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Djokovic gana su séptimo Wimbledon y se queda a uno de Federer (4-6, 6-3, 6-4 y 7-6)
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Partido fácil ante Kyrgios

Djokovic gana su séptimo Wimbledon y se queda a uno de Federer (4-6, 6-3, 6-4 y 7-6)

El camino se le allanó al serbio tras la renuncia de Rafa Nadal. La victoria ante Jannik Sinner en cuartos, donde estuvo contra las cuerdas, fundamental para sus dos últimos triunfos

Foto: Djokovic celebra su séptimo triunfo en el césped de Londres. (REUTERS/Matthew Childs)
Djokovic celebra su séptimo triunfo en el césped de Londres. (REUTERS/Matthew Childs)

Novak Djokovic fulminó las opciones de Nick Kyrgios (4-6, 6-3, 6-4 y 7-6) y se coronó con su séptimo Wimbledon, igualando los registros de William Renshaw y Pete Sampras. El serbio ganó su partido número 27 de forma consecutiva en Londres para elevar su cuenta de Grand Slams a 21, a uno de Rafa Nadal y uno por encima de Roger Federer.

El serbio, que no se dejó enredar por un Kyrgios al que le duró el tenis set y medio, iguala los registros en el All England Club de William Renshaw y Pete Sampras, con siete títulos. Y se queda a uno de Federer y a dos de Martina Navratilova.

Sin una final de brillo, sin necesitar su mejor tenis en ninguna etapa del torneo, Djokovic, gran favorito hace 14 días, consolida su liderazgo en la superficie. Y más de cinco años sin probar la derrota en el césped de Londres. Un territorio en el que le he arrebatado el reino a Roger.

placeholder Djokovic celebra el triunfo con los suyos. (REUTERS/Matthew Childs)
Djokovic celebra el triunfo con los suyos. (REUTERS/Matthew Childs)

Mucho glamour en las gradas

El champán, los gorros para protegerse del sol, los príncipes en la grada... Todo estaba preparado para una sesión de cohetes en la Catedral del tenis, una exhibición entre el jugador que todo el mundo esperaba que estuviera en este partido y la gran sorpresa del torneo.

Kyrgios, con su andar pasivo, impertérrito ante el partido más importante de su vida. "Dale a un hombre una máscara y te mostrará su verdadero ser", tiene escrito el australiano en una pierna. Su máscara, la de finalista de Wimbledon; su ser, el del tenista que apareció en el primer set del partido por el título. Un Kyrgios tranquilo, sin emociones, con un servicio en el que los primeros volaban a 219 kilómetros por hora y los segundos a 125.

Un tenista capaz de apresar en seis juegos todo tipo de saques con cuchara, dejadas, voleas, golpes por debajo de las piernas y cortados a ras de suelo. Durante media hora, el mejor Kyrgios de su carrera estuvo sobre el tapete de Wimbledon. Le valió para superar a Djokovic y ganar un set.

La dura exigencia de Wimbledon

La incógnita era si podría mantener el nivel y, sobre todo, si Djokovic no elevaría el suyo. La respuesta era sencilla y no tardó en llegar. A Kyrgios se le borró el repertorio, dejó de hacer todo lo que hace bien, es decir, lo más inesperado, y entró en el juego de intercambios de Djokovic, en el que no tenía nada que ganar.

Perdió terreno, convirtió el encuentro en algo anodino y comenzó una batalla consigo mismo y con su banquillo. Empezaron los diálogos internos, los gritos a su palco y las miradas incómodas del príncipe Guillermo y su hijo George, espectadores de lujo del volcán a punto de explotar.

Djokovic, sin un nivel acorde a su tenis, neutralizó la sorpresa y salvó cuatro bolas de 'break' cuando sirvió para poner el 1-1 en el marcador. Hasta en siete finales de Grand Slam ha remontado un set en contra. Aquí buscaba la octava.

placeholder Kyrgios protesta al juez por una decisión. (REUTERS/Matthew Childs)
Kyrgios protesta al juez por una decisión. (REUTERS/Matthew Childs)

El show de Kyrgios

Cuando más igualado estaba el partido, más proclive era Kyrgios a comenzar el espectáculo. Para mediados del tercer set, su cafetera ya estaba a punto de explotar. Le cayó la primera advertencia por maldecir al público al cometer una doble falta, después de un grito de una aficionada entre el primer y el segundo servicio. "Es la que parece que se ha bebido 700 copas", le dijo al juez.

Las conversaciones con su gente pasaron a ser también con el árbitro. Su locura se iba extendiendo poco a poco a cada vez más elementos de la pista, focalizando toda la atención y dejando a Djokovic en un segundo plano.

El de Belgrado suma 27 victorias consecutivas en Wimbledon, cuatro trofeos seguidos, los mismos que logró Pete Sampras y a uno de los ocho de Federer y Bjorn Borg. Números que le colocan como uno de los mejores de la historia de esta superficie.

Novak Djokovic fulminó las opciones de Nick Kyrgios (4-6, 6-3, 6-4 y 7-6) y se coronó con su séptimo Wimbledon, igualando los registros de William Renshaw y Pete Sampras. El serbio ganó su partido número 27 de forma consecutiva en Londres para elevar su cuenta de Grand Slams a 21, a uno de Rafa Nadal y uno por encima de Roger Federer.

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