¿Por qué hay ya 39 provincias con menos empleo del que registran las estadísticas?
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GUADALAJARA Y TOLEDO, LOS CASOS MÁS EXTREMOS

¿Por qué hay ya 39 provincias con menos empleo del que registran las estadísticas?

La mayor parte de las provincias españolas tiene menos empleo del que figura en las estadísticas. ¿La razón? Se contabilizan como ocupados aunque su puesto de trabajo esté en otra región

placeholder Foto: Interior de una oficina del Servicio de Empleo (Sepe).
Interior de una oficina del Servicio de Empleo (Sepe).

La movilidad diaria de 630.000 ocupados para acudir a su puesto de trabajo ubicado en otras provincias tiene un efecto colateral: la reconfiguración del mapa laboral que dibuja cada trimestre la Encuesta de Población Activa. La EPA publica sus datos tomando como referencia el lugar donde vive el trabajador. Pero en muchos casos, ese empleo no está en la provincia en la que vive, sino que se desplaza cada día hasta su puesto. Esta lectura cambia significativamente los datos del mercado laboral por territorios. Tan solo 11 provincias pueden presumir de tener más empleos que trabajadores, esto es, cubren una parte de sus puestos de trabajo con ciudadanos de otras provincias. Por el contrario, las 39 restantes tienen un déficit de puestos laborales, lo que significa que no generan tanto empleo como figura en las estadísticas.

El ejemplo más extremo de esta circunstancia se observa en Guadalajara. Según los microdatos de la EPA analizados por El Confidencial, en la provincia alcarreña vivieron el año pasado una media de 124.000 trabajadores, pero solo tuvo 93.000 empleos. Eso significa que uno de cada tres ocupados de Guadalajara realmente tiene su trabajo fuera, en la mayoría de los casos en Madrid. Algo parecido ocurre en Toledo, que acabó 2019 con una media de 278.000 ocupados pero solo 240.000 puestos de trabajo. Las dos provincias son 'dormitorio' de la capital, a la que surten de mano de obra, gracias al precio mucho más bajo de la vivienda. Cada día hay más de 70.000 personas que cruzan la frontera de Castilla-La Mancha con Madrid para ir a trabajar.

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La gran migración diaria: 630.000 personas cambian de provincia para ir a trabajar
Javier G. Jorrín Jesús Escudero Diseño: Laura Martín Formato: Luis Rodríguez Formato: Pablo Narváez

La situación contraria se vive en Madrid, que tiene 3,2 millones de empleos por 3,1 millones de trabajadores. Este superávit de puestos laborales sobre el número de ocupados —que por primera vez supera el umbral de los 100.000— se compensa con los trabajadores que viven en Guadalajara, Toledo y, cada vez más, otras provincias que se encuentran en el radio de influencia de la capital, como Segovia, Ávila, Valladolid o Ciudad Real.

Junto a Madrid, Palencia y Álava son las otras dos provincias con mayor superávit de empleos sobre el número de trabajadores, la primera por la presencia de la fábrica de Renault y la segunda por ser sede de las instituciones forales vascas, además de por su situación estratégica en el centro del círculo que conforman Vizcaya, Guipúzcoa, Navarra, La Rioja, Burgos y Cantabria.

Desde el Instituto Nacional de Estadística (INE), recuerdan que “la EPA es una encuesta dirigida a hogares y, como tal, imputa los datos de cada uno de los integrantes del hogar a la provincia en la que figura el mismo, independientemente de dónde se encuentre su centro de trabajo”. Además, añaden que el organismo estadístico “no se ha planteado ofrecer más información sobre la provincia del puesto de trabajo, más allá de la que ya publica en los ficheros de microdatos”.

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La movilidad de trabajadores ha aumentado de forma significativa en los últimos años gracias a la mejora de las conexiones por carretera y ferrocarril. De media, el radio de tiempo hasta el puesto de trabajo máximo que aceptan los españoles es de aproximadamente una hora, lo que significa que, a medida que se acortan los tiempos, se amplían las distancias. Para un residente de Segovia o Valladolid, ya es posible tener un trabajo en Madrid sin que sea obligatorio mudarse a la capital, lo que favorece la integración del territorio. Este traslado de trabajadores permite también un cierto trasvase de rentas desde las regiones más dinámicas hacia la periferia.

76.000 ocupados trabajan en el extranjero

Esta forma de contar a los ocupados en función de dónde residen —homogénea para toda la Unión Europea— ha ocultado hasta ahora la movilidad diaria de 630.000 ocupados que tienen su puesto laboral en otra provincia, a los que hay que añadir otras 76.000 personas que tienen su empleo en el extranjero. Lleida ilustra bien este fenómeno, con una media de unos 5.000 ocupados trabajando en Andorra el año pasado, lo que la sitúa junto a Cantabria (por su cercanía a Vizcaya) y Zamora (al ser el vértice más débil del triángulo que compone junto a Valladolid y Salamanca) como la provincia con más déficit de empleos respecto al número de ocupados.

Además de Lleida, el número de ocupados que tienen su empleo en el extranjero es muy significativo en Madrid (unos 12.000 de media el año pasado), por su condición de capital del país y centro internacional de negocios; en Málaga y Cádiz (unos 6.000 en cada provincia), por su cercanía a Gibraltar, y en Pontevedra, con algo más de 4.500 ocupados trabajando realmente en la vecina Portugal.

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