devolverá el golpe con precisión quirúrgica

Aranceles: EEUU alarga un mes su chantaje y la UE avisa de que no negocia bajo amenazas

La UE no solo prevé recurrir a la OMC, sino imponer tarifas sobre las motos Harley-Davidson, el whisky Bourbon, la mantequilla de cacahuete y los pantalones vaqueros Levi’s, entre otros

Foto: Vista del puerto de Newark, uno de los más grandes de Estados Unidos. (EFE)
Vista del puerto de Newark, uno de los más grandes de Estados Unidos. (EFE)

Otro mes de incertidumbre comercial. Esa es la consecuencia de la decisión de EEUU anunciada esta madrugada de dejar a la Unión Europea exenta de aranceles al acero y el aluminio un mes más. Donald Trump sigue apretando, pero sin llegar a ahogar, con el objetivo de lograr que sus socios europeos cedan y se sienten a negociar términos comerciales más ventajosos para los productos norteamericanos.

La Unión Europea, que se encontraba preparada para responder a Trump si le imponía aranceles, ha vuelto a insistir en que "no negocia bajo amenazas". La exención de los aranceles del 25% a las exportaciones de acero y del 10% al aluminio tiene que ser permanente, avisó Bruselas. "La UE debería estar total y permanentemente exenta de estas medidas, ya que no pueden justificarse por razones de seguridad nacional", recalcó en una declaración pública.

Ni el paso del presidente francés, Emmanuel Macron, ni el de su homóloga alemana, Angela Merkel, la semana pasada por Washington han contribuido a wvitar el chantaje del presidente norteamericano. Ambos líderes europeos insistieron a Trump en que la UE no es responsable, sino víctima, del exceso de capacidad que lastra al sector siderúrgico, cuyo centro neurálgico es China. Y que, por tanto, no debe ser castigada con aranceles. Pero se fueron con las manos vacías.

A menos de a menos de 24 horas de que finalizara el plazo del 1 de mayo dado por la Casa Blanca a la UE y otros socios internacionales, la Comisión Europea ya había advertido de que la UE es "paciente". "Pero también que estamos preparados", aseguró el portavoz principal de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. La institución es la responsable de representar a los países de la UE en la arena del comercio internacional, y guarda en la recámara una serie de medidas de represalia por si EEUU decidiera dar un paso que muchos interpretan como un peligroso acercamiento hacia una guerra comercial. Y los líderes la respaldan.

La UE no solo prevé recurrir a la OMC, sin también imponer tarifas sobre las motos Harley-Davidson, el whisky Bourbon, la mantequilla de cacahuete, el zumo de naranja, el arroz, el maíz y los pantalones vaqueros Levi’s, entre otros. A diferencia de los aranceles americanos, los europeos devuelven el golpe con una precisión quirúrgica: buena parte de estos productos no solo son iconos estadounidenses, sino que además su producción se concentra en estados tradicionalmente republicanos.

El chantaje de Trump

La ofensiva diplomática continúa. Desde hace semanas, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, mantiene contacto con su homólogo estadounidense, Wilbur Ross, aunque no ha logrado arrancarle ningún compromiso. Bruselas afirma que ahora los contactos proseguirán, aunque nada garantiza que con mayor éxito. La Administración americana no esconde tampoco lo que pretende, con una presión que roza el chantaje.

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström. (EFE)
La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström. (EFE)

Ross también dejó claro que lo que la primera potencia mundial busca es asegurarse mejores términos comerciales con sus socios, por ejemplo imponiendo cuotas de importaciones americanas. Por el momento, solo Corea del Sur ha logrado una exención permanente, a costa de aceptar revisar los términos de su tratado comercial con EEUU, de comprometerse a limitar sus exportaciones de los metales en liza y de abrir las puertas a un mayor número de vehículos americanos.

Pero la UE se mantiene sólida. Hoy ha vuelto a reiterar "su voluntad de discutir cuestiones de acceso a los mercados de interés para ambas partes", pero solo si la exención es permanente y para todo el bloque europeo. Además, Bruselas recalca que "cualquier programa de trabajo transatlántico tiene que ser equilibrado y mutuamente beneficioso". Lo resumió recientemente Macron: “No hablamos, por principio, cuando tenemos una pistola en la cabeza”.

¿Tiene razón Trump?

El influyente, y ortodoxo, centro de estudios germano Ifo Institute concede que Trump tiene razón en señalar que la UE aplica tarifas de importación mayores que EEUU. Según sus datos, la media no ponderada de los aranceles que la UE aplica a los productos estadounidenses se eleva al 5,2%, frente al 3,5% con que Washington grava los europeos. En conjunto, en 2015, esto supuso que los americanos pagaron unos 5.700 millones en aranceles europeos, frente a los 7.100 millones que desembolsaron los europeos, que exportaron más a su socio.

Sin embargo, “las relaciones económicas en su conjunto no son, de ningún modo, injustas para EEUU. En 2017, el país obtuvo un superávit de su cuenta corriente —en bienes, servicios y beneficios empresariales— de 14.000 millones de dólares respecto a la UE”, ha recalcado el experto en comercio de Ifo Gabriel Felbermayr.

El juego del gato y el ratón

En el bloque europeo son conscientes de que si ahora ceden a la embestida de Trump para evitar una escalada, será interpretado como una muestra de debilidad al otro lado del Atlántico. Dicho de otro modo: aceptar el juego de Trump es pan para hoy y hambre para mañana. Pero tampoco se atreven a responder con mayor contundencia al voluble presidente norteamericano, para evitar una guerra comercial que a nadie le interesa.

La unidad de la UE disgusta a Trump, que desde que asumió el poder ha dejado claro lo mucho que recela de la UE. Su estrategia pasa por aplicar a los europeos el “divide y vencerás”, tanto en comercio como en cuestiones de seguridad y defensa, o incluso temas de tanta sensibilidad política como el Brexit o la deriva antidemocrática de Polonia y Hungría. En concreto, Trump ha tratado de cortejar a algunos socios clave, como Reino Unido, mientras centra sus críticas fundamentalmente en el motor económico europeo, Alemania.

El sector automovilístico, fundamental para la economía germana, es clave en el enfrentamiento. Una de las obsesiones de Trump es que los coches europeos se ven gravados con un 2,5% cuando llegan a EEUU, mientras que los americanos se enfrentan a un plus del 10%. No obstante, las furgonetas y camiones fabricados en la UE que son exportados al otro lado del Atlántico son gravados con un 25% y Trump ha amenazado con aplicar ese porcentaje a todos los vehículos europeos.

Los recientes bombardeos de Siria a iniciativa de EEUU, junto a Reino Unido y Francia, así como la reacción coordinada contra Rusia en apoyo a Londres tras el envenenamiento del doble agente ruso Sergei Skripal han acercado las dos orillas atlánticas por primera vez desde la llegada de Trump. Pero queda por ver si es suficiente para que el 'América primero' no sea a costa de sus tradicionales socios.

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