DINÁMICA DE BLOQUEOS

Los frugales exigen un fondo aún más 'light' y abocan la cumbre a una tercera jornada

Los frugales han apretado todavía más las tuercas a la propuesta presentada este sábado por Michel que reducía el número de transferencias y les daba más poder

Foto: El primer ministro holandés charla con Sánchez. (Reuters)
El primer ministro holandés charla con Sánchez. (Reuters)

El teatro político y el maximalismo son herramientas dentro de una negociación, especialmente si esta consiste en poner de acuerdo a veintisiete jefes de Estado y de Gobierno. Todos quieren hacer ver que su posición es innegociable y que no renunciarán a sus exigencias. Esa teoría ha condenado al bloqueo a la gran cumbre de la recuperación europea. Tras un segundo día de negociaciones los líderes volverán a reunirse hoy.

Los líderes llevan desde la primera hora del viernes enfrascados en la negociación de unos futuros presupuestos plurianuales y de un Fondo de Recuperación para reactivar la economía tras el covid-19 que concentra la mayoría de las discusiones. Los países chocan en dos elementos: las condiciones y el tamaño general del Fondo. Tras dos días de encuentros los líderes han iniciado la mañana del domingo con numerosas reuniones bilaterales. El presidente del Gobierno ha mantenido encuentros con Angela Merkel, canciller alemana, Emmanuel Macron, presidente francés y Giuseppe Conte, primer ministro italiano, además de una reunión bilateral con el primer ministro de Portugal y una llamada telefónica con el presidente del Consejo. La reunión plenaria, que estaba previsto que comenzara a las 11:00 se ha retrasado ya hasta las 16:00.

Mark Rutte, primer ministro holandés, ha concentrado todos los focos exigiendo que los Planes Nacionales de Reforma, la hoja de ruta que los Estados miembros enviarán a Bruselas a cambio de financiación del Fondo, deban ser aprobados por unanimidad. Además, el líder neerlandés ha hecho hincapié en la necesidad de reformas. "Los países que se han quedado atrás en pensiones o mercado laboral tienen que dar pasos adelante", aseguraba el viernes.

Rutte junto al primer ministro de Luxemburgo y de Malta. (Reuters)
Rutte junto al primer ministro de Luxemburgo y de Malta. (Reuters)

Una larga jornada

El sábado por la mañana, después de que el viernes Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, se viera obligado a levantar la sesión por un ambiente cada vez más crispado, el belga ha presentado una nueva propuesta de compromiso, recortando 50.000 millones de euros en transferencias del Fondo, aumentando los 'rebates' —devolución de dinero previamente aportado— para los países frugales y dando más poder a los Estados miembros para entorpecer la aprobación de las ayudas, ofreciendo un mecanismo de "freno de emergencia" para convocar reuniones de ministros o de jefes de Estado y de Gobierno.

La propuesta de Michel buscaba contentar a todo el mundo: aunque recortaba el tamaño de las transferencias aumentaba el montante total de subvenciones con el que contaría el elemento central del Fondo, el Mecanismo de Reforma y Resiliencia (MRR). A cambio ofrecía a los frugales la posibilidad de "politizar" el reparto de las ayudas y vender a su público doméstico que tienen la capacidad de fiscalizar mejor la distribución de fondos, reducir el tamaño total de transferencias y, además, aumentaba los rebates para los principales contribuyentes en el Marco Financiero Plurianual de 2021–2027, que mantendría el tamaño de 1,074 billones de euros pero que de manera efectiva se vería recortado por los retoques hechos en el Fondo, que afectaban fundamentalmente a partidas que acababan desembocando en programas tradicionales.

España e Italia estaban dispuestas a aceptar la propuesta. Aunque admitían que el "freno de emergencia" era un "obstáculo" miraban con atención lo que opinaban los frugales y en concreto el Estado miembro que los lidera: Países Bajos. El freno no significa que haya unanimidad, sino que el asunto puede ser llevado al ámbito de ministros o líderes, así que mientras que España consiguiera esquivar la unanimidad Sánchez está dispuesto a aceptarlo, según han explicado fuentes diplomáticas. El reequilibrio de fondos para el MRR era convincente. Pero todo dependía de cómo respirarán los nórdicos.

La delegación holandesa consideraba la propuesta un primer buen paso, pero los frugales han seguido apretando las tuercas y han exigido a Michel una nueva propuesta en la que se ven enormemente reducidas las ayudas a los países más afectados por la pandemia. En concreto, exigen que el tamaño de las transferencias se vea reducido prácticamente en 300.000 millones de euros hasta los 155.000 millones de euros. Para las fuentes consultadas no se considera una propuesta realista, sino parte del posicionamiento negociador para endurecer cualquier modificación de las líneas generales que Michel pudiera hacer de cara a la cena. Sin embargo, muestran su frustración por el hecho de que esa posición tan alejada hace difícil tantear el terreno exacto en el que puede encontrarse el acuerdo.

Michel junto a los líderes de Francia, Alemania y la Comisión Europea. (Reuters)
Michel junto a los líderes de Francia, Alemania y la Comisión Europea. (Reuters)

Aunque los frugales se han centrado durante el segundo día de cumbre en el tamaño del Fondo, el primer ministro holandés ha mantenido la exigencia de que la aprobación de todos los Planes Nacionales de Reforma requieran la unanimidad. Y la unanimidad hace extraños compañeros de cama: Rutte ha recibido el apoyo también del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que podría beneficiarse de ese veto en sus pulsos que mantiene con Bruselas y otros Estados miembros, entre otros los propios Países Bajos, debido a sus ataques al Estado de derecho.

A partir del mediodía, el sábado se convirtió en un vaivén de reuniones bilaterales, comidas y coordinación de agendas. Mientras los primeros ministros de Malta, Bélgica, Luxemburgo y Estonia comían tradicionales patatas fritas belgas en la Place Jourdan, el núcleo duro de la negociación y de la división norte–sur almorzaban junto al presidente del Consejo y a la presidenta de la Comisión Europea. Tras la comida se han producido varios encuentros y Michel ha apostado un confesionario en la terraza de su despacho por el que han ido pasando la mayoría de líderes para que el belga y su equipo fueran tanteando con ellos las nuevas ideas que presentaría en la cena.

La tarde del sábado, a medida que quedaba claro que los nórdicos no iban a ablandar su postura, se tornó cada vez en más frustrante. Giuseppe Conte, primer ministro italiano, aseguraba que las conversaciones estaban siendo más difíciles de lo previsto y que se encontraban en "punto muerto". Una visión muy pesimista en la que coincidía también alguien que está en las antípodas del italiano en esta negociación, el canciller austriaco Sebastian Kurz, que explicaba que el acuerdo tendría que esperar, como poco, hasta el domingo.

Las expectativas de un acuerdo este sábado se han ido diluyendo. Los países que se oponen al actual tamaño del Fondo de Recuperación "están bastante unidos", según han explicado fuentes diplomáticas españolas, que a última hora del sábado que, aunque todo es posible, creían que "no daría tiempo" a concluir un acuerdo durante la noche. Sin embargo en la delegación española son algo más optimistas que en la italiana. "No sé si estancado es el adjetivo", asegura una fuente.

Como en la noche del viernes, la sesión de este sábado no se ha alargado en la noche. Michel ha tanteado el ambiente en busca de un posible terreno de acuerdo, aunque la última parte del acuerdo se ha centrado en el Estado de derecho. Los líderes han levantado la sesión y volverán a reunirse hoy domingo a partir del mediodía con el objetivo de alcanzar un pacto sin necesidad de una segunda cumbre.

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