La peor de toda la eurozona

La industria española no levanta cabeza: es la que más producción ha destruido desde 2007

La producción manufacturera se ha hundido un 21% desde el año 2007. El crecimiento vivido desde 2013 apenas ha permitido recuperar un tercio de la producción perdida

Foto: Fábrica de palas para aerogeneradores en Aoiz, Navarra. (EFE)
Fábrica de palas para aerogeneradores en Aoiz, Navarra. (EFE)

Durante los últimos años ha sido muy común escuchar que la industria es el motor de crecimiento más estable que existe por ser el que mejor soporta las crisis. Esta afirmación, que puede parecer lógica, no tiene ningún sentido si se analizan los datos al detalle. El estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 no solo hundió la construcción en España, también la actividad en las fábricas.

La producción manufacturera cayó un 30% en España durante la crisis (desde 2007 hasta 2012), según los datos de Eurostat. Fue el país europeo que sufrió el mayor desplome, muy cerca de Grecia, en donde se hundió un 29%. El descenso de la actividad global unida al colapso del sistema financiero español provocó que se paralizasen, al mismo tiempo, la demanda y el crédito. En esa situación, las empresas se vieron obligadas a realizar el ajuste más traumático: cierres y despidos por doquier que provocaron una rápida caída de la producción industrial.

Las empresas auxiliares de la construcción sufrieron un desplome de los pedidos y tuvieron que afrontar cierres masivos. La caída del comercio global hundió toda la industria dedicada al sector exterior, en particular la de bienes intermedios. Y la ausencia de crédito condenó a la quiebra a empresas que eran solventes pero que atravesaron episodios puntuales de falta de liquidez.

En 2012, se produjo prácticamente un tercio menos que en 2007. Un auténtico desplome que muestra claramente que la industria no fue un cortafuegos de la crisis. Al contrario, la amplificó. Y después de casi siete años de recuperación, la producción industrial de España sigue inmersa en la crisis… cuando ya tiene que afrontar la siguiente.

Desde los mínimos de la crisis, la producción manufacturera en España ha crecido un 14%, un avance importante que supera ampliamente al conjunto de la eurozona, donde ha aumentado un 9%. Sin embargo, como la caída durante la crisis fue tan grave, la industria española es la que sigue más lejos de volver a los niveles de la burbuja. Este crecimiento del 14% significa que el sector manufacturero español ha recuperado casi un tercio de la producción perdida en la doble recesión, pero todavía quedan los dos tercios restantes por completar. Y dada la situación actual de la industria, parece que el ciclo tardará muchos años en cerrarse.

Lo que reflejan estos datos es la lenta desindustrialización que está viviendo España. Este proceso se aceleró de forma coyuntural durante la crisis y en los últimos años se ha recuperado levemente. Pero el movimiento de fondo es claro: el peso de la industria en el PIB sigue cayendo en beneficio de los servicios. En las regiones más pobres se trata de una desindustrialización prematura que es preocupante. Esto significa que la producción industrial empieza a reducirse antes de que estas regiones hayan alcanzado un nivel de renta suficiente como para dar el salto a los servicios de alto valor añadido, lo que condena a estas comunidades a sufrir una descapitalización y una reducción de su crecimiento potencial.

El superávit exterior

España se ha apoyado en el superávit de la balanza por cuenta corriente para salir de la crisis. Las exportaciones han crecido y se ha lanzado el mensaje de la recuperación de la industria manufacturera. Y, aunque es cierto, lo es solo en parte. Muchos sectores siguen hundidos y otros están atravesando ya momentos delicados.

El crecimiento de la producción en estos últimos años no compensa la caída sufrida durante la crisis y si el sector exterior se ha recuperado tanto lo es en buena medida por el turismo, los servicios y el hundimiento del petróleo. Sin estos tres factores, que nada tienen que ver con la industria, España seguiría en su persistente déficit por cuenta corriente.

De hecho, el saldo del comercio de bienes ha sido negativo durante toda la crisis, aunque en ningún caso tan grave como lo fue durante la burbuja. El déficit acumulado de los últimos 12 meses alcanza los 8.500 millones de euros, lo que significa un incremento del 55% respecto al mismo periodo del año anterior.

El turismo compensa todo el saldo negativo de los bienes, ya que genera unos ingresos que superan los 10.000 millones de euros. El principal cambio lo supone la exportación de servicios, que actualmente aporta 3.500 millones de euros a la balanza por cuenta corriente.

La debilidad del sector exterior español no solo responde a la guerra comercial, también a la falta de políticas en los últimos años encaminadas a potenciar la productividad y competitividad del país. Al menos esto es lo que opina el Club de Exportadores conformado por empresas del sector. "El contexto de inestabilidad internacional y de menor crecimiento del comercio mundial no son factores suficientes para explicar la desaceleración de las exportaciones españolas", señala el Club, que considera que la falta de dinamismo responde "a la incapacidad de las fuerzas políticas para crear un gobierno sólido y estable que encare las reformas necesarias".

La debilidad del sector exterior no solo responde a la guerra comercial, también al parón de las políticas que buscan mejorar la productividad

Lo que está claro es que la industria manufacturera española se enfrenta a una nueva crisis cuando todavía no ha salido de la anterior. En los últimos 12 meses la producción manufacturera de España se ha incrementado apenas un 0,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Y en la eurozona ha caído un 0,7%, muy afectada por el descenso del 2,5% de Alemania.

La situación es delicada y el deterioro de la confianza empieza a afectar ya al empleo. La última Encuesta de Coyuntura de Exportación trimestral de la Secretaría de Estado de Comercio muestra que ya hay más empresas que prevean realizar despidos en los próximos meses de las que pretenden contratar. La duración y la gravedad de la crisis europea será clave para las manufacturas españolas, dada su dependencia de la demanda europea.

España exporta más de 73.000 millones de euros a Alemania, Italia y Reino Unido, casi un 25% de todas sus ventas al extranjero. Los tres países están al borde de la recesión y dos de ellos tienen además una grave crisis política encima. De su capacidad para evitar una recesión dependerá en buena medida la situación de la actividad en las fábricas de España.

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