Manrique ofrece hoy a Brufau la ruptura del pacto Sacyr-Pemex
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EL NUEVO PRESIDENTE DESBLOQUEA LA RELACIÓN CON LA PETROLERA

Manrique ofrece hoy a Brufau la ruptura del pacto Sacyr-Pemex

Ni presidente de Repsol, ni tampoco de Sacyr. Horas después de la destitución de Luis del Rivero como responsable de la constructora, donde ni siquiera continúa

Foto: Manrique ofrece hoy a Brufau la ruptura del pacto Sacyr-Pemex
Manrique ofrece hoy a Brufau la ruptura del pacto Sacyr-Pemex

Ni presidente de Repsol, ni tampoco de Sacyr. Horas después de la destitución de Luis del Rivero como responsable de la constructora, donde ni siquiera continúa como consejero, el conflicto con su participada Repsol comienza a resolverse. El nuevo presidente de Sacyr, Manuel Manrique, se reúne este viernes con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, para informarle de la ruptura del pacto de accionistas que mantenía con la petrolera mexicana Pemex, a raíz del cual habían exigido un cambio en la gestión de la compañía y el nombramiento de un consejero delegado.

El anuncio del pasado 29 agosto, por el que Sacyr (20%) y Pemex (9,5%) ponían en conjunto sus participaciones, ha terminado siendo el principio del fin de Luis del Rivero al frente de la constructora, de la que era presidente, fundador y máximo accionista con un 12,5%. Esa alianza terminó por dinamitar la relación del empresario murciano con varios de sus socios, abanderados por Juan Abelló (9,6%) y Demetrio Carceller (15,7%), con los que venía enfrentado desde la última junta de accionistas tras negarles mayor presencia en el consejo de administración, que habría puesto en peligro su mayoría.

Mes y medio después, con cuatro convulsos consejos mediante, la aventura de Luis del Rivero ha terminado gracias a la necesaria colaboración de uno de sus socios. El voto en contra del presidente efectuado por Manuel Manrique (6%), cofundador, vicepresidente primero y consejero delegado de Sacyr, resultó decisivo para resolver el desempate existente en el máximo órgano de poder de la constructora. Hasta hace unas semanas, el equilibrio de fuerzas era superior a Del Rivero, que contaba con el apoyo de José Manuel Loureda (12,6%), Tomás Fuertes (5%) y José Moreno (5%), y con la neutralidad de las cajas.

Los cambios fraguados durante las últimas semanas han dado la vuelta a la situación. En primer lugar fueron las cajas, con dos vocales tras la dimisión de uno de los vocales de NovaCaixaGalicia, que remitieron por carta a Del Rivero su deseo de que resolviera el conflicto de Repsol de manera dialogada. La caja gallega, que hasta la fecha había apoyado a Del Rivero a través de su consejero José Luis Méndez y el recién dimitido Ángel López Corona, lo reprobó coincidiendo con el nombramiento de María Victoria Vázquez, la responsable de la cartera de participadas de la entidad financiera, por el antiguo vocal afín a Del Rivero.

Pero el último en cambiar de decisión y sumarse al “nuevo proyecto empresarial” ha sido Manuel Manrique, a quien Luis del Rivero marginó en el diseño y en la ejecución de la alianza con Pemex, en la que sólo participaron José Manuel Loureda y Salvador Font, el responsable de energía de Sacyr. De nada ha servido, sin embargo, que el propio Del Rivero anunciara el mismo jueves, antes del crucial consejo, que sindicaba sus acciones con las de Loureda y otro accionista minoritario para tratar de optar al puesto del consejero que había quedado vacante y que le hubiera permitido mantener la mayoría frente a sus socios.

Demasiado lejos

El follón corporativo generado por Del Rivero con su asalto a Repsol, donde necesita refinanciar 4.900 millones para mantener su 20% de la petrolera antes del 21 de diciembre, terminó convirtiéndose en un problema importante para demasiada gente de la élite política y empresarial. En su huída hacia adelante, el empresario murciano había puesto en brete a La Caixa, accionista de Repsol y valedora de Brufau, había comprometido al Gobierno, donde contaba con el apoyo del ministro Miguel Sebastián (Industria), y había soliviantado al Partido Popular, al que no informó a pesar de estar en vísperas del 20-N.

De igual modo, Del Rivero había ignorado la opinión de sus socios para resolver el dilema de Repsol. Alejados de las maneras bruscas e impulsivas del empresario murciano, Juan Abelló y Demetrio Carceller, dos de las principales fortunas del país, habían tendido puentes de manera alternativa con el presidente de La Caixa, Isidre Fainé, que desde su posición de primer cajero del país se ha encargado de tutelar todas las conversaciones existentes entre los protagonistas del conflicto, incluidas las cajas accionistas de la constructora (Bankia, BMN, Unicaja y NovaCaixaGalicia) o la mexicana Pemex.

El encuentro que hoy viernes reúne a Manuel Manrique con Antonio Brufau es la prueba evidente del cambio que implica la derrota de Luis del Rivero. A partir de ahora, con el pacto de sindicación con Pemex roto, la constructora estará abierta a revisar su posición del 20% en Repsol si es necesario para sacar adelante la refinanciación. De no haber sido así, los bancos acreedores podrían haber exigido a los accionistas de Sacyr que aportaran nuevas garantías, más allá de los activos de la compañía, y ni Abelló ni Carceller, ni tampoco las cajas, estaban dispuestos a poner más dinero para mantener con vida esta aventura.

Mientras tanto, Pemex contempla cómo su interlocutor para entrar en Repsol ha sido descabalgado. Ayer jueves por la tarde, el nuevo presidente de Sacyr telefoneó a su contraparte en la petrolera mexicana, Juan José Pérez Coppel, para informarle de lo ocurrido y recordarle la plena vigencia del acuerdo de accionistas en Repsol. Aunque Pemex aspire a conservar su alianza, apelando incluso a la buena relación que dice tener con otros accionistas de la constructora, como Demetrio Carceller, nada podrá seguir igual si los socios de Sacyr convienen en vender una parte de su participación en Repsol.

Manuel Manrique Antonio Brufau Pemex