Los últimos estudios lo demuestran

España se inmuniza frente a la escalada del petróleo: cada vez genera menos inflación

La economía ha realizado importantes avances para proteger la inflación de la volatilidad del crudo. El IPC promedio de 2018 solo superará el 2% si el petróleo se dispara hasta 100 dólares

Foto: La subida del petróleo afecta principalmente al coste de las gasolinas. (EFE)
La subida del petróleo afecta principalmente al coste de las gasolinas. (EFE)

Cada vez que sube el precio del petróleo los españoles tiemblan. Es comprensible que así sea, ya que es un país que siempre ha sufrido problemas de inflación asociados a los episodios de escalada del crudo. Sin embargo, en la actualidad una buena parte de ese temor es solo el recuerdo del pasado. El último 'Informe Trimestral' elaborado por la CEOE confirma que el país ha realizado importantes avances para protegerse de la volatilidad del petróleo.

El estudio de la CEOE demuestra que sería necesario que el precio del barril de Brent se disparara hasta los 100 dólares a partir de junio para que el IPC promedio de 2018 superara el 2%. Este es un escenario altamente improbable. Ningún analista contempla actualmente tal subida para el crudo, ni siquiera aunque se mantuviese la volatilidad de los últimos trimestres.

Sería necesaria una subida del 34% del precio del crudo en las próximas semanas y que se mantuviese en esos niveles lo que resta de año. Solo así sería posible que el IPC superase el 2%. En concreto, según las estimaciones de la CEOE, alcanzaría el 2,04% de media anual. La mayoría de los países productores (tanto de la OPEP como de fuera de la organización) han mostrado su intención de evitar una escalada mayor del crudo, por lo que nada hace pensar que se podría llegar a esos niveles. Si los precios se mantienen en los niveles actuales hasta el final de año, en el entorno de los 75 dólares, la subida del IPC sería del 1,6%.

Pero lo que es más importante es la capacidad que ha desarrollado la economía española para mantenerse inmune a la volatilidad de los precios del crudo. Si el precio del Brent se mantuviera en esa cota de los 100 dólares durante todo el año 2019, el IPC apenas avanzaría un 1,64%, estima la CEOE. Esto muestra que el impacto de la escalada del crudo sobre el IPC se limita a los meses en los que está subiendo. Si el precio del crudo se mantiene en el entorno de los 75 dólares, el IPC se frenaría el próximo año hasta el 1,3%. En otras palabras, la diferencia oscilaría entre tres y cuatro décimas para una variación del precio del petróleo del 33%.

Un cambio de paradigma

Los cálculos de la patronal se realizan sobre la estimación de los efectos directos de la subida del petróleo sobre el Índice de Precios al Consumo (IPC), pero no ha tenido en cuenta el impacto indirecto sobre otros productos ni los efectos de segunda ronda. En otras palabras, se ha limitado a estimar cómo afecta el crudo de forma directa al IPC. El INE estima que los hogares destinan el 11,4% de su gasto a la compra de carburantes y combustibles. Esta fue la última ponderación aplicada en 2017 y supuso un recorte de casi un punto porcentual respecto al cálculo anterior, lo que demuestra que las familias consumen menos petróleo gracias a los lentos avances hacia la diversificación de las fuentes de energía (por ejemplo, con renovables).

La patronal no incluye los efectos indirectos ni los de segunda ronda, pero el Banco de España ya demostró que su impacto es muy limitado, y este es el principal avance logrado en los últimos años. Los efectos indirectos son los que se producen en otros bienes y servicios como consecuencia de la subida del petróleo. Por ejemplo, el transporte se encarece, lo que incrementa los costes intermedios para las empresas.

El Banco de España constató, en un estudio elaborado por los investigadores Luis Julián Álvarez, Isabel Sánchez y Alberto Urtasun, que "los efectos sobre los componentes no energéticos son muy reducidos". Una subida del 10% en el precio del petróleo tiene un efecto acumulado al cabo de seis meses sobre el IPC no energético de apenas el 0,03%. Esto significa que los efectos indirectos son prácticamente imperceptibles para los consumidores.

El impacto de la subida del petróleo sobre los precios de los productos no energéticos es muy limitado

Por su parte, los efectos de segunda ronda son aquellos relacionados con la reacción de los agentes económicos ante la subida del crudo. El mejor ejemplo está en los salarios: si la retribución aumenta rápidamente para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, se genera así una espiral inflacionista. Otro ejemplo está en las empresas, si empiezan a subir el precio de sus productos para proteger sus márgenes, se genera también una corriente inflacionista.

España ha conseguido importantes avances para frenar los efectos de segunda ronda, que en el pasado tuvieron una gran influencia sobre el elevado IPC de España. Ha sido la famosa 'desindexación de la economía'. Por ejemplo, los convenios colectivos han dejado de vincular los salarios a la inflación. Hasta el año 2006, en torno al 80% de los trabajadores estaban cubiertos con cláusulas de salvaguarda de la inflación, actualmente son menos del 30%. Un cambio que si bien puede deteriorar el poder adquisitivo de los asalariados en algunos momentos, se ha convertido en fundamental para contener la inflación de la economía.

[El crudo supera los $80 y la gasolina escala a máximos del año]

Estos avances también han ayudado a anclar las expectativas de que la inflación se mantendrá contenida durante los episodios de escalada del petróleo. Así, según los cálculos del Banco de España, una subida mantenida del 10% en el precio del Brent aportaría 0,4 puntos porcentuales al PIB a lo largo del primer año, se mantendría estable en el segundo y caería una décima en el tercero.

Es preciso evitar cualquier traslación excesiva del alza de los precios energéticos a los salarios y a los márgenes empresariales

El Banco de España recomendaba mantener esta desindexación de la economía en aras de la competitividad del país: "Dado el papel central que ha desempeñado la recuperación de la competitividad en la actual fase de crecimiento de la economía española, es preciso evitar cualquier traslación excesiva del alza de los precios energéticos a los salarios y a los márgenes empresariales".

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