dudas en la mayor economía del mundo

EEUU acumula 80 meses seguidos de crecimiento... ¿le toca ya una recesión?

La historia dice que una racha así representa una rareza y que la amenaza de una recesión ya acecha, una sensación que concuerda con algunos síntomas, aún incipientes

La crisis lo ha condicionado todo hasta tal punto en la vida económica en los últimos años que hay datos espectacularmente llamativos. Muy, muy llamativos. Y entre ellos, sin duda, destaca uno. Alude al ciclo expansivo que Estados Unidos está atravesando. Aunque sorprenda, porque la percepción puede ser muy distinta, la mayor economía del mundo acumula 80 meses consecutivos de crecimiento. Sí, 80, los que se cuentan desde julio de 2009. La historia dice que una racha así representa una rareza y que la amenaza de una recesión ya acecha, una sensación que concuerda con algunos síntomas, aún incipientes, que están emergiendo en el mundo empresarial y financiero norteamericano. 

En Estados Unidos, cuándo empiezan y cuándo acaban las recesiones y las expansiones lo determina una organización llamada Oficinal Nacional de Investigación Económica (NBER, en sus siglas en inglés). Compuesta por varios de los economistas más respetados del mundo académico estadounidense, no solo se fija en el comportamiento del Producto Interior Bruto (PIB) para referirse a las contracciones o expansiones, como suele hacerse en la mayoría de los países, sino que incluye en su veredicto estadísticas vinculadas con el consumo, el empleo o la producción industrial. Por eso, precisamente, la NBER se toma su tiempo, y suele comunicar el inicio y el final de los ciclos varios meses e incuso años después de que se hayan producido. Es decir, puede haber momentos en los que EEUU ha entrado en recesión sin que la Oficina lo haya confirmado oficialmente y tarde bastante tiempo en hacerlo. En el útimo precedente, fue en diciembre de 2008 cuando anunció que la recesión había comenzado en diciembre de 2007

Según los datos de la NBER, esta última contracción, la sufrida en el arranque de la crisis y que fue bautizada como Gran Recesión, se prolongó durante 18 meses, los que fueron entre diciembre de 2007 y junio de 2009. Se trató del ciclo contractivo más prolongado desde la Gran Depresión, de ahí que heredara la esencia de su nombre. 

Varios trabajadores escuchan al presidente Obama. (Reuters)
Varios trabajadores escuchan al presidente Obama. (Reuters)

Luego, esa recesión ha dado paso a uno de los ciclos expansivos más longevos desde mediados del siglo XIX, que es cuando comienza el contador de ciclos de la NBER. Hasta la fecha, los 80 meses ya acumulados desde julio de 2009 representan el cuarto ciclo de crecimiento más largo de los últimos 160 años.

El récord está en 120 meses, los comprendidos entre marzo de 1991 y de 2001; la segunda marca alcanza los 106 meses vividos entre febrero de 1961 y diciembre de 1969; y cierra el pódium el periodo comprendido entre noviembre de 1982 y julio de 1990, con 92 meses. A continuación figura ya la fase actual, que con 80 meses empata con la atravesada entre junio de 1938 y febrero de 1945 y duplica la duración media de los ciclos expansivos registrados desde mediados del siglo XIX, que se sitúa en los 39 meses

Estas referencias evidencia que 80 meses de crecimiento son muchos. Y que una recesión aguarda más pronto que tarde. Pero no dejarían de ser estadísticas si no fuera porque, además, Estados Unidos está enviando síntomas preocupantes. Aún incipientes, eso sí, aunque dignos de tener en cuenta porque su afianzamiento ratificaría que una contracción está cerca.

Estos 80 meses han cundido para algunas cosas, como por ejemplo para que la tasa de paro se haya reducido del 10% al 4,9% en EEUU, pero no para otras

Uno de ellos alude al margen de beneficios. Según los datos recogidos por Bloomberg, para las empresas del S&P 500 el margen cerró 2015 en el 8%, por encima de la media de los últimos 35 años, situada en el 6,4%, pero ya por debajo del 9,7% de 2014. De hecho, se está reduciendo trimestre a trimestre desde entonces. Otra se refiere a la curva de rentabilidades. La diferencia entre el rendimiento del bono a diez y dos años se encuentra ya por debajo de los 100 puntos básicos, algo que no se veía desde finales de 2007. El aplanamiento de la curva y, fundamentalmente, su inversión completa -que el rendimiento de los títulos a dos años supere ya el de los títulos a 10 años- suelen advertir de la llegada de una recesión. Otras referencias, como la evolución de crédito al consumo, también se están enfriando. 

El problema es que estos 80 meses han cundido para algunas cosas, como por ejemplo para que la tasa de paro se haya reducido del 10% al 4,9% en EEUU, pero no para otras: el ritmo de crecimiento no ha pasado del 2,5%, la inflación sólo ha repuntado hasta tasas situadas entre el 1% o el 1,5% y los tipos de interés oficiales apenas se han despegado del 0% -están en el 0,25-0,50%-. Ese es el peligro. Que la recesión se acabe presentando sin que Estados Unidos -ni el mundo- haya curado todas las heridas de la crisis. De momento, el calendario sigue corriendo. Y el ciclo expansivo sigue acumulando meses. 

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