La regla de gasto lo impide

Montoro guarda un as en la manga: Euskadi no podrá gastar los 1.400 millones del cupo

La liquidación del periodo 2007-2016 llenará las arcas del País Vasco, pero el dinero irá a amortizar deuda, ya que la Ley de Estabilidad impide que pueda elevar su gasto

Foto: Cristóbal Montoro y Pedro Azpiazu, tras firmar la actualización del cupo vasco. (EFE)
Cristóbal Montoro y Pedro Azpiazu, tras firmar la actualización del cupo vasco. (EFE)

Las comunidades autónomas nunca han tenido superávit en toda la serie histórica moderna que elabora el Ministerio de Hacienda (desde 1995). Sin embargo, aunque todo el subsector siempre haya sido deficitario, algunas autonomías sí que han conseguido puntualmente tener sus cuentas en positivo. El último año que hubo regiones con superávit fue en 2007. En ese momento los ingresos crecían tan rápido que desbordaban los presupuestos. Seis autonomías terminaron el año con un saldo positivo, la mejor de ellas fue el País Vasco, con un superávit de 725 millones de euros. Una década después, volverá a ser la primera región en volver a tener unas cuentas positivas, y lo hará con un saldo de cerca de 1.000 millones.

La actualización del cupo, que no se había realizado desde 2007, se liquidará con una transferencia de 1.400 millones de euros de la Administración Central a la Autonomía. Esta cuantía se recogerá en el saldo presupuestario de este ejercicio en términos de contabilidad nacional (el que mide Bruselas), lo que llevará a la región a tener un superávit histórico.

El País Vasco no podrá gastarse este año todos esos fondos, por lo que se destinarán a reducir su endeudamiento, y eso que es la segunda autonomía con menor ratio de deuda (el 14,5% del PIB), solo superada por Madrid (14,4%). Este es el as que se guarda el Ministerio de Hacienda en la manga y que no es otro que el que ha venido utilizando durante toda la crisis para controlar las cuentas de las distintas administraciones públicas: Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF), aprobada en abril de 2012.

La Ley de Estabilidad desarrolló la regla de gasto, una normativa que impide a los diferentes gobiernos elevar el gasto público por encima del ritmo de crecimiento potencial de la economía. El objetivo último es evitar que, cuando una administración tiene muchos recursos porque aumentan sus ingresos de forma extraordinaria, se gaste todo el dinero como ocurrió en la época de la burbuja inmobiliaria. Política keynesiana en estado puro: contener el gasto cuando hay ingresos cíclicos para realizar políticas expansivas cuando hay una recesión.

En este marco se encuadran los 1.400 millones de euros que recibirá el País Vasco este ejercicio (en contabilidad nacional). Este ingreso extraordinario ('one-off') no constituye un recurso estructural, por lo que la regla de gasto impedirá que pueda utilizarlos. Si empleara esos 1.400 millones podría elevar su gasto en más de un 12%, pero el Gobierno vasco sabe que no puede hacerlo. De hecho, su Presupuesto para este año, aprobado hace solo un mes, contempla un incremento del gasto del 1,2%. Un crecimiento prudente que ha generado fuertes críticas de la oposición por "austero".

El Ministerio de Hacienda supervisó de cerca las cuentas de la comunidad, ya que formaron parte de la negociación entre el PNV y el PP para sacar los Presupuestos Generales del Estado. También el cupo se incluyó en el pacto. Los 'populares' se abstuvieron en la votación definitiva para permitir que el PNV y el Partido Socialista de Euskadi sacaran adelante las primeras cuentas de la legislatura.

El 'cuponazo'

Además de la actualización y liquidación del cupo del periodo 2007/2016, PP y PNV han acordado también la revisión del cálculo base para la transferencia anual que tiene que hacer el País Vasco al Estado. El nuevo cupo pasa del entorno de 1.500 millones del último cálculo a 1.300 millones, lo que supone el primer paso para elaborar la nueva Ley Quinquenal. Un alivio financiero para la comunidad que tendrá más recursos para cerrar el año con un superávit histórico.

Lo conseguirá sin haber realizado apenas esfuerzo fiscal durante toda la crisis y sin hacerlo ahora. Una situación que contrasta con la que han vivido el resto de regiones. La AIReF (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) elabora un indicador sintético que mide el esfuerzo presupuestario realizado durante la crisis por cada comunidad para ajustar su déficit hasta la situación actual y el que tiene que seguir haciendo hasta final de este año para cumplir los objetivos fijados. De todas las comunidades, Euskadi es la única que hasta ahora ha hecho menos esfuerzo que la media y que tampoco necesita hacerlo para cumplir con los objetivos. El resto, o bien han hecho ya la mayor parte del esfuerzo o lo tienen pendiente, como refleja el gráfico.

Por ejemplo, Castilla-La Mancha y Castilla y León han realizado en el pasado un esfuerzo muy superior a la media y, aún así, este año tendrán que hacer un esfuerzo equivalente al resto. Otras, como Extremadura o la Comunidad Valenciana, hasta ahora han hecho un esfuerzo en línea con la media y este año tienen que hacer un fuerte ajuste para cumplir con los objetivos.

La situación del País Vasco es tan holgada que, después de cumplir el objetivo de déficit del año 2015 (solo tres autonomías lo lograron), en 2016 elevó su desfase presupuestario. Fue la única comunidad que lo hizo, el resto, todas ajustaron sus cuentas. En concreto, elevó su déficit en 45 millones de euros, un 10% más que en el ejercicio anterior, según los datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE). El resto de las autonomías, todas redujeron su desfase presupuestario, tanto en términos absolutos como en porcentaje de su PIB. El conjunto del sector de regiones redujo su déficit en un 51%, en total, 9.500 millones menos que en el ejercicio anterior.

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