El sistema especial de las clases pasivas

España se gasta 15.300 millones en pensiones que ‘no figuran’ en las estadísticas

Las clases pasivas son, en su mayoría, funcionarios y militares que no cotizaron a la Seguridad Social. Su déficit se disparará porque está a extinguir (no tiene cotizantes nuevos)

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España gasta cada año más de 120.000 millones de euros en pagar las pensiones de la Seguridad Social, lo que deja un agujero en el sistema superior a los 17.000 millones de euros. Pero, además, cada año se abonan otros 15.500 millones en pensiones de exfuncionarios y exmilitares que no se incorporan a las estadísticas del gasto en pensiones.

Este grupo de pensiones son lo que se conoce como régimen de clases pasivas y lo integran trabajadores que no cotizaron a la Seguridad Social por contar con un sistema especial (y con importantes beneficios). El grueso de las clases pasivas lo componen funcionarios de carrera de la Administración Civil y Militar del Estado, Justicia, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Cortes Generales. También se incorporaron a este régimen altos cargos políticos, como expresidentes o exministros. Este sistema cubre toda la protección existente en la Seguridad Social: vejez, incapacidad y muerte y supervivencia con pensiones de jubilación o retiro, viudedad, orfandad y familiares.

Esto significa que el gasto en pensiones real que abona cada año España, ya sea a través de la Seguridad Social o del Ministerio de Hacienda, es en torno a un 10% superior al que figura en las estadísticas. Esto no significa que este gasto en pensiones esté oculto en el Presupuesto, simplemente no figura dentro de las partidas de gasto en pensiones, en las que se incluyen únicamente las prestaciones contributivas y los complementos a mínimos.

El sistema de clases pasivas está a extinguir desde el primero de enero de 2011, cuando fue anulado por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. A partir de ese momento, todos los nuevos funcionarios y militares se incluyeron en el régimen general de la Seguridad Social, de modo que las clases pasivas desaparecerán definitivamente dentro de varias décadas (cuando el último trabajador que accedió a este sistema en 2010 o sus beneficiarios fallezcan).

Esto significa que las clases pasivas tienen cada año menos aportadores (trabajadores en activo) y más beneficiarios. A medida que todos ellos se vayan jubilando, este sistema generará un déficit creciente que tendrá que ser asumido por los Presupuestos Generales del Estado.

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Por el contrario, los nuevos trabajadores públicos que antes entraban en las clases pasivas y ahora financian la Seguridad Social contribuyen a equilibrar las cuentas de esta. Sin embargo, no es más que un espejismo, porque la contrapartida, el déficit creciente de las clases pasivas, quedará oculto dentro del presupuesto del Ministerio de Hacienda.

Actualmente, se abonan 646.819 pensiones de clases pasivas al mes. Esto significa que de cada 100 pensiones públicas que se pagan en España, en torno al 5% las abona el Estado a las clases pasivas. En los últimos 12 meses (hasta julio), el gasto en las pensiones de las clases pasivas ha sido de 15.300 millones de euros, y al cierre del año superará los 15.500 millones de euros, según las previsiones del Gobierno recogidas en el proyecto de presupuestos que tumbó el Congreso al inicio del año.

El gasto en las pensiones de las clases pasivas se ha incrementado en el último año más de un 6%, fruto de las revalorizaciones aprobadas desde el pasado mes de julio. Esto significa un aumento de 717 millones de euros en un año. Las clases pasivas se han beneficiado de la subida de las pensiones aprobada en los Presupuestos de 2018, del 1,6%. También percibieron la actualización del cierre del año por la desviación de la inflación, equivalente al 0,1%. Y, por último, obtuvieron la subida de 2019, también del 1,6%.

Si el gasto total de las clases pasivas ascenderá este año a 15.500 millones de gasto y se abonarán unas 650.000 pensiones, significa que la pensión media está cerca de 1.700 euros al mes (en 14 pagas). Esto significa que la pensión media de las clases pasivas es en torno a un 50% superior a las pensiones contributivas. Es importante tener en cuenta que muchos de los beneficiarios de este sistema son antiguos trabajadores cualificados que tenían un sueldo elevado y, por tanto, realizaron aportaciones elevadas. En muchos casos, se trataba de sueldos de funcionarios del Estado que, si se tiene en cuenta la revalorización progresiva y los trienios, etc., daban como resultado una elevada retribución a final de mes.

La pensión media de las clases pasivas está cerca de 1.700 euros al mes en 14 pagas, casi un 50% superior a las pensiones contributivas

La principal diferencia de las clases pasivas respecto al resto de regímenes de la Seguridad Social son las condiciones de acceso a la jubilación. Los funcionarios de las clases pasivas pueden jubilarse anticipadamente a los 60 años si tienen reconocida una trayectoria de trabajo de 30 años o superior. Si cumplen esos requisitos, pueden acceder a la jubilación sin ninguna penalización, esto es, con el 100% de la pensión, a partir de los 60 años.

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Una situación muy diferente a la del resto de regímenes, ya que la jubilación anticipada voluntaria se concede a partir de los 63 años y ocho meses (subirá hasta los 65 años en 2027) y se requiere un mínimo de 35 años de cotización para que no se aplique una reducción.

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