En trámites con Bruselas

La crisis del coronavirus sacude la hoja de ruta energética del Gobierno aún sin cerrar

El golpe del covid pilla al Ejecutivo en plena formalización del Plan Nacional de Energía y Clima, lo que ya está levantando voces para que se altere su desarrollo a tenor de la nueva realidad

Foto: Planta fotovoltaica en Alicante. (EFE)
Planta fotovoltaica en Alicante. (EFE)
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El terremoto que ha supuesto la crisis del coronavirus está obligando a repensar, sobre la marcha, muchos de los planteamientos previos que existían a medio plazo. La pandemia ha caído en plena tramitación del Plan Nacional de Energía y Clima 2021-2030, la que se supone va a ser la hoja de ruta para la transición energética de España en la próxima década.

Este plan, que no es otra cosa que el desarrollo que presenta España a la Unión Europea, para que esta valide su idoneidad y fiscalice su cumplimiento, se encontraba en un avanzado grado de maduración cuando estalló la crisis sanitaria. Sin embargo, aún no está cerrado. El pasado 11 de junio se cerró el periodo de alegaciones al Estudio Ambiental Estratégico del PNIEC y el Ejecutivo aún está valorando las alegaciones y posteriormente tendrá que seguir perfilando el plan.

En este contexto, empiezan a surgir las primeras voces que piden repensar esta hoja de ruta a tenor de la nueva realidad poscovid-19, un escenario completamente diferente en multitud de aspectos que afectan a la cuestión energética.

Uno de los mayores defensores de este plan siempre ha sido el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. Sin embargo, la situación actual también le ha hecho variar sus planteamientos. Esta misma semana, el primer ejecutivo de la primera eléctrica de España ha pedido que se adelanten los objetivos sobre renovables marcados a 2030 para 2025. Galán busca así acelerar las inversiones en renovables para ser una vía destacada en la reconstrucción económica tras la pandemia.

Las cifras que no cuadran

Otros consultores que han analizado en detalle el PNIEC piden antes de nada pulir inconsistencias de cara a que el plan sea lo más realista y ejecutable posible. Estos expertos creen que hay algunos rasgos del PNIEC que no encajan pese a que ya ha sido revisado por la Comisión Europea una vez.

En este sentido, destacan algunos problemas y diferencias entre los dos borradores presentados —el primero es de febrero de 2019 y el segundo de enero de 2020—. Según explican, la versión más actualizada eleva la ambición en materia de descarbonización. Reduce las emisiones de gases de efecto invernadero un 23%, respecto al 21% de la primera versión. Sin embargo, creen que no concuerda con que se haya elevado del primer borrador al segundo tanto el consumo primario y final de carbón y combustibles fósiles —el gas se mantiene constante— y, además, se haya rebajado el consumo primario de energías renovables del 34% al 32%. Todo ello, teniendo en cuenta que el esfuerzo de eficiencia energética es similar en ambos textos.

Otro problema que ven es que el aumento de generación con fotovoltaica y eólica para 2030, sumado a la disminución del consumo fijado y la capacidad de almacenamiento estimada, "supondría exportar diariamente todos los días del año durante 13 horas saturando la interconexión", lo que consideran prácticamente imposible y obliga a repensar las cifras acordadas.

Otro factor que exponen los analistas consultados es la falta de concordancia entre las cifras de potencia instalada tanto de plantas de fuel, fuel gas, cogeneración o ciclos combinados en el PNIEC, que son distintos de los publicados por Red Eléctrica y no existe una justificación a la variación de cifras. Además, en el caso de la cogeneración cree que se deben repensar las cifras de esta tecnología a 2030, dado que el fuerte recorte a su retribución regulada puede provocar cierres anticipados, como ya ha sucedido con la planta de Sniace en Torrelavega (Cantabria).

El último fleco que creen los analistas del PNIEC que se debe revisar está en las cifras del gas. "El consumo primario de gas es prácticamente el mismo en ambos textos (unos 24.400 kteps en 2030), una cifra además muy similar a la actual. El consumo final de gas, sin embargo, experimenta un incremento respecto a su consumo en 2015, mucho menor en el texto de enero de 2020 (del 4,83%) que en el primer borrador (del 19,24%), lo que significa que, en usos distintos a la generación eléctrica, el gas tendrá un papel menor que lo que preveía el primer borrador. Estos dos hechos solo son posibles si en el texto de enero de 2020 aumentara la electricidad generada a partir de gas natural respecto al primer borrador. Sin embargo, sucede justo lo contrario. Es una nueva inconsistencia del PNIEC", concluyen.

Todos estos aspectos se cruzan ahora con los repentinos cambios de expectativas que ha generado la crisis del coronavirus, por lo que la hoja de ruta energética, que aún no ha cerrado el Gobierno pese a estar ya muy avanzada, podría tener que ser modificada de forma consistente cuando todavía no ha entrado en vigor de forma definitiva.

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