Javier Marín, un hombre de banca privada que ha sobrevivido a todos los escándalos
  1. Economía
LEHMAN, MADOFF, BANIF INMOBILIARIO...

Javier Marín, un hombre de banca privada que ha sobrevivido a todos los escándalos

El sustituto de Alfredo Sáenz como consejero delegado del Santander, Javier Marín, era uno de los hombres que más sonaban para la eventualidad de que el

Foto: Javier Marín, un hombre de banca privada que ha sobrevivido a todos los escándalos
Javier Marín, un hombre de banca privada que ha sobrevivido a todos los escándalos

El sustituto de Alfredo Sáenz como consejero delegado del Santander, Javier Marín, era uno de los hombres que más sonaban para la eventualidad de que el Banco de España inhabilitara a su antecesor. A su favor tiene que es un hombre de absoluta confianza de Emilio Botín, del que fue secretario personal antes de que le pusiera al frente de toda la división de banca privada tras la fusión con el BCH. También cuenta con un profundo conocimiento del banco y una gran "cabeza financiera y de negocio", según fuentes que lo conocen. En contra, su escasa experiencia en banca minorista, el negocio core del banco, y los muchos escándalos en que se ha visto implicado en el banco : Madoff, Lehman, Banif Inmobiliario...

Marín (Madrid, 1966) se incorporó al Santander en 1991 dentro de la asesoría jurídica internacional y fue secretario personal del presidente en dos períodos diferentes. Marín recibió el espaldarazo en 1999, cuando Botín lo nombró director general del Banco Santander de Negocios, la banca privada del banco, que estaba muy lejos de lo que suponía este negocio en otras entidades.

La fusión con BCH supuso la incorporación de Banif, el líder en España, con lo que el negocio dio un enorme salto cualitativo con él como consejero delegado. En 2007 fue ascendido a director general de la división de banca privada global, con lo que dirigió un modelo dual dentro de la casa: por un lado, la banca privada de red y por otro, la unidad especializada Banif. La competencia interna que tanto gusta a Botín.

Pero fue precisamente en esa época donde su agresiva gestión -a tono con la filosofía del banco- llevó a meter a muchos de sus clientes en inversiones de alto riesgo que acabaron estallando. El caso más claro fue el de los productos estructurados construidos con bonos de Lehman Brothers como subyacente, porque salían mucho más baratos que los de otras entidades o los del Tesoro y también eran triple A. Hasta que el banco norteamericano protagonizó la mayor quiebra de la historia bancaria de EEUU y aquellos títulos pasaron a valer cero. Cuando estalló el escándalo, el banco tuvo que compensar a los afectados que tenían productos garantizados con preferentes con un cupón del 2% y compromiso teórico (que no formal) de recompra a los 10 años, y a los restantes, con bonos de Abbey.

El escándalo Madoff, donde Santander era el segundo mayor inversor mundial, le llegó heredado de la gestora que dirigía Joan David Grimá. Aquellas ganancias constantes año tras año sin apenas volatilidad -algo que nadie había conseguido hasta entonces- hicieron que el banco colocara a todos los clientes VIP (y no tan VIP) del banco en aquel producto, que resultó una estafa piramidal. "No eras nadie si no invertías en Madoff", dicen los afectados para ilustrar que era la inversión de moda en España. El banco español se siente un estafado más, pero lo cierto es que algo tuvo que fallar para que no vigilara con más cuidado a un gestor al que había confiado miles de millones de euros. Marín fue el encargado de buscar una solución, y de hecho suya fue la idea de las preferentes con que se compensó a estos afectados y a los de Lehman.

También protagonizó un escándalo menos elitista, el del fondo Banif Inmobiliario. En la misma época que los escándalos anteriores, principios de 2009, Marín decidió cancelar los reembolsos del mayor fondo inmobiliario de España durante dos años, después de efectuar una tasación extraordinaria que provocó el hundimiento de su valor y una oleada de órdenes de clientes que querían salir a toda prisa del producto. En 2011, los partícipes por fin pudieron recuperar su dinero, aunque con pérdidas superiores al 25% respecto al valor que tenían antes de la famosa tasación.

A pesar de todos estos problemas y la mala imagen que proporcionaron al Santander, Botín volvió a promocionar a Marín al incluir dentro de su mando también a la división de gestor de activos, primero, y la de seguros, más recientemente. Desde entonces ha mantenido un perfil bajo y se ha dedicado a la callada labor de reordenar las unidades del banco en paraísos fiscales, con el cierre de las pequeñas sucursales que salpicaban las islas del Caribe. Es el ocaso del negocio offshore, y más después de que el propio Botín fuera pillado con cerca de 2.000 millones ocultos en Suiza.

Ahora,el colofón a la carrera de Marín es su ascenso a consejero delegado por los problemas judiciales de Alfredo Sáenz. La confianza ciega que el presidente tiene en él, su conocimiento de los entresijos del banco y la mano de hierro con que está acostumbrado a dirigir son sus principales avales. Ahora le toca demostrar si es capaz de superar su falta de experiencia en banca minorista y si está a la altura de lo que requiere un banco internacional de la dimensión del Santander. Desde luego, el listón lo tiene muy alto.