NEGOCIACIÓN CLAVE

Bruselas y la banca estudian concesiones a Alemania para culminar la unión bancaria

Reguladores, supervisores y entidades aplauden el movimiento de Alemania y están dispuestos a hacer concesiones en el tratamiento de la deuda soberana, con límites

Foto: La canciller alemana, Angela Merkel, en un acto en Bruselas. (EFE)
La canciller alemana, Angela Merkel, en un acto en Bruselas. (EFE)

Christine Lagarde se ha encontrado con un regalo inesperado en sus primeros días como presidenta del Banco Central Europeo (BCE). El anuncio alemán de abrir la puerta al eurofondo de garantía de depósitos es bienvenido por reguladores, supervisores y bancos que acudieron este miércoles a Fráncfort por el quinto aniversario de la unión bancaria. Se trata del tercer pilar de la integración financiera (tras la supervisión y la resolución), que llevan reclamando desde hace años desde Bruselas y Fráncfort con la negativa, hasta ahora, de Berlín.

La noticia ha sorprendido muy positivamente a unos protagonistas que hasta hace dos días daban casi por imposible un acuerdo con Alemania. Tanto, que hay predisposición a hacer concesiones a algunas de las condiciones que el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, impone en el artículo publicado en 'Financial Times'. Aunque no a todas.

"Cualquier decisión en Europa pasa por un acuerdo entre Alemania y Francia, y las palabras del ministro Scholz indican que se está un paso más cerca de ello", señalan a este medio fuentes regulatorias.

El artículo provocó un reguero de reacciones, de primeros espadas comunitarios como Olivier Guersent, director general de la Comisión Europea (CE); Yves Mersch, miembro del comité ejecutivo del BCE; Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS); Elke König, presidenta de la Junta Única de Resolución (JUR), y José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB).

"Cada ladrillo que se pone para la casa inacabada de la unión bancaria tiene que ser agradecido", resumió Mersch.

Condiciones

El mensaje generalizado es que se podrían cumplir dos de las cuatro condiciones impuestas por Alemania para el eurofondo, y las otras dos no se ven con buenos ojos. El mayor consenso está en que hace falta una nueva regulación de resolución armonizada para las 3.900 entidades europeas que no están sometidas a la supervisión y resolución comunitaria.

También hay predisposición a fijar límites a la exposición soberana de los bancos, como pide Alemania, aunque con una línea roja: que no afecte a los activos ponderados por riesgos (APR), lo que reduciría en gran medida la ratio de capital de los bancos del sur de Europa.

Olivier Guersent, director general de la Comisión Europea. (Reuters)
Olivier Guersent, director general de la Comisión Europea. (Reuters)

"El artículo es el final de un proceso y el principio de uno nuevo. Es un punto de partida muy bueno, aunque poco ambicioso en comparación con lo que la Comisión cree que es necesario, porque lo que propone es un sistema de reaseguro con una serie de condiciones. Ciertamente es un movimiento audaz, muy bienvenido", expone Guersent. La clave para este regulador francés es que Scholz afronta el "polémico" tema de las exposiciones soberanas sin entrar "en el territorio de los activos ponderados por riesgos, va en territorios que están en áreas en las que podemos tratar".

El director general de la CE se refiere a la posibilidad de marcar límites a la exposición que los bancos pueden tener de la deuda soberana de un país. Por encima de un determinado nivel, tendrían penalizaciones en capital. Fuentes financieras creen que esta solución, sobre la que se ha debatido mucho en Europa en los últimos años, no tendría efectos negativos para los bancos ni para la financiación de los países. Lo que está por determinar es si esta solución satisface a Alemania, sobre todo después de que la posición de Scholz haya generado divisiones internas.

Negativas

Roldán, de la AEB, se mostró de acuerdo en que el artículo del ministro alemán "es una señal importante", pero al igual que Guersent se mostró crítico sobre la posibilidad de que impacte en los APR. "En el último siglo, solo ha habido dos quiebras soberanas en Europa, la de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y la de Grecia, que no fue tal; sería difícil establecer unos criterios sobre cómo medir el impacto en los activos ponderados por riesgos".

Tampoco gustó otro de los aspectos comentados por el artículo de Scholz, la idea de que el eurofondo de garantía de depósitos tuviera varios filtros para nunca llegar a afrontar la factura de una entidad quebrada: primero los fondos nacionales, después la JUR y por último los Estados pagarían antes. En Bruselas y Fráncfort, creen que una mutualización de los riesgos debe tener un mayor compromiso.

Las fuentes consultadas opinan que las negociaciones no han hecho más que empezar, por lo que París, Bruselas y Berlín solo han mostrado su posición de partida. De hecho, Enria (MUS) se mostró convencido de que no verá el eurofondo de garantía de depósitos constituido durante su mandato, que acaba de arrancar y que durará hasta 2024.

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