la cifra se duplica desde el inicio del qe

Será por dinero... a los bancos europeos les sobran 300.000 millones de euros al día

Draghi aspira a que su lluvia de euros se filtre a la economía real. Pero los datos insisten en mostrar que necesitará más tiempo y que los bancos europeos retienen buena parte de ese dinero

Foto: El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi

El maquinaria del dinero continúa sin funcionar con fluidez en la Eurozona pese a los esfuerzos sin precedentes del Banco Central Europeo (BCE) por engrasarla. Aunque la entidad presidida por Mario Draghi está poniendo en circulación cada vez más euros y a unas condiciones históricamente ventajosas, los bancos siguen sin traducir esas inyecciones de liquidez en más financiación para la economía real y prefieren retenerlas aun a sabiendas de que tienen que pagar una penalización por ello.

La muestra evidente de que esta es la realidad que sigue imperando en la región se observa en que a los bancos les vuelve a sobrar cada vez más dinero. En las últimas semanas, el exceso de liquidez existente en la Eurozona -una cifra que proviene del dinero que los bancos depositan en la facilidad de depósito y el que aparcan en la cuenta corriente del BCE por encima de las reservas exigidas menos el dinero que piden prestado en la facilidad marginal de crédito- ha repuntado hasta llegar e incluso superar de nuevo los 300.000 millones de euros.

Esta cifra es la más alta desde mediados de 2013 y, sobre todo, está engordando conforme las medidas extraordinaras aplicadas por Draghi están ampliando el balance del BCE. A comienzos de marzo, es decir, justo antes de que el BCE pusiera en marcha el programa de expansión cuantitativa (QE) con el que está comprando deuda pública y privada en el mercado y de que ejecutara la primera operación trimestral de financiación bancaria condicionada (TLTRO), el balance de la institución se limitaba a 2,13 billones de euros y el exceso de liquidez rondaba los 150.000 millones.

 

Tres meses después, y tras los 181.200 millones que el BCE ha creado mediante las compras de deuda -de los cuales, a España le han correspondido 10.914 millones en deuda pública- y los cerca de 100.000 millones suministrados en el TLTRO de marzo, el balance de la entidad ha crecido en 275.000 millones de euros, hasta los 2,41 billones, y el exceso de liquidez se ha duplicado hasta alcanzar esos 300.000 millones. También se ha duplicado el dinero conducido a la facilidad de depósito, que ha pasado de moverse entre los 40.000 y los 50.000 millones hasta oscilar en torno a los 100.000 millones.  

Esta elección -la de retener el dinero y no prestarlo- no les sale gratis. Desde junio de 2014 las entidades deben pagar una penalización -primero fue del -0,1% y desde septiembre de -0,2%- por el dinero que conducen a la facilidad de depósito y que guardan por encima de las reservas exigidas. 

De Grecia a la Fed

"No es normal que los bancos lleven tanto dinero a la facilidad de depósito", confirma el analista financiero Juan Ignacio Crespo. A su juicio, y teniendo en cuenta que precisamente el QE del BCE actúa como muro de contención contra cualquier accidente financiero que pueda producirse, las entidades están mostrando una elevada cautela ante la incertidumbre que se respira en los mercados. En concreto, menciona la situación en la que se encuentran las negociaciones con Grecia

A diferencia de 2012, los bancos tienen que pagar ahora una penalización por el dinero que les sobra

Otro experto introduce también en la ecuación el respeto que genera en el mercado la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) estadounidense pueda empezar a subir los tipos de interés en la reunión de los días 16 y 17 de junio. Aunque no parece lo más probable, solo con que esa posibilidad ya esté sobre la mesa ya causa recelos tras cinco años y medio con los tipos congelados entre el 0 y el 0,25% en EEUU.

La ecuación se completa con otros dos elementos de corte más estructural que también obstaculizan que las medidas del BCE se filtren a la economía real. El primero, la nueva regulación, más exigente en capital y que obliga a las entidades a ser más prudentes. Y el segundo, la ausencia de una demanda solvente

No es la primera vez

Con todo, no es la primera vez que el BCE ve cómo sus iniciativas no terminan de canalizarse porque la crisis ha estropeado la correa de transmisión de sus maniobras monetarias. Al poco de llegar a la presidencia del BCE, Draghi lanzó dos operaciones casi consecutivas de financiación bancaria a largo plazo (LTRO) en diciembre de 2011 y febrero de 2012 mediante las que inyectó 1 billón de euros en el sistema. Estas operaciones inflaron el balance del BCE hasta un récord de 3,1 billones de euros y provocaron que el exceso de liquidez llegara a situarse en torno a 800.000 millones de euros al día entre marzo y septiembre de 2012. 

Pasados tres años, la intención del BCE, auspiciada por Draghi, consiste en devolver el balance del BCE a esos más de 3 billones de euros. Pero así como en 2012 el propósito del BCE era reforzar la liquidez del sistema y no molestaba que sobrara tanto dinero, en 2015 el banquero italiano maneja otras expectativas que se apoyan entre cuatro razones principales. La primera, que los problemas de solvencia de la periferia han quedado acotados a Grecia; la segunda, el saneamiento financiero y la puesta en marcha de la Unión Bancaria; la tercera, que ahora los bancos deben pagar por su dinero sobrante; y la cuarta, el retorno de la Eurozona a la senda del crecimiento. 

El dinero en circulación está creciendo a su mayor velocidad desde 2009, pero el crédito al sector privado sigue congelado (o casi)

A partir de este escenario, el presidente del BCE confiaba en que el incremento del balance de la entidad no se tradujera tanto esta vez en un exceso de liquidez como en un incremento del crédito al sector privado. "Nuestras medidas de política monetaria deberían apoyar una mejora adicional de los flujos de crédito", manifestaba el BCE cuando anunció en enero el QE

Pero aún deberá esperar más tiempo para que sea así. Por ahora, lo que sí está consiguiendo es que crezca el dinero en circulación. En abril lo hizo a una tasa anual del 5,3%, la mayor desde 2009. Por el contrario, el crédito al sector privado, y en especial a los hogares, sigue congelado o registrando crecimientos del 0,1% o el 0,2%. 

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