entrará en el club de contribuyentes netos

España, clave para el primer presupuesto europeo tras la crisis y el Brexit

Si se mantiene el crecimiento, el Gobierno español calcula que pasará pronto a formar parte del club de contribuyentes netos a las cuentas europeas. Y sus socios lo tienen muy presente

Foto: El secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, Alberto Nadal. (EFE)
El secretario de Estado de Presupuestos y Gastos, Alberto Nadal. (EFE)

España sigue tratando de recuperar el terreno perdido en Europa durante la crisis. Y las negociaciones del próximo marco presupuestario de la Unión Europea serán un momento clave para ello. El país está llamado a ocupar una posición privilegiada, a medio camino entre los que más reciben y los que más dinero ponen.

Si se mantiene el crecimiento, el Gobierno español calcula que pasará pronto a formar parte del club de contribuyentes netos a las cuentas europeas. Y sus socios lo tienen muy presente. “España va a ser un país importante a la hora de configurar un consenso equilibrado y justo”, ha asegurado Alberto Nadal, secretario de Estado de Presupuestos.

En lo político, España ya logró volver a la primera fila con su inclusión en el Grupo de Versalles con Francia, Italia y Alemania, aunque la crisis catalana está lastrando ahora su actividad europea. En lo económico, el ritmo del crecimiento ha permitido a España recuperar el respeto de sus socios —y acreedores—.

Con la salida de Reino Unido, la UE perderá a su segundo mayor contribuyente neto. El Brexit no solo dejará un agujero —se habla de unos 13.000 millones anuales, casi la misma cantidad de fondos europeos que recibió España en 2015— en las cuentas comunitarias, sino que también cambiará los equilibrios entre países.

Ser contribuyente neto significa que pones más dinero del que recibes. Pero también supone pasar a formar parte de los países más 'ricos' de la UE, una distinción que formalmente no existe, pero que en la práctica da más peso a las capitales a la hora de hacer que su voz sea escuchada.

Elevar un 10% el presupuesto…

Menos de lo que cuesta una taza de café. Eso es lo que, según Jean-Claude Juncker, paga cada europeo al día por la UE. A cambio, pueden moverse sin pasaporte por el viejo continente, beneficiarse del mercado único, pedir una beca Erasmus, comer alimentos más seguros y beneficiarse de miles de iniciativas que pasan desapercibidas, pero son básicas en su día a día.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (EFE)
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (EFE)

El dinero que se destina hoy al presupuesto comunitario apenas supone un 1% del PIB de la Unión Europea en su conjunto. Y Bruselas quiere elevar la apuesta un 10%, hasta el 1,1%, según Juncker. El Brexit lo complica, pero por el momento la idea no se ha encontrado con una oposición frontal.

Nadal no ha confirmado si España está dispuesta a sacar la chequera para cubrir el vacío británico. Pero sí ha recalcado que “es importante que [el presupuesto] tenga un tamaño adecuado para cumplir sus funciones”. “La salida de un Estado miembro no debe ser una excusa para reducir el tamaño de un presupuesto que tiene un impacto importante en los países”, ha apostillado.

… y aplicar recortes

“Hará falta hacer algunos sacrificios, hacer recortes en algunos grandes programas, recortes impresionantes”. Lo ha advertido el comisario europeo a cargo de Presupuesto, el alemán Gunther Oettinger. Y esto promete complicar unas discusiones presupuestarias europeas que ya de por sí tienden a desembocar en tensas negociaciones hasta altas hora de la madrugada que se resuelven fuera de plazo.

El agujero británico podrá cubrirse con más aportaciones de los Veintisiete, pero también habrá que apretarse el cinturón. Y más aún si se quiere aumentar la financiación de la gestión de la migración o la protección de las fronteras. Por ello, el comisario propone que la carencia de los 13.000 millones anuales se cubra en un 50% con nuevas aportaciones y en otro 50% con recortes. Eso sí, respetando el programa Erasmus y la investigación.

Menos para agricultura y cohesión

Oettinger ha puesto la mira en dos pilares europeos: la agricultura y las políticas de cohesión. Hoy, se llevan más del 35% del PIB europeo, y el alemán propone reducirlo al 30%. Una propuesta provocadora, teniendo en cuenta que para Francia la política agrícola común es intocable.


Además, reducir los fondos de cohesión promete aumentar la tensión entre el este y el oeste europeos. Especialmente con Polonia y Hungría, que temen que se ligue la recepción de fondos europeos al cumplimiento de principios básicos europeos, hoy en riesgo en ambos países.

Mario Centeno, próximo presidente del Eurogrupo, apuntó a nuevas vías de financiación del presupuesto europeo —un debate que nunca ha llegado a cuajar— como parte de impuestos a las empresas, a la energía o al transporte.

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