PREFIERE QUE CADA ENTIDAD GESTIONE SUS ACTIVOS TÓXICOS

Santander cree que el 'banco malo' no es la mejor solución para el sector

El debate sobre el 'banco malo' que va a crear el nuevo Ejecutivo del PP está subiendo de intensidad después de que el propio gobernador del Banco de

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Santander cree que el 'banco malo' no es la mejor solución para el sector

El debate sobre el 'banco malo' que va a crear el nuevo Ejecutivo del PP está subiendo de intensidad después de que el propio gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez haya dado su brazo a torcer y admitido esta posibilidad. Y en ese debate ha irrumpido el Banco Santander con una postura bastante llamativa: rechaza la idea y aboga porque cada entidad solucione individualmente sus problemas.

El banco que preside Emilio Botín, junto a BBVA y La Caixa, se ha opuesto desde el principio al 'banco malo' si era obligatorio e indiscriminado, es decir, si él tenía que llevar allí sus activos problemáticos y se abría la posibilidad de entrada del Estado en su capital. El motivo es que, al tratar por igual a todas las entidades, no se discrimina "a los que lo han hecho bien de los que lo han hecho mal".

Pero ahora ha ido un paso más allá en un encuentro del director general financiero, José Antonio Álvarez, con los analistas del banco de inversión BPI, donde se ha manifestado en contra genéricamente de la solución del ´banco malo'. "Este tipo de vehículo no servirá para gestionar mejor los activos problemáticos que los propios bancos", fue su argumento, según esta firma.

Asimismo, el primer banco español cree que cualquier medida excepcional, como el 'banco malo' o un incremento de las provisiones exigidas para los inmuebles en el balance de las entidades, sea la solución para el saneamiento del sector, porque provocaría un trato injusto entre entidades. Un portavoz de la entidad no quiso hacer comentarios al respecto.

Sin decirlo claramente, la postura del Santander se aproxima al llamado "modelo alemán" de 'banco malo', que consiste en crear un vehículo individual para cada entidad en vez de uno conjunto para todas. Este modelo parte de la base de que los propios bancos y cajas gestionarán mejor la venta de esos activos en vez del Estado, aunque también reciban ayudas públicas.

El "modelo alemán"

Según esta fórmula, las entidades sacan de su balance los activos tóxicos a cambio de los cuales reciben deuda pública emitida ad hoc, y pueden vender los 'ladrillos' sin prisas y sin reconocer de golpe todas las pérdidas. Además, aquellas entidades que no quieren recibir ningún tipo de ayuda estatal, como el Santander, pueden mantener ese vehículo de forma privada con su propia financiación, tal como hace en la actualidad La Caixa (BFA, el 'banco malo' de Bankia, sí ha recibido 4.500 millones de dinero público).

Es decir, el modelo alemán permite cumplir el objetivo de las grandes entidades: discriminar entre las entidades fuertes capaces de sanear su balance "a pulmón" y aquellas débiles que necesitan ayuda de dinero público para lograrlo. El corolario sería que estas últimas deben desaparecer y ser absorbidas por las grandes una vez saneado su balance gracias a estos 'bancos malos' individuales.

Todavía quedan por definir muchos detalles del modelo que finalmente escogerá Mariano Rajoy para el 'banco malo', aunque ya está claro que se incluirá al menos el suelo que se han adjudicado las entidades (unos 20.000 millones de valor en libros) y que se va a financiar no sólo con dinero público, sino también privado, como adelantó El Confidencial la semana pasada. Para ello, se han elevado las aportaciones del sector al Fondo de Garantía de Depósitos y se le ha permitido endeudarse.

Las incógnitas del 'banco malo'

Quedan por definir si se van a incluir más activos problemáticos de los 176.000 millones identificados por el Banco de España (crédito promotor moroso y subestándar más activos inmobiliarios adjudicados); cómo va a estructurarse definitivamente la financiación; y cómo se van a valorar los activos.

Respecto al segundo punto, la parte pública se pagará con nueva deuda pública para que no compute como déficit, pero no está claro si será asumible en la situación actual de los mercados ni si Bruselas lo autorizará. En caso contrario, se habla de recurrir al fondo de rescate europeo (EFSF) o incluso al FMI.

La valoración de los activos es probablemente el punto clave. Hay dos opciones: valorarlos a precio de mercado, con la consiguiente pérdida que asumirían los bancos (si no pueden hacerle frente, el Estado entra en el capital), con el problema de que ahora mismo no hay mercado para el suelo ni para muchos otros activos; o hacerlo a valor en libros, con lo que la pérdida la sufre el 'banco malo' cuando los venda en el futuro, pero no las entidades, que quedan limpias y no necesitan recapitalizarse con dinero público.

Si finalmente no es viable la puesta en marcha del 'banco malo', también se baraja la opción de elevar las provisiones exigidas sobre los ladrillos, que actualmente suponen en torno al 33% de su valor contable. Eso forzaría al sector a reconocer unas pérdidas mayores y, en caso necesario, a recapitalizarse. Es decir, sería una vía parecida al FROB actual pero con una exigencia previa de saneamiento.

Economía
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