ha tenido un gran apoyo en serena williams

Azarenka redescubre el tenis en Madrid tras el fin del infierno por la custodia de Leo

La exnúmero 1 Victoria Azarenka no podía salir de Estados Unidos porque no quería perder contacto con su hijo. Ocho meses después ya está en Madrid, acompañada de su hijo en todo momento

Foto: Vika Azarenka, en Miami. (Reuters)
Vika Azarenka, en Miami. (Reuters)

En un primerísimo plano el niño, rubicundo y distraido, mira más allá del objetivo de la cámara. No parece enterarse de nada de lo que ha pasado, y es normal, al fin y al cabo el pequeño Leo tiene solo un año, esa edad en la que las cosas carecen tanto de importancia como para que nunca lleguen a recordarse. La que sí se ha dado cuenta es su madre, que sonríe detrás de él y le agarra con cariño. Lo más importante de la foto, en todo caso, es que está hecha en un avión. Y eso es, precisamente, lo que saca la sonrisa de la madre, que no es otra que la célebre tenista Victoria Azarenka.

El vuelo lleva a la pareja a Madrid, que será la próxima semana la capital del tenis mundial. Ella es una de las grandes estrellas, pues de algún modo este viaje es la reafirmación de que vuelve a ser tenista. Antes jugó en Indian Wells y en Miami, pero la bielorrusa no salía de Estados Unidos desde el pasado Wimbledon. Entre aquel vuelo transatlántico y este hay ocho meses de infierno por la custodia de Leo, ese niño con la mirada perdida que protagoniza la foto más feliz.

"No me gustaría que nadie pasase por lo que yo he pasado, pero es parte de la vida, también he tenido bendiciones en esta situación", explicaba hace unas semanas la antigua número 1 del mundo y ganadora en dos ocasiones del Abierto de Australia. Estos meses que no ha salido de California han formado parte de una trifulca legal. Se divorció de su marido el pasado verano y como medida cautelar se encontró con que no podía sacar a su hijo del estado. Ella, antes que dejarlo con su padre, decidió suspender temporalmente su carrera deportiva y permanecer con Leo hasta que el conflicto se resolviese.

"Ahora soy libre, pero ha sido y todavía es una situación muy dura que no me permite concentrarme únicamente en el tenis. Algún día escribiré un libro sobre todo esto, porque es una historia digna de Holywood, sin duda. Mientras tanto, me gustaría llevarlo un poco en privado", explicaba en el torneo de Miami. "Ha sido algo desafortunado, un tiempo muy duro, pero todavía tengo 28 años, hay números 1 por encima de 30, así que está bien, aún soy joven", relataba. "Todo es diferente ahora mismo desde el punto de vista emocional, porque vengo de donde vengo, no es fácil recuperarse".

La falta de competición no ha sido lo mismo que la inactividad. Azarenka, que siempre que estuvo bien fue de las mejores tenistas del mundo, ha vuelto con las armas casi intactas. En Indian Wells, su primera toma de contacto, falló, pero ya en Miami alcanzó las semifinales, una prueba de que ahora que vuelve al circuito será una tenista a tener en cuenta. Ella, como le ocurre a Serena Williams, tiene ránking protegido que le permite entrar en los cuadros principales de los torneos grandes, pero ninguna de las dos son cabezas de serie, lo que es un quebradero de cabeza para todas aquellas que sí lo son.

La amistad con Serena

Serena, por cierto, ha sido uno de los muchos apoyos que Vika ha encontrado en el circuito. Son rivales desde siempre, aunque el duelo personal es claramente favorable a la estadounidense, pero también son amigas fuera de la pista. "Siempre me ha ayudado en esta situación, me mandaba mensajes muy bonitos y alentadores", explicaba Azarenka.

"Su hija es adorable y ahora tenemos una conexión mucho más profunda que el tenis, pero también creo que las dos estamos deseando jugar la una contra la otra en los mejores torneos", relataba la bielorrusa. Las dos se encuentran, además, con las complejidades propias de su nueva situación, porque son profesionales del tenis, con la carga de entrenamientos y viaje que eso tiene, y madres también. Azarenka se jactaba en un tuit estos días de lo bien que lo ha hecho para que Leo, su hijo, no tuviese problemas de sueño en el cambio horario hasta Madrid. Serena ha comentado que prefiere jugar de noche, pues a esas horas da por hecho que su hija está durmiendo y, por lo tanto, que no podría estar jugando con ella.

No es fácil, pero por sus palabras, si gratificante: "Es bastante complicado el equilibrio, pero es divertido, es un reto de alguna manera, quiero estar con mi hijo el máximo posible, pero también quiero jugar al tenis, así que encontrar el equilibrio en la agenda es algo complicado, pero me encanta", cuenta Azarenka. Cuando está en la pista juega, pero Leo está presente: "Llevo su nombre escrito en las zapatillas y en la camiseta, soy claramente la fan número uno de mi hijo, me recuerda a él y lo tengo cerca de mi corazón, creo que es divertido".

Ahora hay palabras de amor y el intento de superar una situación difícil, pero no se puede olvidar lo duro de estos meses y también las dificultades que ha pasado para no perder su nivel por el camino. "Ha pasado por un infierno, pero siempre tuvo la motivación, por eso es una campeona. Está en buena forma, delgada", contaba su exentrenador Michael Joyce. "Ella podría estar todo el día en una pista, pero luego no podía jugar en tres días, después me llamaba a las siete de la tarde para entrenar dos horas... nunca perdió su motivación. Lo que más me impresionaba siempre era su determinación para volver a lo más alto".

Azarenka sonríe en Madrid. Por primera vez en tiempo la grada hablará un idioma desconocido para ella, lo que ocurre casi todas las semanas del año cuando eres tenista profesional. Empezará con un pequeño torneo benéfico y, después, la tierra, las rivales de siempre, el tenis... y Leo, en la grada, observando, porque los malos días quedaron atrás.

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