España suma 4 años como contribuyente neto a la UE por no usar todos los fondos
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CAMBIO DE TENDENCIA

España suma 4 años como contribuyente neto a la UE por no usar todos los fondos

Las tornas han cambiado. España, de ser uno de los países más beneficiados de la UE en términos presupuestarios, es ya contribuyente neto desde hace cuatro años

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa en Berlín. (Reuters)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa en Berlín. (Reuters)

Mientras el presidente Sánchez busca apoyos para sacar adelante el plan de inversiones de la Unión Europea para combatir la pandemia económica, la realidad de lo que ha sucedido en los últimos años sobre los fondos europeos no deja lugar a dudas.

España, en los últimos cuatro años, ha pasado de ser beneficiario a ser contribuyente neto al presupuesto de la Unión Europea. El año pasado, en concreto, aportó 1.376 millones de euros más de lo que recibió, pero si se acumula ese periodo, resulta que en el último cuatrienio el saldo financiero con la UE es negativo en 5.181 millones. Es decir, pagó más de lo que recibió.

No se trata, por lo tanto, de un déficit coyuntural vinculado a un ejercicio concreto, sino que es una tendencia general que rompe con lo que históricamente han sido las relaciones financieras entre España y la UE, que, desde 1986, el año del ingreso, siempre había sido favorable a nuestro país. Al comenzar el siglo, durante los años 2002 y 2003, el saldo favorable a España llegó a ser superior a los 8.000 millones de euros, lo que da idea de cómo se ha dado la vuelta la situación.

Flujos financieros entre España y la UE. (Fuente: Tesoro y UE) (Pinche para ampliar)
Flujos financieros entre España y la UE. (Fuente: Tesoro y UE) (Pinche para ampliar)

No es que se haya producido un aumento significativo de las aportaciones españolas al presupuesto comunitario de acuerdo al marco financiero plurianual vigente hasta 2020, sino que el desajuste tiene que ver, fundamentalmente, con los ingresos vía transferencias. Que, en muchas ocasiones, hay que relacionar con la gestión ineficiente de los fondos, ya que por razones burocráticas no se aprovechan o no se consumen dentro del calendario previsto.

Esto ocurre, en particular, con el reparto de los fondos Feder, que se destinan a corregir los desequilibrios entre regiones. España recibió el año pasado por este concepto 1.682 millones, la mitad que un año antes, pero todavía más lejos de los 4.370 millones que llegó a recibir en 2015, último ejercicio en que España ingresó más de lo que dio. En concreto, los ingresos en concepto de Fondo Europeo de Desarrollo Regional cayeron en 2019 nada menos que un 48% respecto de un año antes.

Los territorios más beneficiados por los fondos Feder 2014-2018 son Andalucía, Galicia, Valencia, Extremadura, Canarias y Castilla-La Mancha

Si se regionalizan los fondos Feder, los territorios más beneficiados entre 2014 y 2018 han sido Andalucía, Galicia, Comunidad Valenciana, Extremadura, Canarias y Castilla-La Mancha. En el caso de las transferencias del Fondo Social Europeo (FSE), las regiones más beneficiadas en ese periodo fueron Andalucía, Galicia, Extremadura, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Madrid.

En total, y según cifras definitivas, España aportó el año pasado al presupuesto común 12.215 millones, pero solo ingresó 10.839 millones, lo que significa la segunda cifra más baja de la última década, lejos ya de los más de 13.000 millones que llegó a recibir en los años 2012 y 2015.

Financiación pública o privada

El empeoramiento del saldo tiene que ver, en muchos casos, con la falta de proyectos que España está dispuesto cofinanciar. El Fondo Social Europeo (FSE), por ejemplo, exige que los proyectos deben ir acompañados de una financiación pública o privada que se sitúa entre el 50% y el 85% del coste total. La UE considera que al ser la gestión compartida, eso exige mayor responsabilidad de los Estados miembros, y, por lo tanto, el nivel de eficacia de la inversión es mayor. La gestión de los fondos comunitarios, como se sabe, es uno de los mayores fraudes que se producen dentro de la UE.

La principal partida que llega a España continúa siendo a cargo de la política agrícola común (PAC). El Feaga (Fondo Europeo Agrícola y de Garantía), de hecho, supone más de la mitad de los fondos que llegan a España procedentes de Bruselas, mientras que los fondos Feder suponen ya solo el 15%.

A destacar el hecho de que en 2019 España ya no recibió ni euro por el Fondo de Cohesión, cuando en 2010 llegó a recibir más de 1.916 millones de euros. Ese fondo fue el que negoció el expresidente Felipe González con el canciller Kohl para compensar el cheque británico —“quiero mi dinero”, repetía insistentemente Margaret Thatcher— o las cláusulas de exclusión que habían logrado algunos países nórdicos para pagar menos al presupuesto comunitario. En su día, de hecho, el Fondo de Cohesión llegó a ser considerado el eje de la política de solidaridad con los territorios de menor renta per cápita.

Foto: Los consejeros andaluces de Presidencia, Elías Bendodo (i), y de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidades, Rogelio Velasco. (EFE)

Respecto al otro pilar de la PAC, el llamado Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), los ingresos ascendieron a 1.160 millones de euros. Este fondo, como sucede con el FSE, es cofinanciado por los Estados miembros, y se destina al desarrollo rural. Al contrario de lo que sucede con el primer pilar de la PAC, las medidas de desarrollo rural son de carácter plurianual y son cofinanciadas con fondos nacionales, hasta un máximo del 85%, dependiendo de las regiones.

España, como se ha dicho, y dado su nivel de renta, ya no puede tener acceso al Fondo de Cohesión. Sin embargo, ha seguido recibiendo ingresos procedentes de ayudas transitorias, junto con pequeños saldos correspondientes al cierre de proyectos pertenecientes al periodo 2000-2006.

En cuanto a los pagos, España ingresó el año pasado en las arcas de la Unión Europea para financiar sus programas de gasto 12.216 millones de euros, frente a los 11.682 millones en 2018, lo que representa un aumento del 4,6%. Pero mientras que los recursos propios tradicionales han crecido un 3,23%, debido, principalmente, al aumento en la recaudación de los derechos de aduana, la aportación por recurso del IVA ha disminuido un 5,5%. Esa cantidad es la más alta de la última década. Es decir, España paga más, pero ingresa menos.

Mientras el presidente Sánchez busca apoyos para sacar adelante el plan de inversiones de la Unión Europea para combatir la pandemia económica, la realidad de lo que ha sucedido en los últimos años sobre los fondos europeos no deja lugar a dudas.

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