foro del bce en portugal

¿Por qué no hacéis reformas? La amarga queja de Draghi a los políticos en Sintra

Se comprometió a "hacer lo que sea necesario" para salvar al euro. Pero a este paso el presidente del BCE se arrepentirá ante el enfriamiento del espíritu reformista por parte de los gobiernos

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi, durante su intervención en Sintra
El presidente del BCE, Mario Draghi, durante su intervención en Sintra

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, sabe que ha llevado a la política monetaria de la Eurozona hasta el infinito y más allá. Y es muy consciente de los riesgos -desequilibrios financieros, burbujas...- que está asumiendo con ello. Por eso quiere que los demás tampoco se guarden nada. En especial los políticos. De ahí que el principal mensaje que ha lanzado en el foro que el BCE ha celebrado entre el 21 y el 23 de mayo en Sintra haya tenido a los gobernantes como destinatarios. Y lo que les ha pedido es que sigan adelante con las reformas estructurales que necesitan sus países. 

El mensaje del banquero italiano destila dos quejas. La primera, que los políticos no están aprovechando el tiempo concedido por las iniciativas del BCE para acometer las medidas que pueden asentar la recuperación que se ha puesto en marcha. Y la segunda, que precisamente la reactivación de la economía no puede descansar únicamente en la política monetaria, es decir, en las medidas que aplica el banco central. 

¿Pero qué entiende Draghi por reformas estructurales? "Son las políticas que alteran el lado de la oferta de la economía de manera permanente y positiva", define él mismo. Y de forma más precisa, añade: "Las reformas estructurales tienen dos tipos de efectos. Primero, elevan el paso del crecimiento potencial. (...). Y segundo, hacen más resistentes a las economías frente a los shocks económicos". 

El presidente del BCE se muestra claro: él puede ayudar a que la economía vuelva a crecer, pero para acelerar el crecimiento hacen falta reformas

Si los efectos son tan evidentes como sugiere Draghi, ¿por qué los países no ejecutan esas reformas? Por el desgaste que pueden suponer, ya que esas medidas afectan al mercado laboral, la política fiscal o las pensiones. Es decir, todos ellos asuntos sensibles para los ciudadanos. Y como el BCE ya está empleándose a fondo, la tentación es no exponerse a ese desgaste. Se manifiesta así uno de los recelos manifestados por los expertos con la estrategia de Draghi: al estar dispuesto a hacer valer el compromiso que lanzó en 2012 de "hacer lo que sea necesario para salvar al euro", está desincentivando que los gobernantes apliquen esas reformas. 

Pero Draghi se revela ante esta interpretación. "El argumento de que la política monetaria acomodaticia constituye una excusa para que los gobiernos y los parlamentos pospongan sus esfuerzos reformistas es incorrecto", denuncia. Al contrario, añade, la actual política monetaria "apoya las reformas estructurales porque asegura que los beneficios en la inversión y el empleo se materializan más rápido". Y remata: "La política monetaria puede conducir a la economía de vuelta a su potencial. Las reformas estructurales pueden subir ese potencial". 

Más lejos que nunca

Draghi intensifica de este modo su exigencia a los gobernantes porque se siente con la autoridad para hacerlo tras haber llevado más lejos que nunca la política monetaria del BCE. Dentro del terreno convencional, ha rebajado los tipos de interés hasta el mínimo histórico del 0,05%. Además, ha reducido los tipos de la facilidad de depósito hasta situarlo en terreno negativo; en concreto, en el -0,2%. Y en el terreno más extraordinario, este año ha puesto en marcha un programa de expansión cuantitativa (QE) con el que se ha comprometido a dedicar 60.000 millones de euros al mes hasta, al menos, septiembre de 2016. 

Con este abanico de medidas, Draghi ha hecho realidad las peticiones y las exigencias que le han formulado al BCE desde la esfera política, especialmente desde Francia, uno de los países que más se resiste actualmente a adoptar reformas. Ahora que ya está descargando toda su munición, y que está sirviendo para depreciar al euro y para que los países se financien más barato que nunca, el banquero italiano quiere dejar de sentir que es el único que tira del carro del euro. 

Inversión

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios