Su idilio con la tierra continúa

El nivel imposible de Rafa Nadal y el saludo con su amigo 'Baby Federer'

El manacorí pasó por encima de Roberto Bautista en su debut en Montecarlo y este jueves jugará los octavos contra Dimitrov, un viejo conocido que no levanta cabeza

Foto: Rafa Nadal saluda al público de Montecarlo tras su victoria ante Bautista.
Rafa Nadal saluda al público de Montecarlo tras su victoria ante Bautista.

Ni lesiones ni dudas. Pasan los años y Rafa Nadal sigue siendo aún una incógnita por resolver, un suceso paranormal para sus rivales en tierra batida. Con tan solo un mes para apuntalar su físico y recuperar las buenas sensaciones en sus golpes, Nadal arrolló a Roberto Bautista por un doble 6-1 en Montecarlo en 76 minutos. El castellonense, que está realizando la mejor temporada de su vida y se ha convertido en la bestia negra de Djokovic este año, no pudo hacer nada ante el ciclón Nadal, que suma 16 victorias consecutivas en la Rainiero III, a tan solo una de las 70 en total. No le ha pasado factura la inactividad. Su nivel es imposible.

El balear, de paso, mandó un mensaje a todo el mundo del tenis: si el cuerpo le respeta van a tener muy difícil apartarle de la lucha por su duodécimo título en Montecarlo. "Mi rodilla está bien", avisó esta semana en una entrevista para el diario francés 'L'Equipe'. Nadal convirtió a Bautista en un mero espectador endosándole una auténtica paliza y lo hizo sin ningún tipo de sobreesfuerzo. Con calma, forzando el error del adversario. Nadal camina por esta superficie como Pedro por su casa. Su idilio es total. Abre los paralelos como nadie, su derecha corre y está ágil de pies. Es favoritísimo y su rendimiento este miércoles parecía propio de citas más avanzadas en el calendario.

En la ronda de octavos de este jueves se verá las caras con Grigor Dimitrov (15:00h), un viejo conocido. Hace un año el cuadro les deparó un duelo en semifinales y el búlgaro, de calidad exquisita, mordió el polvo. Se han enfrentado 12 veces y Dimitrov solo se ha impuesto en una ocasión, fue en el Abierto de China del 2016. Ambos mantienen una buena relación, pues han entrenado alguna vez juntos en la academia del número dos del mundo. "Me encanta pasar tiempo con Rafa. Es sin duda un gran amigo en el circuito y tenemos conversaciones bastante divertidas. Me encanta practicar con él y también el enfrentarme a él en los torneos. Soy la última persona en decir que no quiere tenerlo cerca", comentó el búlgaro en unas declaraciones recogidas por el portal 'Tennis Panorama'. Dimitrov ha tenido un inicio de año titubeante y, como Nadal, arrastra problemas físicos. En su caso, en el hombro derecho desde el Open de Australia. No participó en Indian Wells y en Miami reapareció para caer en tercera ronda, toda una decepción.

Las comparaciones con Federer

Hasta hace año y medio Dimitrov ocupaba el tercer puesto del ranking ATP. Ex de Maria Sharapova, el señalado en sus inicios como el elegido fue metiéndose de cabeza en un laberinto del que aún no ha encontrado la salida. Su ascenso al circuito fue brutal: estiloso y elegante, las comparaciones con Roger Federer no se hicieron esperar. ‘Baby Federer’ sigue siendo su mote, pero su palmarés apenas ha crecido desde que en 2017 se alzara con su primer Master 1000 de Cincinnati y, posteriormente, con el Torneo de Maestros en una auténtica exhibición de tenis. Todo relucía a su alrededor, pero poco a poco su carrera se fue apagando por la falta de confianza en si mismo y un entorno problemático.

Ha mejorado la potencia en su derecha y el servicio, sus dos herramientas más destacadas; y ha reforzado su físico para los Grand Slams, pero su trabajo no se traslada a las pistas. Daniel Vallverdú, venezolano con raíces españolas, sigue siendo su entrenador y mantiene como consejero a un ex número uno como Andre Agassi. Su falta de regularidad le ha hecho caer al puesto número 28, demasiado lejos. Solo estudiando casos como los del búlgaro, con unas condiciones notables para ser más, se entiende el mérito de Nadal y lo importante que es tener una cabeza bien amueblada y estimulada para la práctica del deporte profesional. Es lo que, al final, marca la diferencia y separa a la élite del resto de mortales. "Me gustan muchísimas cosas de Nadal y otras muchas de Federer. No me gustaría que alguno de ellos me asesorase. Si tuviese que elegir algo de ellos sería su cerebro", explicó el tenista en un encuentro con medios en Cincinnati el pasado mes de agosto. "Hay que ser fuerte mentalmente para mantener la pasión alta", sostiene el balear.

Dimitrov disfrutará de una nueva oportunidad este jueves de plantarle cara a Nadal e intentar entrar en la historia como uno de los pocos jugadores que le ha batido en tierra. La empresa parece difícil, si es que no es imposible.

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