el exceso de liquidez vuelve a crecer

La banca europea prefiere pagar por llevar el dinero al BCE antes que prestarlo

No es una cuestión de liquidez. Todo lo contrario. A las entidades les sobra liquidez. Para ser más exactos, en las últimas semanas su dinero sobrante ha vuelto a alcanzar los 250.000 millones

Foto: El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi

Mario Draghi sigue teniendo un problema. La banca no termina de trasladar a la economía las extraordinarias medidas que está proporcionando el Banco Central Europeo (BCE), una realidad que se traduce en que a las entidades les vuelve a sobrar dinero. Y mucho. Tanto como una media de 247.000 millones de euros al día durante las dos últimas semanas. Con un agravante fundamental: los bancos saben que por ese dinero sobrante tienen que pagar un interés de penalización, pero los datos evidencian que prefieren hacerlo antes que traducir esa liquidez en préstamos. 

El comportamiento reciente de la liquidez en la Eurozona así lo confirma. Las compras de deuda auspiciadas por el programa de expansión cuantitativa (QE) y las operaciones condicionadas de financiación bancaria (TLTRO) se están traduciendo otra vez en un notable incremento del dinero que les sobra a los bancos. Desde el 25 de marzo, fecha en la que la institución desembolsó los 98.000 millones procedentes de la primera TLTRO realizada en 2015, el exceso de liquidez ha vuelto a rebasar ampliamente los 200.000 millones al día, cuando en 2014 la media diaria fue de 129.000. Es más, se ha llegado a registrar un máximo de 273.000 millones, la suma más alta desde enero de 2014, y el último dato disponible, correspondiente al pasado jueves, arroja un exceso de 253.000 millones. 

¿De dónde viene realmente este excedente de liquidez? Con el fin de estabilizar el mercado monetario y la liquidez, el BCE obliga a los bancos a mantener unas cantidades determinadas en la institución monetaria. Actualmente, deben mantener 110.565 millones. Todo el dinero que lleven por encima de esa cantidad será decisión de las entidades, porque no están obligadas a hacerlo. Y así lo están decidiendo, puesto que el pasado jueves llevaron 278.300 millones de euros. Es decir, casi 170.000 millones extra. Como, además, los bancos aparcaron en la facilidad de depósito otros 85.000 millones de euros y apenas pidieron 51 millones en la facilidad de préstamo, el dinero sobrante alcanzó esos 253.000 millones de euros. 

O lo que es lo mismo, este es dinero que los bancos tienen a su disposición para que lo presten o lo inviertan y nutrir así su cuenta de resultados. Pero no lo hacen. Lo cogen y lo llevan a las distintas cuentas a corto plazo existentes en el BCE... aunque tienen que pagar por ello. Es así desde que Draghi puso los tipos de la facilidad de depósito en negativo. Primero los situó en el -0,1% en junio de 2014 y luego en septiembre dio una vuelta de tuerca adicional al rebajarlos al -0,2%.

En 2012, el exceso de liquidez se estiró hasta los 800.000 millones. Pero entonces los bancos no tenían que pagar por ese dinero

Estos tipos negativos provocan que el exceso de liquidez ya no sea siquiera dinero ocioso... sino que les cuesta precisamente dinero a los bancos, porque en eso consisten: en cobrarles por el dinero que les sobra. Por las reservas extra que mantienen y por el dinero que aparcan en la facilidad de depósito tienen que abonar ese 0,2%. Pero esta medida, de claro corte disuasorio para que los bancos empleen toda la liquidez que tienen a su disposición, no basta para vaciar ni la facilidad de depósito ni las cuentas corrientes. 

Cuando sobraban menos de 1.000 millones...

La apreciación de la magnitud de esos 247.000 millones se adquiere ampliando la perspectiva. Porque hubo un tiempo en el que el BCE tuvo un control milimétrico sobre la liquidez existente en la Eurozona, en el que los bancos estaban lo suficientemente abastecidos de euros y en el que apenas tenían dinero sobrante. Entre 1999 y 2007, el exceso de liquidez se limitó a 960 millones al día. Es decir, menos del 0,5% del dinero que sobra ahora. 

Ese tiempo acabó con el inicio de la crisis, allá por el verano de 2007, y ya definitivamente desde la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Desde entonces, todos sus esquemas han saltado por los aires en un cambio de estrategia que ha ocasionado, entre otros efectos secundarios, que a los bancos les sobre dinero. El punto culminante se alcanzó en 2012, cuando el exceso de liquidez llegó a alcanzar los 800.000 millones. Pero entonces los tipos de la facilidad de depósito no estaban en negativo, que es el matiz que incrementa la envergadura real de las cifras actuales. 

A la espera del crédito

El reciente repunte del exceso de liquidez pone de relieve la perseverancia de la estrategia mantenida en los últimos años por las distintas partes implicadas. Aunque el BCE es consciente de que se puede producir este efecto, prefiere asumirlo y pasarse suministrando liquidez, para que al menos una parte se filtre a la economía real. En cuanto a los bancos, también prefieren estar más que provistos de liquidez, aunque les termine sobrando, antes que quedarse cortos y verse golpeados por algún coletazo adicional de la crisis. 

 

Esta segunda prevención por parte de las entidades es la que limita la filtración de las medidas monetarias expansivas a la economía real, puesto que el BCE necesita que los bancos actúen como correa de transmisión de sus iniciativas. Así, aunque Draghi se felicita porque el QE ya está teniendo efectos a la hora de abaratar los costes de financiación del sector público y privado, también reconoce que el crédito al sector privado aún camina con retraso. "La concesión de préstamos a las sociedades no financieras sigue siendo débil y continúa reflejando su retraso respecto al ciclo económico, el riesgo crediticio, factores de oferta de crédito y el ajuste en curso de los balances de los sectores financiero y no financiero", admitió Draghi en la última reunión de política monetaria que el Consejo de Gobierno del BCE celebró a comienzos de marzo

No es para menos. Aunque los datos son cada vez menos negativos, lo cierto es que las estadísticas siguen mostrando descensos en la actividad crediticia. El crédito al sector privado en la Eurozona aún cayó a una tasa anual del 0,1% en febrero, con un retroceso del 0,2% en el caso de los préstamos a los hogares y del 0,7% a las empresas. "Nuestras recientes medidas de política monetaria deberían apoyar una mejora adicional de los flujos de crédito", añadió. Sin embargo, la evolución reciente del exceso de liquidez manifiesta que los bancos aún no tienen todo tan claro como para volver a prestar. 

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