LA ELECCIÓN SE CELEBRARÁ EN JULIO

La carta irlandesa en el camino de Calviño hacia el Eurogrupo

Si Nadia Calviño se lanza finalmente a por la presidencia del Eurogrupo podría llegar a jugar una carta irlandesa que le acerque a la victoria

Foto: Nadia Calviño durante un rueda de prensa. (Reuters)
Nadia Calviño durante un rueda de prensa. (Reuters)
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Este jueves ha comenzado la carrera para encontrar un sucesor a Mário Centeno, que desde 2018 fue presidente del Eurogrupo y que esta semana ha anunciado su dimisión como ministro de Finanzas de Portugal, por lo que no puede aspirar a una reelección en el cargo cuando agote su mandato en julio. Nadia Calviño, vicepresidenta económica del Gobierno, es para muchos la favorita a sustituirle.

Pero la española no está sola. Junto a ella hay otros dos potenciales candidatos. Uno es Pierre Gramegna, liberal luxemburgués que desde hace siete años es ministro de Finanzas y que se ha convertido en uno de los veteranos del Eurogrupo, una carta potente a la hora de recabar apoyos entre sus homólogos. El otro es Paschal Donohoe, ministro de Finanzas de la República de Irlanda y el perfil conservador en esta elección.

En la carrera para hacerse con el bastón de mando del Eurogrupo hay muchos factores que se deben tener en cuenta. Pero gran parte de la victoria depende de la capacidad del ministro candidato, y del Gobierno que le respalda, de mover los hilos para lograr que uno de los otros candidatos se retire de la carrera y le ofrezca su apoyo y el de los titulares de otros países que le iban a votar. Esa fórmula nunca sale gratis.

Luis de Guindos lo sabe bien, porque en 2017, cuando se le consideraba el favorito para sustituir al halcón holandés Jeroen Dijsselbloem, el español allanó el camino a la victoria de Centeno brindándole su apoyo público, a pesar de ser de familias políticas distintas, con un objetivo último: que Lisboa le devolviera el apoyo cuando el optara a la vicepresidencia del Banco Central Europeo (BCE) unos meses después.

En este caso Calviño y el Gobierno pueden jugar una carta similar con Donohoe, porque al mismo tiempo que los ministros buscan un nuevo líder para el Eurogrupo los titulares de Comercio debaten la posibilidad de encontrar un candidato europeo único para tratar de hacerse con las riendas de la maltrecha Organización Mundial del Comercio (OMC). Y para ese puesto hay dos nombres que están sonando mucho en Bruselas: el de Arancha González Laya, ministra de Asuntos Exteriores de España, y el del irlandés Phil Hogan, comisario de Comercio, que admitió que está sondeando la situación para presentar una posible candidatura.

Calviño charla con el comisario de Economía. (EFE)
Calviño charla con el comisario de Economía. (EFE)

Aunque en las últimas horas París y Berlín han comenzado a mover la idea de que la UE renuncie a presentar a un candidato y busquen un nombre fuera del bloque y se centren en garantizar la supervivencia de la OMC, a España y a Irlanda, les interesa mantener esa posibilidad en pie. Porque ninguno de los dos puede aspirar a presidir al mismo tiempo el Eurogrupo y la OMC, pero eso, lejos de ser un problema, es una ventaja.

Tener cartas en dos mesas de negociación, y que en ambas los principales implicados sean Madrid y Dublín, aunque en el Eurogrupo también esté Luxemburgo, da un margen de maniobra mucho mayor para intercambiar intereses. El problema es que en esa ecuación Calviño o González Laya, una de las dos, tendrá que ser sacrificada: España podría retirar a su candidato de uno de los dos procesos a cambio del apoyo irlandés y de sus aliados en el otro.

Los últimos movimientos de París y Berlín hacen parecer más improbable un candidato único a la OMC, lo que previsiblemente podría hacer que Dublín y Madrid priorizaran el asalto al Eurogrupo. Pero si España e Irlanda trabajan por mantener viva la posibilidad de la OMC, Calviño podría tener más opciones de lograr una victoria cómoda frente sus colegas.

Recabando apoyos

La vicepresidenta del Gobierno tendrá que mover sus cartas más allá de Dublín y, por lo pronto, si presenta su candidatura, algo que tendrá que hacer como muy tarde el 25 de junio, podrá contar con el apoyo del núcleo duro de países que tienden a compartir la misma visión de la Eurozona que tiene Madrid.

Tiene a su favor el que los países del sur no pueden competir con ella: Roberto Gualtieri no puede optar al cargo porque el comisario de Economía ya es un italiano, y el sucesor de Mário Centeno estará recién nombrado. Además, estos tres países tienen gobiernos socialdemócratas, lo que hace prever un apoyo cerrado.

Calviño tendrá como reto atar el voto de sus homólogos francés, Bruno Le Maire, y alemán, Olaf Scholz. La vicepresidenta del Gobierno ha tenido un rol activo durante la crisis del coronavirus que le puede ayudar a abrir las puertas de París y de Berlín. Scholz, además, comparte familia política con Calviño. Sin embargo, Le Maire es liberal, como Gramegna.

La vicepresidenta del Gobierno charla con el ministro luxemburgués. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno charla con el ministro luxemburgués. (EFE)

El este de Europa será un territorio difícil para tejer alianzas, ya que no está previsto que ningún candidato de esta región se presente para suceder a Centeno. Por otro lado, un finlandés controla ya el cuerpo preparatorio del Eurogrupo, así que los nórdicos tampoco esperan tener un candidato, y buscarán apoyar al que más se acerque a sus tesis más ortodoxas.

Pero aunque los nórdicos deban buscar alguien que pueda compartir de alguna manera su visión, lo que es seguro es que los tres favoritos forman parte de una manera similar de entender la Eurozona. Irlanda y Luxemburgo fueron dos de los países que junto a España firmaron un comunicado pidiendo la emisión de deuda conjunta cuando la crisis del coronavirus comenzó a golpear la Unión Europea, por lo que el Eurogrupo seguirá previsiblemente en manos de un presidente con esta línea de pensamiento.

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