Las elecciones tienen lugar el día 17

Rosell saca el mazo de los avales mientras Garamendi esconde sus cartas en CEOE

La campaña para elegir presidente de CEOE quema etapas. Y la presentación de avales escenifica dos estrategias diferentes entre Rosell y Garamendi

Foto: El presidente de la CEOE, Juan Rosell (EFE)
El presidente de la CEOE, Juan Rosell (EFE)

La campaña para elegir presidente de CEOE quema etapas. Y la presentación de avales –cuyo deadline estaba fijado para hoy– escenifica dos estrategias bien diferenciadas. Por un lado y según aseguran fuentes próximas al proceso, el 'incumbente' Juan Rosell ha sacado el mazo y enarbola 306 apoyos, pertenecientes a 72 organizaciones. Por otro, el aspirante Antonio Garamendi sólo ha entregado los 20 avales que establecen los Estatutos para poder concurrir, además de otros cinco de reserva por si se produjera algún defecto formal. A partir de aquí, las interpretaciones son libres.

Por ejemplo y con esa lluvia de avales, puede pensarse que Rosell ha querido jugar la carta del caballo ganador, al que subirán muchos indecisos, además de dar un auténtico golpe de autoridad. Su rival, no obstante, siempre puede argumentar que los 300 respaldos dejan al poseedor del cetro todavía lejos del triunfo, en unas elecciones que contarán con 768 electores. En todo caso, el voto es secreto y la aportación del aval no obliga a pronunciarse en la misma dirección el día del sufragio.

Desde luego, la candidatura del empresario vasco ya anticipaba este revés mediático, al punto que enviaba una carta a las diferentes asociaciones hace apenas días asegurando que no pelearía por los avales. "Ni queremos ni debemos forzar a nadie, ni solicitamos ni exigimos sus avales, e insistimos en que a partir del día 17, con independencia del resultado obtenido, quienes creemos en CEOE seguiremos siendo los mismos, participando todos en los mismos órganos de gobierno y de trabajo como lo hemos venido haciendo hasta ahora", escribía Garamendi a los suyos.

Antonio Garamendi. (EFE)
Antonio Garamendi. (EFE)

Con el fin de poder concurrir a la cita, los candidatos están obligados a presentar una semana antes de los comicios veinte avales de cuatro organizaciones diferentes. Un requisito cumplido de sobra por ambas propuestas. "Nuestra candidatura es el producto de consenso de numerosas organizaciones. (...) A pesar de que personalmente me enorgullecería poder contar con tu aval, los necesarios ya los disponemos, por lo que no consideramos ni conveniente ni justo implicar o forzar a prestar un apoyo expreso y público frente a otra candidatura cuando, en estos momentos, lo que debemos evitar es la fractura o división de la organización de cara a las elecciones", proseguía la carta del aspirante.

Según publicó El Confidencial, la candidatura de Garamendi echa sus propias cuentas sobre la evolución del proceso y a estas alturas de la contienda maneja un suelo de votos entre 300 y 325, unos guarismos que al menos le permiten albergar esperanzas de que peleará el partido hasta el final. “Eso si no hubiera abstenciones o votos nulos –explican fuentes próximas al equipo del ejecutivo vasco–. En anteriores comicios se rondaron los cien. El triunfo podría estar en torno a los 350 electores”.

Garamendi tiene su principal apoyo en las asociaciones sectoriales más pequeñas, con menos de seis vocales. Eso sí, se trata de colectivos que sólo aglutinan el 25% del censo, lo que obligará al aspirante a pescar en otros caladeros. Por ejemplo, las territoriales suman el casi 29% y las grandes sectoriales, el principal nicho, aglutinan más del 46% del censo. La batalla la ganará o perderá en ese frente.

La candidatura de Garamendi surge –y tiene sus principales apoyos– en asociaciones descontentas por la forma de organización que atisban en Rosell, más vinculado a las necesidades de las grandes empresas y alejado de los servicios que precisan –y por los que pagan en sus cuotas– las pymes. Por ejemplo y como publicó El Confidencial, el hasta ahora presidente de la patronal hacía llegar recientemente a los responsables del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), el lobby del Ibex, una propuesta para intercambiar directivos en los órganos de gobierno de ambas instancias. La decisión del próximo día 17 no es sólo una elección de nombres, sino también de modelo.

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