado. (EFE)
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En el mes de julio, se produjo la reapertura total de la economía española tras la cuarentena provocada por la pandemia del coronavirus. La entrada en la nueva normalidad permitió un importante repunte de la actividad, lo que estimuló la recaudación tributaria. Los ingresos pasaron de registrar una caída interanual de casi el 30% en junio a moderarse hasta el 15% en julio. Sin embargo, a pesar de la reapertura, hubo una figura tributaria que pinchó especialmente durante el mes, el IVA. La caída de la demanda interna y la pérdida de la temporada turística han provocado el hundimiento de uno de los impuestos que generan más recaudación, junto con el IRPF y las cotizaciones sociales.

El mes de julio es uno de los más intensos del año en recaudación del IVA, cuando la Agencia Tributaria ingresa el impuesto del grueso de las transacciones realizadas en mayo. Sin embargo, este año la recaudación ha sido mínima, como consecuencia de la grave crisis provocada por la pandemia del coronavirus. Sin turismo y con la demanda nacional a medio gas, la recaudación de la AEAT se mantuvo bajo mínimos durante todo el mes, registrando la segunda caída más grave desde la crisis de 2009 posterior a la quiebra de Lehman Brothers.

La recaudación con este tributo registró una caída del 33% respecto al mismo mes del año anterior, hasta quedarse por debajo de 6.900 millones. Si se comparan cifras homogéneas (descontando operaciones extraordinarias y cambios normativos), la brecha asciende hasta el 34%. Esto significa que la Agencia Tributaria perdió en julio uno de cada tres euros de recaudación del IVA.

Si se suman todos esos euros de caída de los ingresos, el saldo total arroja una pérdida de 3.300 millones de euros para la AEAT. Con este descenso, el hundimiento de la recaudación acumulado en todo el año asciende ya hasta los 7.200 millones de euros. Sirva como comparativa que el déficit acumulado por la Seguridad Social desde enero hasta julio ha sido de 5.200 millones de euros.

El IVA se ha convertido en el gran quebradero de cabeza para el Gobierno, ya que el IRPF y las cotizaciones sociales están manteniendo el pulso de la recaudación gracias a que la caída de salarios está siendo más moderada que la del consumo y a la campaña de la renta de 2019. El IVA, por el contrario, está registrando un hundimiento provocado por la congelación de la demanda.

La caída de recaudación del IVA en lo que va de año alcanza los 7.200 millones, superior a todo el déficit acumulado por la Seguridad Social

A medida que se registren los datos del verano, se revelará una caída muy relevante como consecuencia de la pérdida de la campaña turística internacional. Aunque se ha reabierto la economía, la caída del consumo sin turistas agravará el descenso de la recaudación. En las provincias del Mediterráneo, en Madrid y en los archipiélagos, los datos del número de cotizantes a la Seguridad Social muestran que están todavía lejos del resto de España. Mientras el turismo internacional no vuelva, todas estas regiones no podrán volver a los niveles previos a la crisis y, como suponen el grueso de la recaudación del IVA, imposibilitarán que los ingresos de la Agencia Tributaria vuelvan a niveles normales durante meses.

El impuesto sobre sociedades también está registrando un fuerte desplome como consecuencia de la crisis económica. En el mes de julio, este tributo aportó poco más de 500 millones de euros, un 26% menos que en el mismo mes del año anterior. Esta cifra está marcada por los pobres datos de la liquidación anual que las empresas pueden hacer en julio o agosto.

Sin embargo, aunque las cifras de julio sean poco representativas de la evolución de la recaudación por los beneficios empresariales, si se amplía el foco al conjunto del año, se observa que la situación también es preocupante. En el conjunto del año, la aportación de este tributo es negativa, esto es, Hacienda ha devuelto 1.700 millones de euros más de los que ha ingresado. Esta situación es completamente excepcional y es consecuencia de dos factores: el primero, la propia crisis económica, que ha hundido los ingresos, y el segundo, el retraso en las devoluciones, que ahora Hacienda apura hasta el final del plazo máximo, de modo que ha pagado en 2020 una buena parte de los reintegros que se ahorró en 2019.

El resultado es que en 2019 el impuesto sobre sociedades había generado una recaudación de casi 2.400 millones de euros hasta julio y este año ha restado 1.700 millones. Un agujero que muestra la gravedad de la crisis que está atravesando el sector empresarial. Realmente, los beneficios han desaparecido, de modo que apenas se generan bases imponibles y la recaudación se hunde.

El déficit escala al 5%

La caída de la recaudación, unida al aumento del gasto del Estado para financiar la crisis del coronavirus, ha provocado un fuerte aumento del déficit público. En julio, escaló hasta el 5,4% del PIB, el peor dato registrado desde el año 2009, con la importante diferencia de que ese año ya empezó con la crisis, mientras que en 2020 no llegó hasta mediados de marzo. En total, el déficit acumulado por el Estado superó los 60.400 millones de euros. En apenas siete meses, se ha multiplicado casi por cuatro todo el déficit de 2019.

La crisis del coronavirus está provocando un gran agujero en las cuentas públicas que tardará décadas en corregirse. El gasto del Estado en estos siete meses se ha disparado en más de 73.000 millones de euros respecto del año anterior, un aumento del 15%. Por el contrario, los ingresos se han hundido en casi 39.000 millones de euros. Cifras tan elevadas resultan mareantes, pero aquí va un dato para comprender su magnitud: la caída de los ingresos del Estado entre enero y julio es casi idéntica a todo el déficit público de todas las administraciones públicas en todo el año 2019.

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