Trump amenaza con represalias

España mantiene la tasa Google tras el revés de EEUU y se arriesga a nuevos aranceles

Estados Unidos se ha levantado de la mesa de negociación con Europa y amenaza con represalias a los países que aprueben el impuesto. Hacienda pretende aprobarla antes de final de año

Foto: Ilustración: El Herrero.
Ilustración: El Herrero.

Las decisiones de Estados Unidos son tan imprevisibles como sorprendentes. El miércoles sorprendió a los países europeos levantándose de la mesa de negociación de la fiscalidad internacional donde los países de la OCDE están dialogando la creación del impuesto digital, popularmente conocido como tasa Google. Como adelantó el 'FT', el secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, comunicó a los líderes europeos que las conversaciones habían llegado a un "punto muerto", por lo que ha decidido suspender el diálogo. No solo eso, también ha amenazado con represalias a los países que quieran establecer impuestos nacionales a las empresas tecnológicas, lo que en el 'lenguaje' del presidente Donald Trump significa aranceles.

La noticia es un duro revés para Francia, que tiene suspendido su impuesto a los servicios digitales, pero también España, Reino Unido e Italia, que tienen este tributo en su lista de tareas pendientes. En el caso de España, la ley que da forma al impuesto está ya en tramitación parlamentaria y el Ministerio de Hacienda asegura que sus planes siguen intactos a pesar de la amenaza de EEUU, según ha comunicado el ministerio a este diario. Esto significa que pretende tener listo el impuesto sobre determinados servicios digitales antes de que acabe el año, para que pueda incorporarse su recaudación íntegra al futuro proyecto de presupuestos generales del estado para 2021. También el Gobierno del Reino Unido comunicó el miércoles que sigue adelante en sus planes del impuesto digital tras el revés de EEUU.

El secretario del Tesoro estadounidense comunicó su decisión por carta a los ministros de Finanzas de Reino Unido, Francia, Italia y España, incluyendo también la amenaza de sanciones. Sin embargo, el Gobierno de España ha recibido la noticia con firmeza y no está dispuesto a frenar la tramitación parlamentaria del impuesto. La ley superó su primera votación parlamentaria el pasado 4 de junio, cuando el Congreso tumbó las enmiendas a la totalidad con la oposición de PP, Vox y Ciudadanos.

Francia también resistió en un primer momento las presiones estadounidenses e incluso llegó a aprobar su impuesto digital. Sin embargo, a la hora de la verdad, optó por dejarlo en suspenso hasta conocer el resultado de las negociaciones en el marco de la OCDE. Eso sí, a pesar de no haber recaudado este impuesto, durante todos los meses que lleva en suspenso se ha devengado, lo que significa que París podría obligar a las empresas americanas a pagar por todos estos meses. La decisión ahora está en manos del Gobierno de Emmanuel Macron, quien ahora ya sabe que no habrá acuerdo inminente porque la Administración Trump tiene otros objetivos en mente muy diferentes.

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Mnuchin señala en su carta que el país debe centrarse ahora en la lucha contra el covid-19, de modo que esta negociación tributaria pasa a un segundo o tercer plano. Sin embargo, con este movimiento, lo que realmente consigue Trump es liberar una gran cantidad de recursos para las multinacionales estadounidenses en un momento en el que la economía está en una situación muy delicada por la crisis. Con esta decisión gana tiempo, evita sustos en los mercados y despeja un problema de cara a la campaña electoral.

Estados Unidos está elaborando ya informes para defender una escalada arancelaria ante la comunidad internacional si finalmente los países europeos aprueban el impuesto. La argumentación es sencilla: se trata de una figura tributaria que grava específicamente a grandes empresas tecnológicas, lo que supone una discriminación respecto al resto de sectores y también respecto a empresas nacionales de menor tamaño. Esta discriminación estaría diseñada para que el tributo recaiga especialmente sobre las grandes tecnológicas estadounidenses, lo que afectaría a la libre competencia.

Eso sí, ahora está por ver cuál es la decisión de los países europeos, que tienen grandes necesidades de financiación debido al montante de su deuda pública. Para España, Francia o incluso Alemania, los ingresos de la tasa Google permitiría financiar una parte de las ayudas a las empresas. Ahora que el marco de la OCDE está bloqueado, y también lo está el europeo, ya que países como Irlanda o Luxemburgo se oponen. Esto deja a España, Italia o Francia ante la resignación de aprobar impuestos nacionales y enfrentarse 'cara a cara' con la Casa Blanca.

Las negociaciones en el seno de la OCDE no se limitaban al impuesto digital, aunque para Europa era uno de los puntos más importantes. En concreto, el diálogo se centraba en dos pilares. El primero es la lucha contra la erosión de las bases imponibles que hacen las multinacionales para reducir su factura fiscal allí donde generan los ingresos, que es precisamente lo que hacen las empresas tecnológicas. De esta forma, los países europeos lograrían gravar una parte del beneficio de estas multinacionales estadounidenses. En segundo lugar, se estaba negociando el establecimiento de umbrales mínimos en el impuesto sobre sociedades para evitar el 'dumping' fiscal de algunos países.

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