LA SALIDA DE LA CRISIS SERÁ MÁS LENTA

Malas noticias: la V asimétrica de Calviño se achata

Las últimas previsiones de los organismos internacionales dejan una cosa clara. La recuperación será más lenta. Entre otras razones, porque la caída de 2020 será más intensa

Foto: La vicepresidenta del Gobierno Nadia Calviño. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno Nadia Calviño. (EFE)
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Fue la vicepresidenta Calviño quien puso en circulación el término V asimétrica para explicar gráficamente la evolución que seguiría la economía española a raíz de la pandemia y del consiguiente cierre de actividades. Una profunda caída durante los meses más duros del confinamiento y, posteriormente, una intensa recuperación en el segundo semestre de este año a medida que se levantaban las restricciones, aunque sin alcanzar los niveles previos al covid-19. En 2021, la economía seguiría ganando terreno, pero hasta 2022 el PIB no volvería al punto de partida.

Calviño incluyó el concepto de V asimétrica en el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas el pasado 30 de abril, en medio de la pandemia, pero desde entonces han pasado muchas cosas. Y no siempre buenas desde el punto de vista de la recuperación económica. Hasta el punto de que la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han revisado a la baja sus previsiones de hace pocas semanas.

Bruselas, en concreto, estima ahora que el PIB se desplomará este año un 10,9%, en lugar del 9,4%, mientras que el FMI calcula una caída todavía mayor, del 12,8%. Es decir, en ambos casos, lejos del 9,2% que estima todavía el Gobierno, y que no tardará en revisar. Probablemente, coincidiendo con el informe de situación que está obligado a elaborar el Ministerio de Economía para avalar los objetivos de déficit público, y que es el paso previo para presentar los Presupuestos del Estado de 2021. Aunque con una salvedad. La ley de estabilidad obliga a Calviño a consultar sus previsiones con el Banco de España, pero también debe elaborar el informe de situación teniendo en cuenta las estimaciones realizadas por el BCE y la propia Comisión Europea.

El Banco de España, como se sabe, ha previsto que en el mejor de los casos (recuperación temprana) el PIB caerá este año un 9%, pero en el peor se iría hasta el -15,1%. En el escenario intermedio (recuperación gradual), el descenso sería del 11,6%. Es decir, también lejos de las estimaciones de los economistas de Calviño.

Evolución del PIB trimestral. (Fuente: Dirección General de Análisis Macroeconómicos)
Evolución del PIB trimestral. (Fuente: Dirección General de Análisis Macroeconómicos)

El hecho de que 2020 se vaya a comportar peor de lo que estima el Gobierno no es irrelevante. Significa que la recuperación será más lenta. Básicamente, porque eso significará que la destrucción del tejido productivo será más intensa de lo previsto inicialmente. O expresado de otra forma, muchas empresas, una vez agotadas las inyecciones que las mantienen vivas, ya sean de carácter normativo (congelación de los concursos de acreedores) o mediante subvenciones o liquidez, tenderán a desaparecer, de ahí que la recuperación será más gradual que lo que estima el Gobierno.

Calendario de restricciones

Entre otras razones, debido a que esta crisis golpea con mayor fuerza sectores intensivos en mano de obra, como la hostelería y el turismo, lo que necesariamente llevará a un aumento del desempleo. En particular, después de que finalice la vigencia de los ERTE, cuya duración (en principio hasta el 30 de septiembre) estará marcada por el calendario de las restricciones presupuestarias que imponga Europa.

Eso quiere decir que la parte derecha de la V asimétrica de Calviño tenderá a achatarse debido a que la economía española tiene pendiente de resolver una incongruencia. Mientras que el PIB va a caer en el segundo trimestre de este año entre un 15% y un 20%, según todas las previsiones, el empleo apenas está retrocediendo a un ritmo del 4,6%, lo que significa que ambas variables tenderán a converger en los próximos trimestres.

Sectores más afectados por el confinamiento. (Fuente: Banco de España)
Sectores más afectados por el confinamiento. (Fuente: Banco de España)

La velocidad de salida de la crisis no es un asunto baladí. Si la crisis se alarga, el ecosistema empresarial —también las finanzas públicas— será más difícil, de ahí que las esperanzas estén puestas en una salida en V lo más simétrica posible. Cuanto menos dure la crisis, menos tejido productivo desaparecerá.

Lo que dicen los economistas de la Comisión Europea es que el PIB habrá caído un 16,9% en el segundo trimestre, mientras que en el tercero, por el efecto rebote, se recuperará un 12,9% (las cifras no son comparables, porque las bases son distintas.). A partir de ahí, las tasas intertrimestrales se irán suavizando (3,4% en el cuarto trimestre; 1,8% en el primero de 2021, o un 0,6% en el último de 2021).

Consumo privado y ahorro

¿Significa eso que a finales de 2021 España vuelve a su posición de partida? No. Al contrario. Bruselas estima que el PIB se situará por entonces, dentro de año y medio, un 4,5% por debajo del nivel existente en 2019.

No es pequeña la diferencia. Aunque el grado de incertidumbre es elevado, fundamentalmente por razones sanitarias, cada punto de PIB (a precios de 2019) son unos 12.000 millones de euros, lo que significa un retroceso en términos de valor de lo producido en España durante un año equivalente a unos 48.000 millones de euros.

Esto deja en manos del consumo privado la recuperación económica, ya que, al ser la pandemia global, el comercio exterior continuará dando síntomas de flaqueza. En particular, del ahorro, que en el primer trimestre ha llegado a representar el 11,2% de la renta disponible de los hogares, lo que en términos monetarios supone unos 3.000 millones de euros (la cifra será mucho mayor en el segundo trimestre), que se destinarán al consumo al ritmo que marque la confianza en la economía. Si los consumidores desconfían del ritmo de salida de la crisis, tardarán más en comprar, de ahí que sea muy relevante la velocidad de salida de la recesión.

Y eso sin tener en cuenta que la inversión se recuperará más lentamente debido, como sostiene la Comisión Europea, a la débil demanda, la alta incertidumbre, la escasez de liquidez y la rentabilidad deteriorada. O que los estímulos fiscales al margen del desempleo, que el Gobierno ha querido que sean especialmente limitados. España solo supera a Hungría en el conjunto de la UE.

Un escenario verdaderamente complicado que tenderá a fragmentar la Unión Europea. Pero si la anterior crisis tuvo causas financieras —vía prima de riesgo—, ahora tiene que ver con los fundamentos económicos. Como ha recordado Bankia Research, mientras que Alemania, Países Bajos, Austria y Finlandia registraron ya en mayo ventas más elevadas que en enero y febrero (las ventas minoristas se sitúan ya en Alemania en un 7,2% en términos interanuales), en España la caída es del -17,9%; un -12,7% en Portugal, o un -12% en Francia.

Es decir, diferentes ritmos de salida de la crisis en función de cada modelo productivo que hacen que mientras Alemania caerá este año un 6,3% (o un 4,6% Polonia), España, Francia e Italia se hundirán un 11%. Aquí está el mayor foco de tensiones de la UE en los próximos años, las crecientes divergencias económicas. La salida de la crisis no será homogénea. Y España parece estar lejos de la 'pole position'.

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