‘LOBBY’ de influencias o CÚPULA empresarial

Rosell vs. Garamendi: choque de trenes con el modelo de la futura CEOE en juego

El pulso entre Juan Rosell y Antonio Garamendi es solo la punta del iceberg del fuerte malestar interno que se ha creado estos últimos años en el seno de la CEOE

Foto: Juan Rosell, en mayo. (Efe)
Juan Rosell, en mayo. (Efe)

La pelea de gallos que se adivina entre Juan Rosell y Antonio Garamendi por la presidencia de CEOE no encierra solo la elección de un nombre. De hecho, se trata de unos comicios cruciales desde el punto de vista ideológico. Y es que según avisan fuentes internas de larga trayectoria en la patronal, la casa tomará un rumbo en función del ganador que tal vez no tenga marcha atrás y convierta a la patronal en algo diferente a lo que ha representado hasta ahora. De hecho, la candidatura del empresario vasco no surge de la nada. Enlaza con un hondo malestar en parte de la organización con el mandato que ahora se cierra.

¿Es por la deriva independentista de Cataluña y la tibieza de Rosell, expresidente de la catalana Fomento del Trabajo y actual consejero de La Caixa? "Ni de lejos ­explican estas fuentes­. El problema es más profundo. Es de discrepancia sobre el modelo. La percepción de algunas organizaciones sectoriales -entre ellas Confemetal, que promueve la candidatura de Garamendi- es que CEOE cada vez les es menos útil después de estos cuatro años. Por ejemplo, se ha adelgazado la estructura de tal manera que ya no les resulta fácil acceder a servicios, por ejemplo jurídicos, que antes les solucionaban conflictos laborales. Los técnicos que antes hacían esa labor están ahora en el sector privado".

Pymes y micropymes perciben que Rosell ha centrado su mandato ­y va a acentuar la fórmula en una eventual segunda ronda­ en acercarse a las necesidades de las grandes empresasEn efecto, la cuestión es que el tejido empresarial nacional está compuesto por millones de pymes y micropymes, muchas asociadas a sectoriales afiliadas a CEOE que también pagan sus cuotas. Sin embargo, la percepción en ese entorno es que Rosell ha centrado su mandato ­y va a acentuar la fórmula en una eventual segunda ronda­ en acercarse a las necesidades de las grandes empresas. Por ejemplo y como publicó El Confidencial, el hasta ahora presidente de la patronal hacía llegar recientemente a los responsables del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), el lobby del Ibex, una propuesta para intercambiar directivos en los órganos de gobierno de ambas instancias.

Toda una declaración de intenciones, a la que se unen las exquisitas relaciones que Rosell exhibe con el Ministerio de Empleo de Fátima Báñez y que, quiera o no, le convierten a los ojos de la oposición en el aspirante del establishment. "Esas aproximaciones a lobbies como el CEC, vinculado a otros como el Instituto de la Empresa Familia (IEF), aleja a CEOE de la representatividad del tejido empresarial. Tampoco está demasiado claro que le convenga al Gobierno que, a fin de cuentas, tiene a sindicatos y patronal como interlocutores sociales para negociar los temas laborales. Si se desvirtúa la esencia de CEOE, esa representación empresarial estaría en cuestión. Y se abre el melón", exponen estas fuentes.

El peso del Ibex

Un último ejemplo de esa confluencia de las grandes empresas en las diferentes organizaciones empresariales es la constitución de la flamante Cámara de Comercio de España, presidida por el titular de Freixenet, José Luis Bonet, y con Ana Patricia Botín como vicepresidenta. En la sesión constitutiva no faltaban los Alierta, Brufau, Sánchez Galán, Francisco González o Florentino Pérez. Por cierto que la vacante en el foro del expresidente de Cepyme, Jesús Terciado, no la asumirá su sustituto en la confederación, véase el propio Garamendi. Rosell ha ejercido sus plenos poderes para nombrar a todos los representantes que le corresponden en el cónclave cameral. Lógicamente, su rival no está en el equipo inicial.

Antonio Garamendi, presidente de Cepyme. (Efe)
Antonio Garamendi, presidente de Cepyme. (Efe)

Una evolución que se produce, además, tras más de un lustro de crisis y con muchas de las sectoriales pasando por sus particulares estrecheces económicas. La propia patronal lo admite en su informe de gestión a las cuentas de 2013. "La grave situación económica que atraviesa nuestro país ha provocado que muchas de las organizaciones y empresas tengan una reducción de ingresos y de recorte de gastos de la que no escapa CEOE. Es por ello que durante el ejercicio 2013 se ha pasado de 826 vocalías en 2012 a 775. Por otra parte, el número de empresas asociadas también ha descendido desde las 140 en 2012 a 128 en 2013". Es por todo ello que las elecciones del próximo 17 de diciembre encierran, más que nunca en la historia de CEOE, una pelea programática.

Corría el mes de diciembre de 2010 y Rosell se estrenaba como presidente de CEOE. En su primer discurso, el ejecutivo no dudaba en poner a todos sus miembros al mismo nivel. "En el modelo de la CEOE todas las organizaciones tienen derecho y merecen atención y apoyo por parte de todo el sistema. No puede haber grandes y pequeñas, ni próximas ni distantes, porque para todos debe primar el interés de las empresas, que son la justificación natural de cada organización y, en último término, de la CEOE", aseguraba con convicción y sin ambages. Cuatro años después el relato no parece ser el mismo y de ahí la aparición de una candidatura alternativa. La irrupción de Garamendi supone un duro revés para Rosell que, aunque revalide su mandato en las urnas, deberá hacer frente a una dura y definida oposición interna en el seno de la primera organización empresarial del país.

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