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"Uno de mis peores partidos en tierra batida". El destrozo a Rafa Nadal en Montecarlo
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no pudo contener a fognini

"Uno de mis peores partidos en tierra batida". El destrozo a Rafa Nadal en Montecarlo

El italiano sorprendió y se comió a Nadal con un gran tenis (6-4, 6-2). El viento incomodó a ambos jugadores durante el encuentro. El balear no podrá ganar su 12º título en Montecarlo

Foto: Rafa Nadal se lamenta durante el partido contra Fognini en semifinales de Montecarlo. (Reuters)
Rafa Nadal se lamenta durante el partido contra Fognini en semifinales de Montecarlo. (Reuters)

Saltó la sorpresa. Contra todo pronóstico, Rafa Nadal no jugará una nueva final de Montecarlo. Fabio Fognini se cargó al 'rey de la tierra' (6-4, 6-2) como ya hiciera en Río de Janeiro y Barcelona en 2015, y se citará con Dusan Lajovic, el 48º del mundo, por su primer Masters 1000. "Probablemente sea uno de mis peores partidos en tierra batida en los últimos catorce años", se sinceró el balear tras el duelo. Esos partidos a los que hace referencia el número dos del mundo son los disputados en 2005 en Buenos Aires y Valencia, este último torneo ya extinto. En el primero cayó ante Gastón Gaudio por un contundente 6-0, 0-6 y 1-6; mientras que en el levante español lo hizo ante el ruso Igor Andreev por 5-7 y 2-6. Tras estas duras derrotas Nadal se recompuso para llevarse Montecarlo, Barcelona, Roma y poner la guinda con su primer Roland Garros. Desde entonces pocas pegas se le pueden poner al tenista sobre polvo de ladrillo.

Por eso Montecarlo asistió a una circunstancia extrañísima en el mundo del tenis. Pudo ser el viento, las nubes... pudieron ser muchas cosas, pero la realidad fue que frente a Nadal había un italiano dispuesto a asaltar su trono. Fognini se comió al balear, decaído y sin respuesta. El partido que le planteó fue un auténtica tortura para el español, que se vio sometido a un bombardeo de derechazos y reveses espectaculares en 1h36. "Fue un mal día contra un adversario difícil. Los regresos después de una lesión no son fáciles. Mentalmente no es fácil asumir lo que ha pasado", comentó. Rafa no impuso su ritmo en ningún momento, quién sabe si porque las lesiones le han mermado tanto que para esta cita solo ha recuperado "el 70% de mi juego" y fue siempre a remolque.

En cambio, Fognini se adaptó perfectamente a las circunstancias: corrió muy bien la pelota, atacó con agresividad desde el fondo de la pìsta y, cuando vio la sangre, fue a degüello. Con 4-4 en el marcador del primer set el manacorí regaló su saque y el italiano no desperdició la ocasión. Cerró el parcial rompiendo la racha de sets ganados de forma consecutiva por Nadal en Montecarlo, que se quedó en 25. El italiano, que había descabalgado al tercer cabeza de cartel, Alexander Zverev, y otro 'top ten' como Borna Coric antes de llegar aquí, no se conformaba.

Durante la semana Nadal ha ofrecido un rendimiento aceptable, aunque sin excesivo brillo. Su condición de 'dictador' en tierra le bastaba, pues achicaba la moral de sus contricantes con tan solo saltar a la pista. Guido Pella fue el primer valiente que se atrevió a mirarle a la cara, aunque el tiro le saliera por la culata. Pero este pasado sábado Fognini tenía una cita con la historia. Contra él la figura de Nadal fue apagándose progresivamente hasta convertirse en una sombra de lo que nos tiene acostumbrados. Su imagen, aboslutamente desbordado y aceptando su destino fue inusual. "Es difícil dar más explicaciones. Podríamos hablar de técnica o táctica. Pero es sobre todo un día donde las sensaciones no están. Después del partido pensé sobre todo en lo mal que jugué. Traté de entender un poco. El problema es que te acostumbras a ser muy sólido", aclaró sin tapujos.

Una reacción que no llegó

Se esperaba una reacción en la segunda manga, pero nunca llegó. Nadal continuó apostando por liftados suaves que no incomodaron a su rival, muy ágil de pies. Al balear se le iban muchos restos largos, no forzados, y apenas encontraba pista. Fognini torpedeaba una y otra vez y Rafa veía como su margen de maniobra se reducía cada vez más. El recital era tremendo y ni sus particulares "¡Vamos!" con los que se autoanima siempre resultaban. "Todavía estoy esperando lo mejor. A partir de ahí hay que estar preparado para aceptar lo negativo y este fue un día negativo. He perdido una oportunidad en un torneo muy importante para mí", explicó. No era para menos, Rafa buscaba igualar el récord de Roger Federer e igualar su final número 50 en un Master 1.000, a parte de cosechar su título número doce en Montecarlo.

Con 5-0 en contra consiguió levantarse hasta el 5-2, pero Fognini no permitió un nuevo 'break' y cerró el partido con un winner espectacular, un paralelo con clase que le llevará a disputar la final de su vida este domingo ante Lajovic, un encuentro sin referencias previas, pues nunca antes se han medido. "Merecí perder, simplemente Fabio Fognini jugó mejor que yo [...] Jugué fatal", resumió apesadumbrudado el número dos del mundo. Junto a Gaudio, Fognini (3) ya es el tenista tras Djokovic (7) que más partidos le ha ganado en esta superficie a Rafa.

Nadal afrontará ahora Barcelona antes del Mutua Madrid. De nuevo, se le escapa la oportunidad de ganar todos los torneos de tierra y poner la guinda en Roland Garros. La hazaña tendrá que esperar hasta el añó que viene. Tanto él como su cuerpo técnico esperan obtener mejores resultados en las competiciones venideras.

Saltó la sorpresa. Contra todo pronóstico, Rafa Nadal no jugará una nueva final de Montecarlo. Fabio Fognini se cargó al 'rey de la tierra' (6-4, 6-2) como ya hiciera en Río de Janeiro y Barcelona en 2015, y se citará con Dusan Lajovic, el 48º del mundo, por su primer Masters 1000. "Probablemente sea uno de mis peores partidos en tierra batida en los últimos catorce años", se sinceró el balear tras el duelo. Esos partidos a los que hace referencia el número dos del mundo son los disputados en 2005 en Buenos Aires y Valencia, este último torneo ya extinto. En el primero cayó ante Gastón Gaudio por un contundente 6-0, 0-6 y 1-6; mientras que en el levante español lo hizo ante el ruso Igor Andreev por 5-7 y 2-6. Tras estas duras derrotas Nadal se recompuso para llevarse Montecarlo, Barcelona, Roma y poner la guinda con su primer Roland Garros. Desde entonces pocas pegas se le pueden poner al tenista sobre polvo de ladrillo.

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